La tecnología brasileña en una misión histórica amplió el monitoreo del cuerpo humano en el espacio profundo, con datos sobre sueño, luz y actividad física recolectados durante el viaje alrededor de la Luna, reforzando el papel de la investigación científica nacional en proyectos internacionales de alta complejidad.
Los astronautas de la misión Artemis II utilizaron, antes, durante y después del vuelo alrededor de la Luna, un dispositivo de pulso desarrollado a partir de investigaciones realizadas en la Universidad de São Paulo.
El equipo, conocido como actígrafo, registró patrones de sueño, actividad corporal y exposición a la luz a lo largo de la misión, que finalizó el 10 de abril de 2026, después de aproximadamente diez días en el espacio.
La información integra estudios sobre salud y rendimiento humano en vuelos de larga duración.
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La tecnología surgió en la Escuela de Artes, Ciencias y Humanidades de la USP, en la zona este de la capital paulista, bajo la coordinación del profesor Mario Pedrazzoli.
Después de la fase inicial de investigación académica, el proyecto recibió apoyo del programa PIPE, de la Fapesp, y fue perfeccionado por la empresa Condor Instruments, lo que permitió su aplicación en misiones internacionales.
El dispositivo comenzó a ser utilizado en una línea de investigación de la NASA enfocada en entender cómo el ambiente del espacio profundo afecta el organismo de los tripulantes.
Cómo el actígrafo monitorea sueño y actividad en el espacio
Usado en la muñeca, el actígrafo se parece con un reloj digital, pero tiene un propósito científico.

El aparato sigue los movimientos, la rutina de descanso y la exposición a la luz, incluyendo parámetros importantes para la regulación del ciclo sueño-vigilia.
En misiones más allá de la órbita baja de la Tierra, este tipo de monitoreo ha adquirido un peso estratégico porque la alternancia entre el descanso, la carga de trabajo y la adaptación fisiológica interfiere directamente en la seguridad de la tripulación.
La NASA describe la investigación ARCHeR, vinculada a Artemis II, como un estudio destinado a observar el bienestar, la actividad y el sueño de los astronautas en el espacio profundo.
La agencia también informa que la misión amplió la recolección de datos biomédicos antes, durante y después del vuelo, combinando sensores portátiles con otros exámenes y muestras clínicas.
Este conjunto debe servir de base para protocolos futuros en misiones más largas, incluidas las planeadas para la exploración lunar continuada y, más adelante, para viajes a Marte.
A diferencia de los relojes comerciales orientados al acondicionamiento físico, el equipo desarrollado a partir de la investigación de la USP fue pensado para la investigación académica.
Por eso, su uso está asociado a áreas como cronobiología, neurociencia y salud pública.
La diferencia práctica radica en el tipo de dato recolectado y en la precisión exigida para estudios científicos, sobre todo en escenarios extremos, en los cuales pequeñas alteraciones de sueño o luminosidad pueden afectar la cognición, el estado de ánimo y el rendimiento operacional.
Misión Artemis II y el retorno humano al entorno de la Luna
La Artemis II marcó el primer vuelo tripulado del programa Artemis y el primer viaje humano alrededor de la Luna desde la era Apollo.
La misión fue lanzada el 1 de abril de 2026 y terminó con un aterrizaje en el Océano Pacífico, en la costa de California, a las 20:07 hora de la costa este de los Estados Unidos, equivalente a la noche del 10 de abril en Brasilia.

La cápsula Orion completó una trayectoria de sobrevuelo lunar y regresó de manera segura a la Tierra.
La tripulación estuvo formada por Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, además de Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense.
Después del amerizaje, los cuatro pasaron por evaluaciones médicas iniciales a bordo del barco de recuperación USS John P. Murtha y siguieron para nuevos exámenes en Houston.
La propia NASA clasificó el retorno como exitoso y trató la misión como un paso central para las próximas etapas del programa lunar.
Aunque la expresión “vuelta a la Luna” es frecuentemente utilizada en la cobertura del programa Artemis, la Artemis II no realizó un aterrizaje en la superficie lunar.
El objetivo fue validar sistemas, operación de la nave Orion, rendimiento de la tripulación e investigaciones sobre salud humana en un viaje más allá de la órbita terrestre.
Por qué se monitorea el sueño de los astronautas
Estudios de agencias espaciales apuntan desde hace años que el sueño suele verse afectado en misiones tripuladas.
Alteraciones de luz, confinamiento, exigencias operativas y cambios fisiológicos pueden comprometer el descanso, la atención y la toma de decisiones.
Por eso, los sensores de pulso que monitorean la actividad y la exposición a la luz se han convertido en herramientas relevantes para entender cómo el cuerpo reacciona fuera de la Tierra y para ajustar las rutinas de trabajo, descanso e iluminación a bordo.
En Artemis II, este seguimiento ganó un valor adicional al involucrar el llamado espacio profundo, con condiciones diferentes a las vividas en la Estación Espacial Internacional.
La Agencia Espacial Canadiense, socia de la misión, afirma que el estudio también busca medir el estrés, el rendimiento cognitivo y la dinámica del equipo.
La expectativa es que estos datos ayuden a orientar la preparación de futuras tripulaciones que pasarán más tiempo lejos de la Tierra.
En este contexto, el uso de una tecnología desarrollada en Brasil refuerza el alcance internacional de las investigaciones realizadas en universidades públicas.
El reconocimiento no proviene solo del simbolismo de estar presente en una misión histórica, sino de la aplicación práctica de un instrumento creado para responder a preguntas concretas de la ciencia del sueño y de la adaptación humana en entornos extremos.
La selección del equipo para Artemis II inserta la investigación brasileña en una agenda global de exploración espacial y salud humana.
La presencia del actígrafo en la misión también evidencia un camino recurrente de la innovación científica.
La combinación entre la investigación universitaria, la financiación pública y el desarrollo tecnológico posterior en el sector productivo permitió que un proyecto nacido en un ambiente académico llegara a una operación de alta complejidad.
Con el regreso seguro de Artemis II, la NASA comienza a analizar tanto el rendimiento de la cápsula y de los sistemas de vuelo como los resultados biomédicos recolectados a lo largo del viaje.
Parte de este material será utilizado para definir medidas de protección, rutina y seguimiento médico en futuras misiones.
Entre ellas está la continuidad del programa Artemis, orientado a consolidar una presencia humana más frecuente en el entorno y, luego, en la superficie lunar.

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