Los Estados Unidos iniciaron el 27 de marzo de 2026, en Promontory, Utah, la construcción de un prototipo de silo para misiles nucleares Sentinel, sistema de 18 metros con ojiva de 475 kilotones que sustituirá a los antiguos Minuteman III tras décadas de uso y creciente dificultad de mantenimiento
Los Estados Unidos dieron un nuevo paso en la modernización de su fuerza terrestre de disuasión el 27 de marzo de 2026, cuando Northrop Grumman inició en Promontory, Utah, la construcción de un prototipo de silo para misiles nucleares Sentinel. La instalación fue diseñada para apoyar la futura operación del LGM-35A Sentinel, desarrollado para sustituir a los actuales LGM-30 Minuteman III.
La iniciativa ocurre en medio del avance del programa de renovación de una de las tres bases de la disuasión estratégica americana. La estructura está formada por bombarderos, submarinos y misiles terrestres, permitiendo capacidad de respuesta incluso en caso de ataque sorpresa.
Modernización de la fuerza terrestre de misiles nucleares
Desde 1970, el componente terrestre de esta estructura se apoya en 550 misiles Minuteman III. De ese total, 400 están actualmente desplegados en silos ubicados en Wyoming, Dakota del Norte y Montana, cada uno equipado con una única ojiva nuclear.
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Estos sistemas, sin embargo, están acercándose al límite de su vida útil. El mantenimiento se ha vuelto cada vez más complejo, mientras crecen las preocupaciones relacionadas con la confiabilidad de la infraestructura y los equipos en operación.
Este escenario llevó al fortalecimiento de la decisión de sustituir toda la flota por el sistema Sentinel. En lugar de prolongar la vida útil de la estructura existente, el programa pasó a priorizar una renovación más amplia de la capacidad terrestre de misiles nucleares.
Qué cambia con el misil Sentinel
El LGM-35A Sentinel fue concebido con capacidades superiores a las del sistema que deberá sustituir. El misil es un cohete de combustible sólido con tres etapas y aproximadamente 18 metros de altura, lo equivalente a aproximadamente 60 pies en la medida americana.
El sistema también incorpora un vehículo post-impulso de combustible líquido, descrito como una plataforma orientada al direccionamiento preciso de la ojiva nuclear. Esta ojiva tiene una potencia de 475 kilotones, reforzando el salto de rendimiento previsto con la nueva generación.
Los planes actuales prevén el destacamento operacional de 400 unidades del Sentinel. Además, otras 234 serán destinadas a pruebas y al stock de piezas de repuesto, ampliando la base de apoyo del nuevo sistema.
Silos antiguos dificultan la transición
A pesar del avance representado por el nuevo misil, la integración con la infraestructura heredada del Minuteman encontró obstáculos significativos. La propuesta inicial era reutilizar los silos existentes, pero la antigüedad de las instalaciones y sus limitaciones de diseño impusieron dificultades relevantes.
Gran parte de estos silos fue construida con concreto armado moldeado en el propio lugar. Esta característica hace que las alteraciones estructurales sean más difíciles y encarece cualquier intento de adaptación para recibir los nuevos misiles nucleares.
Los sistemas internos también reflejan una tecnología ya superada. Las instalaciones dependen en gran medida de electrónica analógica, conexiones por cables, cableado de cobre y líneas de voz para comunicación.
Los controles ambientales son antiguos y presentan propensión a problemas de humedad. El espacio interno limitado aún complica los trabajos de mantenimiento y reduce la flexibilidad necesaria para incorporar el Sentinel.
Nueva construcción sustituye reforma
Además de los obstáculos técnicos, la deterioración física de las instalaciones se ha convertido en una preocupación creciente a lo largo del tiempo. El desafío aumenta porque el misil Sentinel es más grande que el Minuteman, creando restricciones adicionales de espacio dentro de los silos más antiguos.
Con este conjunto de factores, la conclusión fue que el camino más eficiente sería construir nuevas estructuras en lugar de reformar las antiguas.
El prototipo iniciado en Utah pasa a representar, así, una etapa central en el esfuerzo americano de sustituir su flota terrestre por una nueva generación de misiles nucleares.

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