Escándalos recientes involucrando al INSS revelan fallas en la gestión y desafían la narrativa de protección a los más vulnerables del gobierno Lula, sacando a la luz impactos financieros y políticos aún poco debatidos en el escenario nacional.
Las denuncias involucran el Instituto Nacional del Seguro Social (INSS) y han colocado al gobierno Lula en el centro de otra polémica, reavivando críticas sobre la forma en que el presidente maneja escándalos y responsabilidades.
De acuerdo con el periodista Daniel Pereira, de Veja, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva «cayó en su propia trampa» al intentar eximirse de la responsabilidad en el episodio que expuso fraudes millonarios contra jubilados y pensionistas del INSS.
Según el articulista, Lula tiene una larga trayectoria de desvío de atención de su propia gestión cuando el tema es la corrupción.
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Recuerda que, durante su primer mandato, el petista enfrentó el escándalo del mensalão, esquema que involucraba la compra de apoyo parlamentario a través de fondos públicos desviados.
En esa ocasión, el caso casi resultó en un proceso de impeachment, pero Lula logró mantenerse en el cargo.
Daniel Pereira observa que, incluso ante la gravedad del caso, Lula jamás reconoció responsabilidad directa.
Por el contrario, llegó a declarar que fue traicionado por aliados, distanciándose del núcleo de decisiones.
Con el tiempo, y ya fuera del Planalto, Lula comenzó a tratar el episodio como un complot político.
Lula y el reparto político
Reelecto en 2006, Lula continuó utilizando la estrategia de reparto político de la máquina pública, según el periodista.
Uno de los ejemplos más emblemáticos fue Petrobras, que se convirtió en el epicentro del llamado «petrolão», revelado años después por la Operación Lava Jato.
Conforme relata Daniel Pereira, el caso expuso el mayor esquema de corrupción descubierto en Brasil hasta ese momento.
A pesar de las investigaciones, de las delaciones premiadas y de la recuperación de miles de millones de reales desviados, Lula insiste en deslegitimar la operación, tratándola como una campaña de persecución judicial.
“Nunca hubo autocrítica por parte del presidente, ni en relación al mensalão, ni al petrolão”, puntualiza el periodista.
El discurso del «nosotros» contra «ellos»
Desde la perspectiva de Daniel Pereira, Lula mantuvo una retórica eficaz durante muchos años, basada en la dicotomía entre “nosotros”, el pueblo, y “ellos”, los dueños del poder económico.
Este discurso, conforme evalúa, fue responsable de mantener parte de la base electoral unida y comprometida, incluso ante las denuncias.
No obstante, el columnista señala que el reciente escándalo involucrando al INSS puede poner fin a la eficacia de esta narrativa.
El escándalo del INSS y los números que preocupan
Según el periodista de Veja, Lula alega que los golpes contra jubilados comenzaron aún en el gobierno Bolsonaro, y que su gestión habría sido responsable de interrumpir los desvíos.
No obstante, los números cuentan una historia diferente.
De acuerdo con datos oficiales, los valores indebidos descontados de los beneficiarios pasaron de R$ 706 millones en 2022, en el último año de Bolsonaro, a R$ 2,6 mil millones en 2024, ya bajo el actual gobierno.
“Es un aumento alarmante, que desmantela el argumento de que el problema fue heredado”, afirma Daniel Pereira.
El papel del ministerio y la omisión
El periodista observa que, si hubiera habido una respuesta rápida y eficaz por parte del Ministerio de la Previdencia, el impacto podría haberse minimizado.
Menciona que Carlos Lupi, ministro de la carpeta y aliado histórico de Lula, fue alertado sobre el problema aún en 2023, pero no tomó medidas inmediatas.
Esta omisión, para Daniel Pereira, configura un error grave de gestión.
Para él, es contradictorio que un gobierno que construyó su imagen en base a la protección de los más pobres no haya actuado con la urgencia necesaria ante una situación tan delicada.
“Quien siempre juró proteger a los más necesitados no podría, bajo ninguna circunstancia, permitir que fueran perjudicados”, afirma el columnista.
El desgaste de la narrativa y la reacción del público
Según Pereira, el presidente intenta desviar la atención de la responsabilidad directa utilizando nuevamente el discurso de persecución y de herencia maldita, pero los hechos demuestran que hubo tiempo y alerta suficientes para actuar y evitar la escalada del perjuicio.
La reacción de la opinión pública, según el articulista, también puede ser un divisor de aguas para el gobierno.
Si antes el electorado toleraba desvíos bajo la justificación de que el proyecto político representaba los intereses populares, ahora parece haber menor disposición para aceptar explicaciones vagas o transferencia de culpa.
Daniel Pereira concluye que Lula puede haber llegado al límite de la blindaje discursivo que sustentó su liderazgo durante décadas.
El escándalo del INSS, al afectar directamente a uno de los sectores más vulnerables de la sociedad, ataca de lleno el corazón del lulismo: el compromiso simbólico con los pobres.
Aunque aún cuenta con una base sólida de apoyo y mantiene una influencia política significativa, Lula enfrenta ahora un desgaste más difícil de sortear, pues se trata de una crisis con impactos concretos en la vida cotidiana de millones de brasileños.
El episodio también reaviva un debate más amplio sobre cómo los gobiernos manejan los escándalos de corrupción y cuál es el límite entre narrativa política y responsabilidad administrativa.
Queda por ver si el presidente adoptará una postura de enfrentamiento al problema con transparencia, o si seguirá apostando por discursos que, según el periodista, ya no encuentran la misma receptividad de antes.
¿Crees que el escándalo del INSS puede afectar de forma permanente la imagen de Lula entre los electores más fieles? ¡Comenta abajo y participa en la discusión!


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