Más de 400 monedas de oro encontradas en el fondo del mar, en la costa de Devon, fueron vinculadas al barco holandés Dom van Keulen tras 30 años de investigación. Artefactos simples, documentos antiguos y análisis arqueológico revelaron el origen de la carga y la ruta comercial del siglo XVII.
Las monedas de oro fueron encontradas por buceadores en el fondo del mar, en la costa de Devon, en Inglaterra, a unos 18 metros de profundidad. Tras décadas de investigación, los investigadores asociaron el tesoro al barco holandés Dom van Keulen, embarcación mercante vinculada al comercio de oro marroquí en el siglo XVII.
Según el Daily Galaxy, en un reportaje publicado el 1 de julio de 2026, los investigadores tardaron cerca de 30 años en identificar el origen de las monedas y del naufragio. El hallazgo en el fondo del mar, hoy relacionado con la costa de Devon y el Dom van Keulen, ganó importancia por conectar arqueología marítima, comercio internacional y objetos simples.
Tesoro quedó esparcido en el fondo del mar por siglos

Las monedas de oro fueron descubiertas frente a la costa de Devon, en Inglaterra, en un naufragio que permaneció sumergido por casi cuatro siglos. El conjunto llamó la atención por la cantidad y por el origen: eran cientos de piezas hechas con oro vinculado a rutas africanas y marroquíes del siglo XVII.
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El hallazgo no apareció aislado. Alrededor de las monedas, los buceadores encontraron joyas, una pepita de oro, cerámicas, cañones, anclas y fragmentos de madera, cuerda y plomo. El escenario indicaba que había allí una embarcación comercial importante, pero la identidad del barco continuó abierta por décadas.
Buceo de 1995 inició una investigación de 30 años
El descubrimiento comenzó en 1995, cuando buceadores localizaron el material a unos 18 metros de profundidad. A primera vista, el destaque eran las monedas de oro, pero los investigadores pronto se dieron cuenta de que el valor histórico del naufragio dependía de una pregunta mayor: ¿de qué barco había venido ese tesoro?
Responder a esa pregunta llevó cerca de 30 años de arqueología marítima e investigación documental. El naufragio se extendía por aproximadamente 30 metros en el fondo del mar, pero ningún ítem encontrado al inicio traía una respuesta directa. El misterio exigió cruzar pistas pequeñas, objetos comunes y registros antiguos de navegación.
Barco holandés Dom van Keulen entró en el centro del caso
La identificación final apuntó al Dom van Keulen, un barco mercante holandés que transportaba oro marroquí durante el siglo XVII. La embarcación fue asociada al naufragio porque la carga descrita en documentos históricos coincidía de forma muy cercana con los artefactos encontrados en el fondo del mar.
El profesor Dave Parham, de la Universidad de Bournemouth, aparece como editor del nuevo libro que detalla la investigación. De acuerdo con el reportaje, la carga del Dom van Keulen incluía 150 sacos de goma arábiga, 64 sacos de salitre, 320 pieles de cabra y 9.000 ducados de la Bárbaría, justamente el tipo de monedas de oro marroquíes ligadas al hallazgo.
Un cuenco común se convirtió en pista decisiva

El detalle más curioso es que la clave para identificar el naufragio no vino de las monedas de oro, sino de objetos aparentemente simples. Un cuenco y una cuchara de estaño recuperados en el lugar fueron analizados y señalaron origen holandés, fortaleciendo la hipótesis de que el barco venía de los Países Bajos.
Al mismo tiempo, el historiador marítimo Ian Friel encontró documentos de archivo que describían un barco mercante con carga muy similar a la descubierta por los buceadores. La combinación entre el cuenco común, la cuchara y los registros antiguos ayudó a resolver un misterio que el oro solo no explicaba.
Monedas fueron acuñadas con oro proveniente de África Occidental
Las monedas de oro recuperadas fueron acuñadas en la Costa de la Barbaria, en Marruecos, con oro puro de África Occidental. Este detalle sitúa el naufragio dentro de una red comercial amplia, que conectaba mercados africanos, marroquíes, holandeses e ingleses en plena era de las grandes rutas marítimas.
Según el contexto presentado por el Museo Británico, comerciantes holandeses intercambiaban productos manufacturados por oro obtenido a través de Marruecos. Este oro podía ser fundido y transformado en monedas holandesas, que circulaban como instrumentos importantes de intercambio en las rutas comerciales de la época.
Carga revela comercio entre Marruecos, Holanda e Inglaterra
El naufragio del Dom van Keulen muestra cómo una sola embarcación podía llevar señales de diferentes economías. La presencia de goma arábiga, salitre, pieles de cabra, joyas y monedas de oro revela un comercio diversificado, en el cual mercancías de alto valor circulaban entre puertos distantes.
La ruta también ayuda a explicar por qué un tesoro africano y marroquí terminó en el fondo del mar en la costa de Devon. El descubrimiento no habla solo de un barco perdido, sino de una red de comercio internacional que movía riqueza, materia prima y productos manufacturados en el siglo XVII.
Museo Británico guarda parte de los hallazgos

Las monedas de oro están ahora en exhibición en el Museo Británico, junto a otros objetos recuperados del naufragio. Entre los ítems asociados al lugar aparecen joyas marroquíes, una pepita de oro, un peso de sondeo en forma de pez, cerámica, píldoras recubiertas de resina y otros vestigios de la carga.
Estos objetos ayudan a contar una historia que va más allá del brillo del metal precioso. Para los investigadores, cada artefacto añade una capa de interpretación sobre la embarcación, el origen de la carga, los hábitos comerciales y la circulación de bienes raros entre el norte de África y Europa.
No toda la carga fue recuperada en la época del naufragio
Los investigadores creen que buena parte de la carga fue recuperada poco después del naufragio, como era común cuando barcos mercantes se hundían cerca de áreas accesibles. Aun así, más de 400 monedas de oro permanecieron en el fondo del mar hasta ser encontradas por el Grupo de Arqueología Marítima del Sudoeste en 1995.
Esta permanencia ayuda a explicar por qué el hallazgo causó tanto impacto. Durante siglos, parte de la carga quedó fuera del alcance de comerciantes, autoridades y saqueadores. Lo que quedó en el fondo del mar se convirtió en una cápsula histórica, preservando pistas que solo serían conectadas con tecnología, buceo e investigación documental moderna.
El misterio aún no ha sido completamente resuelto

A pesar de la identificación del Dom van Keulen, algunas preguntas continúan sin respuesta. No hay pintura conocida de la embarcación, y las dimensiones del barco holandés solo pueden ser estimadas a partir del área dejada por el naufragio y de los vestigios preservados en el fondo del mar.
Este límite mantiene parte del misterio vivo. Los investigadores lograron conectar las monedas de oro al barco, reconstruir la naturaleza de la carga y conectar el hallazgo a una ruta comercial mayor, pero aún no conocen todos los detalles de la embarcación, del viaje final y de las circunstancias exactas del hundimiento.
El hallazgo muestra cuánto aún existe escondido en los mares
Jeremy Hill, jefe de investigación del Museo Británico, destacó que la presencia de oro africano en el fondo del mar, cerca de la costa de Devon, levantó preguntas inmediatas sobre cómo ese material llegó allí. La respuesta requirió un equipo de especialistas trabajando en conjunto, uniendo arqueología, historia marítima y análisis de objetos.
El caso de las monedas de oro muestra que los mares aún guardan historias capaces de cambiar la forma en que entendemos las rutas comerciales antiguas. Un tesoro encontrado por buceadores se convirtió en evidencia de comercio entre continentes, reveló el papel de un barco holandés y probó que hasta un cuenco común puede ser la pista decisiva en un misterio de siglos.
¿Te imaginabas que más de 400 monedas de oro en el fondo del mar podrían revelar una ruta comercial entera entre Marruecos, Holanda e Inglaterra? Comenta tu opinión.
