Movilización militar y reanudación estratégica de barcos comerciales reavivan la preocupación por el suministro energético global y los impactos en el precio del petróleo
La tensión geopolítica volvió a cobrar fuerza en el escenario internacional este sábado, tras la confirmación de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos del envío de dos buques de guerra al Estrecho de Ormuz. La operación forma parte de un plan estratégico para iniciar la remoción de minas del canal, considerado uno de los puntos más críticos para el transporte global de petróleo.
La información fue divulgada por “Forbes”, con base en datos oficiales del Comando Central de EE. UU., que afirmó que la misión tiene como objetivo “establecer condiciones para la remoción de minas en el Estrecho de Ormuz”. Este movimiento, por lo tanto, representa un paso decisivo para restablecer la seguridad en la región, especialmente después de semanas de inestabilidad causadas por conflictos que involucran a Irán.
El Estrecho de Ormuz concentra el 20% del petróleo mundial y se convierte en epicentro de la crisis energética
Además, el Estrecho de Ormuz desempeña un papel absolutamente estratégico en el comercio global, siendo responsable de aproximadamente el 20% de todos los envíos mundiales de petróleo y gas natural licuado. De esta manera, cualquier interrupción en el flujo de la región tiene un impacto inmediato en los mercados internacionales.
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En este contexto, la decisión de Teherán de bloquear el paso provocó una ruptura significativa en el suministro de energía, lo que hizo que los precios del petróleo se dispararan desde el inicio de la guerra con Irán, a finales de febrero. Como consecuencia, el escenario aumentó la presión sobre economías dependientes de combustibles fósiles y amplió el clima de incertidumbre global.
Sin embargo, con el reciente acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, sumado al inicio de las negociaciones de paz en Pakistán, comenzaron a surgir señales de normalización. Como resultado directo de este nuevo escenario, tres superpetroleros cruzaron el Estrecho de Ormuz este sábado, marcando las primeras salidas del Golfo desde el inicio de la crisis.
Superpetroleros de 2 millones de barriles retoman ruta e indican posible normalización del mercado
De acuerdo con datos de navegación de LSEG, los barcos Serifos, Cospearl Lake y He Rong Hai realizaron la travesía por la llamada “anclaje de prueba de la Pasaje de Ormuz”, que contorna la isla iraní de Larak. Cada una de estas embarcaciones tiene una capacidad impresionante de transporte: hasta 2 millones de barriles de petróleo.
El Serifos, de bandera liberiana, transporta petróleo crudo de Arabia Saudita y de los Emiratos Árabes Unidos, con embarque realizado a principios de marzo. Según datos de LSEG y de la empresa de análisis Kpler, el barco tiene como destino el puerto de Malaca, en Malasia, con llegada prevista para el 21 de abril.
Mientras tanto, el Cospearl Lake transporta petróleo iraquí, mientras que el He Rong Hai lleva petróleo saudita. Ambos barcos están fletados por Unipec, brazo comercial de la gigante china Sinopec, reforzando la participación de grandes actores globales en el proceso de reanudación logística.
Por otro lado, a pesar de este avance, las negociaciones diplomáticas aún enfrentan obstáculos relevantes. Según la agencia iraní Tasnim, el Estrecho de Ormuz sigue siendo uno de los principales puntos de “serias divergencias” entre las delegaciones de Irán y de Estados Unidos durante las conversaciones en Islamabad.
Aun así, las consultas continúan en curso. Irán, por ejemplo, insiste en preservar sus ganancias militares, mientras que Estados Unidos mantiene exigencias consideradas excesivas por los iraníes. De esta manera, el futuro de la estabilidad en la región aún depende directamente del éxito de estas negociaciones.

