Descubrimiento Histórico en Tocantins: Jarrón Enterrado con Monedas Raras del Brasil Colonial Sorprende a Arqueólogos y Puede Rendir Bonificación Millonaria al Labrador
Valdomiro Costa, un labrador simple de Conceição do Tocantins, en el norte de Brasil, no imaginaba que su vida cambiaría tan drásticamente cuando decidió invertir R$ 1.200 en un detector de metales a principios de 2024. La compra se realizó con esperanza e intuición: la región donde vive es conocida históricamente por haber sido una ruta secundaria durante el Ciclo del Oro, y muchos residentes aún creen que hay riqueza escondida bajo la tierra.

Un Ruido Metálico y una Sorpresa Arqueológica
En el primer intento, aún sin práctica, Valdomiro escuchó la alarma del detector sonar cerca de un árbol en el patio. Pensando que era alguna pieza de tractor perdida o residuo metálico, tomó una azada y comenzó a cavar. Lo que apareció, sin embargo, fue mucho más de lo que esperaba: un jarrón de barro antiguo, con tapa de cera endurecida y visibles grietas por la edad.
Al abrirlo, encontró más de 200 monedas metálicas, todas con inscripciones extrañas y símbolos que no reconocía. “Pensé que era cosa de juguete viejo o moneda de granja antigua”, contó en una entrevista a la prensa local.
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Del Basura al Cofre del Banco
La historia solo no tuvo un final trágico porque el hijo de Valdomiro, Raelson Costa, estudiante de secundaria, impidió que su padre tirara el contenido. “Él iba a tirar al río, pensando que era basura vieja. Le dije: papá, esto parece importante”, contó el joven.
La profesora de historia de Raelson fue contactada, y en pocos días, el descubrimiento llegó a oídos de arqueólogos de la Universidad Federal de Tocantins. Después de una inspección preliminar, se confirmó: las monedas datan de aproximadamente 1690 a 1725, período en el que la Corona Portuguesa aún comandaba las expediciones auríferas en territorio brasileño. Algunas de las piezas llevan el escudo de D. Pedro II de Portugal e inscripciones de la Casa de la Moneda de Lisboa.
Para evitar robos, el contenido fue trasladado a un banco de la ciudad de Araguaína y está siendo evaluado por un equipo del Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (Iphan).

Monedas Raras y Valor Incalculable
Según especialistas, muchas de estas monedas están hechas de aleación de cobre con pequeñas concentraciones de oro, conocidas como patacones coloniales. Algunas, debido a la rareza y estado de conservación, pueden llegar a valer entre R$ 10 mil y R$ 40 mil cada una, en subastas de coleccionistas y museos.
El arqueólogo Fernando Pasquini, de la UFT, afirmó que este es uno de los hallazgos más relevantes del siglo XXI en suelo tocantinense. “Es un tesoro, pero no solo por el valor financiero. Es una cápsula del tiempo sobre el Brasil Colonial, escondida por más de 300 años”, destacó.
¿Y el Labrador? ¿Va a Ganar Algo?
La legislación brasileña determina que los hallazgos arqueológicos pertenecen a la Unión. Sin embargo, en casos como este, en que hay cooperación y comunicación inmediata por parte del ciudadano, el hallador puede recibir una bonificación —o incluso reconocimiento oficial.
“Si él hubiera escondido o vendido en el mercado negro, podría haber sido penalizado. Pero al entregar voluntariamente, puede ser indemnizado o agraciado con parte del valor, además de crédito por haber ayudado a preservar la historia nacional”, explicó un procurador del Iphan a la prensa.
Valdomiro, por el momento, aguarda el desenlace de los análisis, pero ya siente que su vida ha cambiado. “Nunca imaginé que el pasado fuera excavado así. Ahora solo quiero seguir cultivando y dejar que los doctores se ocupen de esto”, dijo.


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