Marte aparece como destino posible, pero la construcción de una base requeriría metales de asteroides, reabastecimiento en cuerpos ricos en agua e hidrocarburos, ventanas orbitales raras y viajes lentos, según propuesta que muestra cómo la colonización espacial dependería de combustible, paciencia, tecnología y generaciones enteras lejos de la Tierra en el futuro.
Marte aún parece distante como dirección humana, pero los investigadores ya discuten un obstáculo práctico incluso antes de que la primera base salga del papel: ¿de dónde vendrían los materiales para construir estructuras lejos de la Tierra? Una propuesta liderada por la ingeniera aeroespacial Serena Suriano, publicada el 20 de abril de 2026, apunta a una posibilidad audaz: buscar metales en asteroides cercanos al Planeta Rojo.
La idea no es simplemente viajar hasta una roca espacial, extraer material y volver. El desafío involucra combustible, maniobras orbitales, ventanas de lanzamiento raras y una logística tan lenta que la construcción de una base marciana podría atravesar generaciones enteras antes de convertirse en realidad.
Marte depende de materiales que quizás no estén en el propio planeta
Antes de imaginar ciudades, laboratorios o refugios permanentes en Marte, existe una pregunta básica: ¿cómo llevar u obtener todo lo que sería necesario para construir? Transportar grandes volúmenes directamente desde la Tierra elevaría la complejidad de las misiones y haría cualquier plan aún más difícil.
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Por eso, la propuesta considera un camino alternativo. En lugar de depender solo de cargas enviadas desde nuestro planeta, los científicos evalúan el uso de asteroides metálicos como fuente de materiales. Entre los recursos mencionados está el molibdeno, un metal relevante para aplicaciones estructurales y tecnológicas.
Asteroides metálicos entran en el plan como fuente de construcción
El cinturón de asteroides contiene cuerpos ricos en metales que podrían ser explorados para apoyar una futura construcción en Marte. Esta posibilidad transforma pequeñas rocas espaciales en piezas estratégicas de una cadena de suministro fuera de la Tierra.
Pero la operación no sería simple. Ir de Marte hasta un asteroide, hacer la extracción y regresar requeriría una secuencia precisa de maniobras orbitales. El problema central no está solo en la distancia, sino en la cantidad de energía necesaria para cambiar de trayectoria, alcanzar el objetivo y volver con carga útil.
El combustible es el mayor límite de la misión

Para probar la viabilidad de la idea, los investigadores trabajaron con simulaciones basadas en una nave espacial hipotética similar, pero no idéntica, a la Starship de SpaceX. El modelo considerado tendría 120 toneladas, capacidad para llevar 115 toneladas de carga y espacio para hasta 1.100 toneladas de combustible.
Incluso con estos números, el límite aparece rápidamente. La nave tendría un delta-v de 6,4 km/s, medida usada para representar la capacidad de cambio de velocidad en maniobras espaciales. Para alcanzar ciertos asteroides metálicos y volver a Marte, serían necesarios entre 10 y 12,8 km/s, por encima de lo que el vehículo podría entregar con propulsión química en ese escenario.
Científicos proponen usar asteroides como estaciones de combustible

La solución propuesta involucra una ruta con dos paradas. Primero, la nave iría hasta un asteroide metálico para obtener los materiales. Luego, en el camino de regreso, haría una segunda parada en un asteroide del tipo C, conocido por contener volátiles como agua e hidrocarburos.
Estos recursos podrían ser utilizados en la producción de propulsor en el propio lugar, un proceso llamado producción de propulsor in situ. En la práctica, el asteroide del tipo C funcionaría como una estación de combustible espacial, permitiendo que la nave completara el viaje de regreso a Marte dentro del límite de 6,4 km/s.
Ventana a partir de 2040 tendría 22 combinaciones posibles
Según los cálculos presentados, existen 22 pares de asteroides metálicos y del tipo C dentro de una ventana de 20 años a partir de 2040. Esto significa que, cuando la construcción de bases en Marte sea considerada más viable, habría más de veinte combinaciones posibles entre minería y reabastecimiento.
Aun así, la escala continúa modesta. La estimación es que cerca de 200 toneladas de metal podrían ser obtenidas en ese intervalo. Para una base entera, este volumen no resolvería todo, pero ayudaría a reducir la dependencia de materiales transportados directamente desde la Tierra.
Construir una base marciana sería un proceso extremadamente lento
El mayor choque de la propuesta está en el ritmo. La producción de combustible en el lugar ocurriría a una tasa de solo 2 kg por día. Llenar completamente el tanque llevaría aproximadamente 1.500 años, un plazo imposible para cualquier operación práctica de exploración espacial.
Por eso, el plan considera trabajar con el tanque parcialmente lleno y ajustar la carga transportada. La lógica deja claro que colonizar Marte no depende solo de llegar allí, sino de montar una cadena logística fuera de la Tierra, respetando límites físicos, orbitales y tecnológicos.
Órbitas necesitan alinearse para cada viaje
Otro obstáculo es el alineamiento orbital. Las posiciones de Marte y de los asteroides necesitan estar favorables para que los viajes ocurran. Esto reduce la cantidad de oportunidades y hace que cada misión dependa de ventanas específicas a lo largo de los años.
En la práctica, no sería posible realizar viajes cuando fuera conveniente. La construcción de una base marciana tendría que seguir el ritmo impuesto por el movimiento de los cuerpos en el espacio, lo que ayuda a explicar por qué una instalación permanente podría tardar tanto en crecer.
Propulsión solar o nuclear podría acortar el camino
Los investigadores también reconocen que otras formas de propulsión podrían facilitar el proceso. Sistemas solares o nucleares, por ejemplo, podrían hacer la extracción de metales en asteroides más eficiente y tal vez reducir el tiempo de las misiones.
Aun así, los cálculos se hicieron con base en la tecnología considerada viable hoy: la propulsión química. Esto hace que la propuesta sea más conservadora y muestra que, con los medios actuales, construir en Marte seguiría siendo un proceso muy largo, caro y lleno de limitaciones.
La idea de usar asteroides para construir en Marte muestra que la colonización espacial no será solo una cuestión de cohetes potentes o astronautas preparados. Dependerá de minería fuera de la Tierra, reabastecimiento en el espacio, cálculos orbitales precisos y mucha paciencia.
El plan parece distante, pero plantea una discusión importante: ¿vale la pena invertir en una base marciana que tal vez lleve generaciones para ser construida, o la humanidad debería concentrar sus esfuerzos primero en misiones más cercanas, como la Luna? Deja tu opinión en los comentarios.

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