En vigor desde octubre de 2025, la ley sobre abandono afectivo reconoce omisión en el vínculo, permite acción judicial y amplía la búsqueda por reparación moral de hijos en la Justicia brasileña
El abandono afectivo ganó previsión legal expresa en Brasil en octubre de 2025 y pasó a permitir que los hijos procesen a responsables ausentes por daños morales, porque la ley pasó a reconocer que la presencia, el cuidado y la participación también son deberes.
Qué cambia con el abandono afectivo
La nueva legislación reconoce que no basta con pagar pensión o garantizar sustento financiero. La convivencia, el cuidado y la participación en la vida del niño también entran entre las obligaciones legales de padre o madre.
Aún antes de la nueva ley, decisiones judiciales ya admitían reparación. En 2012, el Superior Tribunal de Justicia juzgó un caso considerado histórico y reforzó que, más que amor, existe una obligación legal de cuidado.
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En el voto citado en el material, la ministra Nancy Andrighi afirmó que amar es una facultad, mientras que cuidar es un deber.
También destacó que la formación de un niño exige elementos inmateriales, como educación, ocio y reglas de conducta.
Expertos señalan que el abandono afectivo no se caracteriza por conflictos puntuales o relaciones difíciles.
El cuadro aparece cuando hay ausencia continua y perjuicios concretos al desarrollo emocional del hijo, con omisión prolongada en el vínculo.
Casos que llegaron a la Justicia
La corredora de bienes raíces Vitória Schroder, de 24 años, buscó reparación judicial después de crecer sin ningún contacto con el padre.
Dijo que fue registrada por él, pero nunca tuvo convivencia ni recuerdos de esa presencia.
Vitória perdió a su madre aún en la infancia y fue criada por los abuelos. Contó que sentía más fuertemente la falta del padre en momentos simbólicos, como fechas conmemorativas, cuando la ausencia se hacía más evidente en su rutina.
Ya adulta, presentó una acción y consiguió una indemnización de R$ 150 mil. El padre apeló. A pesar de la decisión favorable, afirmó que el dinero ayuda, pero no llena lo que realmente le hubiera gustado haber vivido.
Otro caso citado involucra a una madre que decidió buscar la Justicia tras años viendo al hijo sufrir con la ausencia paterna.
El hombre prometía visitas y regalos, pero no cumplía, repitiendo frustraciones a lo largo del tiempo.
En este proceso, la indemnización fijada fue de R$ 300 mil. Los relatos reunidos muestran a niños esperando visitas que nunca ocurren, viendo a compañeros acompañados por sus padres y tratando de entender por qué fueron dejados de lado.
Efectos que pueden seguir hasta la vida adulta
La psicóloga clínica y forense Andréia Calçada explicó que el momento en que el niño percibe esta falta suele ser significativo.
Esto ocurre cuando comienza a comparar su familia con otras y pregunta por qué todo es diferente.
Este tipo de percepción aparece en la escuela, en fiestas y en fechas especiales. Al ver a compañeros acompañados por sus padres, el niño intenta comprender su propia experiencia y dar sentido a una ausencia que se repite sin explicación.
La psicóloga Glícia Brasil señaló consecuencias duraderas, como miedo al rechazo, ansiedad, dificultad para establecer relaciones e impactos en la autoestima.
Muchos crecen sintiendo que necesitan ser perfectos para no ser abandonados nuevamente.
El material también destaca que el reconocimiento judicial puede ayudar en la reconstrucción emocional. Para Glícia, hay un efecto restaurativo de la dignidad, porque la persona comienza a comprender que no tuvo culpa por el abandono sufrido.
Quién puede pedir reparación
La ley establece que la acción puede ser propuesta por el propio hijo a partir de los 18 años o por responsables legales. Actualmente, el entendimiento predominante es que la solicitud puede hacerse hasta los 21 años.
Aun así, juristas defienden que este tipo de daño sea tratado como imprescriptible. El material informa además que, en aproximadamente el 90% de los casos, la ausencia registrada es paterna.
Para los especialistas, este dato se relaciona con factores culturales y la forma en que muchos hombres aún se relacionan con la paternidad tras separaciones.
La discusión, sin embargo, no trata de imponer amor, sino de exigir presencia y cuidado.
Un hombre que prefirió no identificarse relató haber sufrido abandono materno en la infancia. Tras enfrentar enfermedades y largos períodos de internación, dijo que encontró la fuerza para seguir adelante y hoy es padre de tres hijas.
Si pudiera ver a su madre, afirmó que no guardaría rencor. Dijo que la abrazaría y diría “yo vencí”. Para los especialistas, la ley refleja un cambio en la comprensión de lo que significa cuidar.
Con información de G1.

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