Un estudio reciente reveló que los monos también son capaces de jugar a “hacer como si”, un comportamiento hasta entonces considerado exclusivo de los humanos. El descubrimiento se realizó a partir de experimentos con un bonobo llamado Kanzi, que demostró habilidades cognitivas avanzadas al lidiar con situaciones imaginarias.
Este resultado, a su vez, refuerza la idea de que las diferencias entre humanos y otros primates pueden ser menores de lo que se pensaba, especialmente en lo que respecta a la capacidad de razonamiento e imaginación.
Experimento con bonobo desafía concepto tradicional
El estudio, publicado en una revista científica de alto impacto, analizó el comportamiento de Kanzi en situaciones controladas de “hacer como si”.
Durante las pruebas, el bonobo fue expuesto a escenarios que involucraban objetos imaginarios, como bebidas o alimentos inexistentes. Aun así, logró interpretar correctamente las situaciones y responder de forma coherente.
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En uno de los experimentos, por ejemplo, Kanzi participó en una especie de “té de la tarde imaginario”, lidiando con elementos que no estaban físicamente presentes.
Además, los resultados mostraron que no solo reconocía la diferencia entre lo real y lo imaginario, sino que también lograba actuar de acuerdo con esa distinción.
La capacidad de imaginar no es exclusiva de los humanos
Tradicionalmente, la habilidad de crear escenarios imaginarios —conocida como “representación simbólica”— era considerada una característica única de la especie humana.
Sin embargo, los resultados del estudio indican que esta capacidad puede tener orígenes evolutivos mucho más antiguos.
Según los investigadores, el comportamiento observado en Kanzi sugiere que la habilidad de lidiar con lo imaginario puede remontarse al ancestro común entre humanos y otros grandes primates, que vivió hace millones de años.
De esta forma, el estudio desafía directamente la idea de que solo los humanos poseen imaginación compleja.
El desempeño de Kanzi impresiona a los investigadores
Los resultados obtenidos con Kanzi llamaron la atención de la comunidad científica.
Durante los experimentos, el bonobo acertó aproximadamente el 68% de las respuestas en tareas que involucraban situaciones imaginarias, demostrando consistencia y comprensión del contexto propuesto.
Además, ya era conocido por sus habilidades cognitivas avanzadas, incluyendo la capacidad de comprender el lenguaje humano y utilizar símbolos para comunicarse.
Estas características hacen de Kanzi uno de los primates más estudiados de la historia, siendo frecuentemente citado en investigaciones sobre inteligencia animal.
¿Qué cambia esto en la ciencia?
El descubrimiento tiene implicaciones importantes para diversas áreas del conocimiento, como la psicología, la biología evolutiva y la neurociencia.
Esto se debe a que, al demostrar que otros primates también poseen capacidad de imaginación, el estudio amplía la comprensión sobre la evolución de la mente humana.
Además, los resultados sugieren que habilidades consideradas “complejas”, como:
- pensamiento simbólico
- lenguaje
- razonamiento abstracto
pueden haberse desarrollado de forma gradual a lo largo de la evolución, y no haber surgido exclusivamente en los humanos.

La diferencia entre humanos y primates puede ser menor
Aunque todavía existen diferencias importantes entre humanos y otros primates, el estudio refuerza que estas distinciones son más de grado que de tipo.
Es decir, los humanos no necesariamente poseen habilidades completamente únicas, sino versiones más desarrolladas de capacidades que ya existen en otros animales.
En este contexto, la imaginación deja de ser vista como una exclusividad humana y pasa a ser entendida como una habilidad compartida dentro del linaje de los grandes primates.
Limitaciones y cautela en la interpretación
A pesar de los resultados prometedores, los propios investigadores advierten sobre la necesidad de cautela.
Esto se debe a que el estudio se realizó con un número limitado de individuos, lo que puede restringir la generalización de los resultados.
Además, factores como el entrenamiento previo y la interacción con humanos pueden influir en el rendimiento de los animales en pruebas de este tipo.
Aun así, los datos se consideran lo suficientemente robustos como para abrir nuevas líneas de investigación.
Qué esperar de las próximas investigaciones
A partir de este descubrimiento, los científicos deben ampliar los estudios a otros primates, con el fin de verificar si el comportamiento observado en Kanzi también ocurre en diferentes especies.
Además, nuevas investigaciones pueden explorar:
- cómo se desarrolla la imaginación en primates
- qué áreas del cerebro están involucradas
- cómo estas habilidades se relacionan con el lenguaje
De esta manera, el campo de estudio sobre cognición animal tiende a avanzar significativamente en los próximos años.
Lo que está en juego
Más que una curiosidad científica, el descubrimiento plantea preguntas profundas sobre lo que significa ser humano.
Si otros primates también son capaces de imaginar, interpretar e interactuar con situaciones hipotéticas, entonces la línea que separa a humanos y animales se vuelve aún más tenue.
Por un lado, esto amplía el respeto por la complejidad de la vida animal. Por otro, desafía conceptos tradicionales sobre inteligencia y conciencia.
Así, el estudio con Kanzi no solo revela nuevas capacidades de los primates, sino que también invita a repensar el lugar de los humanos en el reino animal.


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