El genoma del açaí fue secuenciado por investigadores de la UFPA y de Embrapa y puede acelerar cultivares productivas, resistentes y adaptadas a tierra firme.
Investigadores de la Universidad Federal de Pará (UFPA) y de Embrapa Amazônia Oriental secuenciaron, por primera vez, el genoma del açaí, avance que podrá acortar el desarrollo de nuevos cultivares y facilitar la selección de plantas más productivas, resistentes y ricas en antocianinas. Realizado a partir de muestras preservadas en el banco genético de Embrapa, el trabajo fue publicado en la revista científica Genome.
El mapeo permite que parte de la selección, antes dependiente de largos ciclos de observación en el campo, comience a ser conducida en laboratorio mediante marcadores genéticos. Según la investigadora Maria do Socorro Padilha, de Embrapa Amazônia Oriental, un proceso que anteriormente requería 24 años podría concluirse en aproximadamente ocho a diez años con el apoyo de los datos actuales.
La investigación también aclaró por qué existen frutos morados y verdes, conocidos popularmente como “açaí blanco”, y abrió caminos para estudios dirigidos a la producción de colorantes naturales, antioxidantes y variedades capaces de crecer en áreas menos inundadas.
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El genoma del açaí puede evitar años de espera en el campo
El desarrollo de un nuevo cultivar exige que los investigadores acompañen las plantas durante años antes de confirmar características como producción, coloración de los frutos y comportamiento agronómico.
Con el secuenciamiento, determinadas regiones del ADN podrán funcionar como señales anticipadas de esas características. En lugar de esperar a que la palmera crezca y produzca, los equipos podrán analizar previamente si una planta posee genes asociados a los resultados buscados.
La investigadora Elisa Moura, de Embrapa Amazônia Oriental y una de las autoras del artículo, explica que el açaizeiro puede tardar cerca de seis años en proporcionar información sobre productividad y presencia de antocianinas.
“Con el secuenciamiento, podemos identificar regiones del genoma que funcionen como marcadores para evitar la espera de cerca de seis años”, afirma Moura.
El método no elimina completamente las evaluaciones en campo. Permite, sin embargo, que los investigadores concentren tiempo y recursos en las plantas con mayor potencial identificado durante los análisis genéticos.

Primera cultivar llevó 24 años para ser desarrollada
Maria do Socorro Padilha, quien formó parte del equipo responsable del lanzamiento de la primera cultivar de açaí en 2005, comparó el nuevo escenario con el trabajo realizado anteriormente. En ese proyecto, fueron necesarios 24 años de seguimiento y selección en campo hasta que la cultivar fue concluida.
Con información consistente sobre el genoma del açaí, Padilha estima que el mismo tipo de desarrollo podría realizarse en un plazo entre ocho y diez años.
Según la investigadora, los datos genéticos permiten transferir una parte importante de la selección al laboratorio, reduciendo la cantidad de plantas que necesitan avanzar por todas las etapas externas.
La expectativa es integrar los resultados observados en las palmeras con los datos producidos por los equipos de genética, biología molecular y bioinformática.

Lo que el secuenciamiento puede acelerar
El mapeo genético podrá apoyar investigaciones dirigidas a diferentes características del açaizeiro:
- aumento de la productividad de los frutos;
- mayor concentración de antocianinas;
- identificación de genes relacionados con la resistencia a enfermedades;
- adaptación de la planta al cultivo en tierra firme;
- comprensión de las diferencias entre açaí morado y blanco;
- búsqueda de moléculas de interés para las industrias farmacéutica y cosmética;
- creación de una futura base pública para otros investigadores.
Estas aplicaciones dependerán de nuevas etapas de investigación, pero la secuenciación ofrece una referencia para localizar regiones específicas del ADN de la especie.
Investigación explica diferencia entre açaí morado y blanco
El estudio analizó frutos en diferentes fases de desarrollo, incluyendo una variedad morada y otra que produce el llamado açaí blanco. La comparación mostró que la tonalidad morada aparece cuando una enzima ligada a la formación de antocianinas entra en actividad.
En el açaí blanco, los genes responsables de iniciar este proceso permanecen ampliamente inhibidos. Como resultado, los frutos no desarrollan la coloración morada más conocida. Las antocianinas son pigmentos naturales de la planta e integran una de las características que los investigadores desean comprender y seleccionar con mayor precisión.

El resultado permite observar la coloración no solo como una característica visible, sino como consecuencia de mecanismos presentes en el genoma del açaí.
Cultivar BRS Pai d’Égua proporcionó material genético
La primera etapa del trabajo ocurrió en el banco genético mantenido por Embrapa Amazônia Oriental. La institución seleccionó muestras de la cultivar BRS Pai d’Égua para la secuenciación del ADN.
También proporcionó frutos morados y blancos en diferentes etapas, utilizados para seguir la actividad de los genes durante la maduración. Después de la selección, el material fue enviado al Laboratorio de Ingeniería Biológica de la UFPA, el EngBio.
Instalado en el Parque de Ciencia y Tecnología Guamá, en Belém, el laboratorio fue responsable de extraer y secuenciar el ADN. El equipo también utilizó recursos de bioinformática para organizar los fragmentos y montar el genoma de la especie.
La división de actividades reunió el conocimiento de Embrapa sobre conservación y mejoramiento del açaí con la estructura de la UFPA en las áreas de ingeniería biológica y análisis computacional.
Adaptación a tierra firme es uno de los objetivos
El açaí tiene origen en los bosques de várzea, ambientes que pasan por períodos de inundación. Por este motivo, encontrar plantas más preparadas para crecer en lugares con menor disponibilidad de agua está entre los focos de las investigaciones conducidas por Embrapa.
El conocimiento del genoma podrá ayudar a localizar características relacionadas con esta adaptación. Con marcadores genéticos, los equipos podrán seleccionar anticipadamente plantas con mayor potencial para el cultivo en tierra firme.
El avance puede ampliar las posibilidades de producción sin depender exclusivamente de las condiciones encontradas en las áreas parcialmente inundables. Aún será necesario relacionar la información del ADN con el comportamiento de las palmeras cultivadas, pero el nuevo mapa ofrece un punto de partida para orientar esta búsqueda.
Información puede apoyar respuesta a futuras enfermedades
Según Elisa Moura, ninguna enfermedad representa actualmente un problema grave para la producción de açaí. Aun así, la secuenciación crea una base que podrá ser utilizada si una amenaza aparece en el futuro.
Si una enfermedad comienza a afectar los cultivos, los investigadores podrán comparar diferentes plantas y buscar genes asociados a la resistencia.

Esta posibilidad es importante porque la respuesta no necesitará comenzar sin una referencia genética de la especie. El genoma del açaí ya estará disponible para dirigir los análisis y la selección de materiales más resistentes.
Industria puede producir compuestos sin ampliar explotación de la planta
El profesor Rafael Baraúna, del Instituto de Ciencias Biológicas de la UFPA y uno de los autores del artículo, señala aplicaciones que superan la mejora agrícola. Después de identificar los genes relacionados con moléculas de interés, nuevas investigaciones podrán utilizar bacterias o levaduras para producir estos compuestos en laboratorio.
Entre los ejemplos están colorantes naturales y antioxidantes asociados al açaí. La estrategia, llamada por los investigadores creación de rutas biotecnológicas, transfiere a microorganismos la capacidad de fabricar determinadas sustancias.
“De esta forma, disminuimos la explotación de la planta en el campo y aumentamos la producción de estas sustancias dentro de un ambiente controlado, el laboratorio”, explica Baraúna. Según el profesor, este enfoque puede ofrecer una manera más sostenible de atender las demandas de las industrias farmacéutica y cosmética.
Base pública podrá apoyar a investigadores de la Amazonía
Otra iniciativa mencionada por Baraúna es la futura creación de una base pública con información sobre la biología del açaizeiro. El material podrá ser consultado por investigadores interesados en comprender el desarrollo, la maduración y otras características de la planta.
La disponibilidad de los datos también permite que diferentes grupos relacionen sus resultados a una misma referencia genética. De esta forma, el trabajo realizado por la UFPA y la Embrapa podrá servir como punto inicial para nuevos proyectos científicos en la región.
Estudio recibió apoyo de la Fapespa y del CNPq
Los resultados fueron presentados en el artículo The genome sequence of the açaí berry (Euterpe oleracea Mart.) and RNA-Seq analysis of the fruit ripening, publicado en la revista Genome el 29 de junio de 2026.
El estudio recibió financiamiento de la Fundación Amazonía de Apoyo a Estudios e Investigaciones (Fapespa) y del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq).
Además de Elisa Moura, Maria do Socorro Padilha y Rafael Baraúna, el trabajo reúne a Maria Silvanira Ribeiro Barbosa, Sávio de Souza Costa, Davi Josué Marcon, Adan Rodrigues de Oliveira, Lucas da Silva e Silva, Maria Paula Cruz Schneider, Juarez Antônio Simões Quaresma, Diego Assis das Graças, Adonney Allan de Oliveira Veras, Simone de Miranda Rodrigues y Artur Silva.
El açaí ya ocupa una posición representativa en la bioeconomía del Norte de Brasil. Con el secuenciamiento, los investigadores cuentan con una herramienta capaz de relacionar características visibles y productivas a regiones específicas del ADN.
El avance podrá reducir el tiempo necesario para crear cultivares, orientar la adaptación a la tierra firme y apoyar respuestas a eventuales enfermedades.
También permite investigar productos que no dependen solo de la comercialización directa del fruto, como pigmentos y antioxidantes producidos por procesos biotecnológicos. Al conectar la información obtenida en el campo con la genética y la bioinformática, el genoma del açaí crea una nueva base para investigaciones agrícolas, ambientales e industriales conducidas desde la Amazonía.
Con información de la Embrapa
