Conozca el Bioprotect, el bioplástico paranaense que conquistó el segundo lugar en la FECCI 2025 al unir residuos de maíz y semillas que brotan en la tierra.
Durante la Feria de Cultura Científica Paraná Faz Ciência (FECCI 2025), realizada en la ciudad de Curitiba, un proyecto escolar desarrollado en el interior del estado conquistó la segunda colocación general en la categoría de Desarrollo de Producto. Estudiantes del Colégio Estadual Barbosa Ferraz, una escuela pública de tiempo completo ubicada en el municipio de Andirá, crearon el Bioprotect.
La invención consiste en un bioplástico hecho con sobras de maíz que, cuando se descarta en la tierra, se descompone de forma rápida y segura, transformándose en nuevas plantas para colaborar con la arborización urbana.
Evolución de los alumnos a través de la investigación científica
La visibilidad obtenida en los escenarios científicos impulsó el crecimiento de los adolescentes Laritiely Ribeiro da Silva, Mariana da Silva Romão y Kauan Vinícius Jurado Azevedo. El trabajo, que ya ha acumulado presentaciones en siete ferias científicas por Brasil, sirvió como herramienta de superación personal para el grupo de jóvenes investigadores.
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Las dinámicas de presentación transformaron la postura de los estudiantes frente al público. La joven Mariana Romão relató cómo la ciencia la ayudó a superar barreras de comunicación. «Era muy tímida para presentar. Hoy puedo explicar el proyecto, registrar todo e incluso grabar videos», celebró.
De la misma manera, su compañero Kauan Azevedo destacó la evolución de sus capacidades cognitivas a lo largo de los meses de dedicación. «Con el tiempo, vas desarrollando oratoria, sentido crítico y vas entendiendo que realmente puedes realizar cosas grandes», reflexionó el estudiante.
El ciclo ecológico de las cubiertas desechables vivas
Con la formulación ideal validada en los aspectos de resistencia térmica, comportamiento en agua y velocidad de descomposición en el suelo, los estudiantes desarrollaron un prototipo enfocado en el sector de estética: capas desechables para salones de belleza y barberías.
La elección del producto se debió a que este tipo de vestimenta protectora genera un alto volumen de residuos diarios en el comercio y posee un proceso de reciclaje complejo.
La gran diferencia ecológica del [bioplástico] está en la introducción de semillas fértiles a lo largo de su estructura maleable. Cuando el consumidor finaliza el uso del artículo y lo deposita en la tierra, el embalaje actúa como abono y estimula el brote de diferentes especies:
- Vegetación alimenticia: Semillas de tomate y frijol;
- Variedades florales y de paisajismo: Semillas de girasol y plantas ornamentales.
La profesora orientadora Karoline Rodrigues exaltó el mensaje humanizado y transformador que la iniciativa transmite para la sociedad.
«La persona utiliza la capa, la lleva a casa y la planta. Es ciencia devolviendo vida al ambiente», destacó la educadora.

La exhaustiva jornada de 79 intentos en laboratorio
Para obtener un material flexible, translúcido y resistente —características muy similares a las del plástico tradicional—, el equipo enfrentó una larga rutina de pruebas bajo la orientación de la profesora Karoline de Azevedo Ferreira Rodrigues.
Al inicio de las actividades del Club de Ciencias Inovar, que forma parte de una asignatura electiva de la escuela, el grupo intentó utilizar almidón de arroz extraído de las sobras de la merienda estudiantil. Sin embargo, la presencia de condimentos y especias en la comida cocida impidió la flexibilidad de la película.
La ruta de la investigación cambió cuando los estudiantes descubrieron que la Cooperativa Integrada generaba un descarte de almidón de maíz puro durante el procesamiento de los granos en la región. Por ser un residuo limpio, abundante y muy barato, se convirtió en la base perfecta para los ensayos de laboratorio.
A partir de este descubrimiento, el trío realizó exactamente 79 pruebas químicas y físicas, ajustando minuciosamente las porciones de agua, vinagre, glicerina, almidón y agar.
La estudiante Laritiely Ribeiro recordó el desgaste emocional antes de alcanzar el resultado esperado: «Cuando la prueba 78 salió mal, lloré. Estaba cansada. Pero en la 79, finalmente conseguimos la placa perfecta. No sabía si sonreía o si lloraba», confesó.
Con información de Brasil Escola
