La búsqueda por mejores resultados en matemáticas en las escuelas podría haber encontrado una solución eficiente y accesible. Un estudio realizado en Estados Unidos mostró que un método simple y de bajo costo, aplicable por los profesores con facilidad, es capaz de mejorar significativamente el desempeño de los alumnos.
El desempeño de los estudiantes brasileños en matemáticas está entre los más bajos de América Latina. Y la pandemia empeoró aún más este escenario. Muchos alumnos enfrentaron dificultades con la enseñanza remota, tuvieron acceso limitado a recursos educativos y, en muchos casos, abandonaron los estudios.
Ahora, un estudio colaborativo demuestra que mensajes simples por correo electrónico, basados en ciencia del comportamiento, pueden ayudar a los profesores a mejorar los resultados de los estudiantes.
La investigación, publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, fue liderada por académicos de la Behavior Change for Good Initiative (BCFG), de la Universidad de Pensilvania.
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El trabajo señala que estos pequeños empujones tuvieron un impacto positivo, incluso siendo de bajo costo y simples.
Un problema de matemáticas antiguo, una solución moderna
Investigaciones anteriores ya habían mostrado que técnicas de la ciencia del comportamiento ayudan a motivar a los alumnos. Ahora, los investigadores decidieron aplicar estas técnicas directamente a los profesores, buscando el mismo efecto.
Para ello, contaron con la colaboración de Zearn Math, una plataforma educativa sin fines de lucro.
Fue esta colaboración la que permitió aplicar el experimento a gran escala y superar los altos costos y desafíos logísticos comunes en este tipo de investigaciones.
Uno de los mayores estudios jamás realizados con profesores sobre matemáticas
La magnitud del estudio llama la atención. Más de 140 mil profesores y casi 3 millones de alumnos de primaria participaron de la iniciativa.
Los investigadores probaron 15 tipos diferentes de mensajes por correo electrónico. Todos fueron comparados con un grupo que recibió solo recordatorios estándar.
Estos mensajes no eran aleatorios. Fueron construidos basándose en datos de la ciencia del comportamiento.
Uno de ellos, por ejemplo, sugería que los profesores crearan un plan específico de uso de la plataforma esa semana. Este enfoque se apoya en la idea de que planes detallados ayudan a transformar la intención en acción.
Otro mensaje pedía a los profesores que consideraran la situación de sus propios alumnos, despertando empatía. Investigaciones previas ya habían indicado que la empatía puede mejorar el desempeño de los estudiantes.
Resultados positivos, aunque modestos
El impacto de los mensajes fue modesto, pero real. Durante el período de cuatro semanas de la intervención, los alumnos de los profesores que recibieron los correos electrónicos con contenido de comportamiento mostraron un progreso medio del 1,89% más en matemáticas que los demás.
Entre todas las intervenciones probadas, la más eficaz fue la que incentivaba a los profesores a acceder semanalmente a informes personalizados sobre el progreso de sus alumnos. Este simple hábito llevó a una mejora del 5,06% en el desempeño de los estudiantes.
Angela Duckworth, una de las autoras del estudio, afirmó que los resultados fueron consistentes en diferentes escuelas. Además, los efectos positivos persistieron hasta ocho semanas después del fin de los mensajes.
Para Duckworth, esto demuestra que “estímulos simples y de bajo costo pueden ayudar a los profesores a respaldar el progreso de los alumnos en matemáticas”.
Incentivos personalizados funcionan mejor
Una de las conclusiones más interesantes del estudio fue el rendimiento superior de los mensajes personalizados. Cuando los correos electrónicos mencionaban datos específicos de los propios alumnos del profesor, el impacto era mayor.
Según Duckworth, esto podría estar relacionado con la motivación intrínseca de los profesores. Al ver los datos de sus alumnos, se sienten más involucrados. “Puede ser que capitalizar la motivación intrínseca de los profesores para ayudar a sus alumnos sea un enfoque distintivo y potencialmente económico”, afirmó.
Este hallazgo abre la puerta a explorar estrategias que vayan más allá de los incentivos financieros, como bonos por desempeño. Estímulos emocionales y de responsabilidad directa pueden desempeñar un papel importante.
Un campo prometedor para nuevas investigaciones
A pesar de los resultados positivos, los investigadores reconocen que los efectos fueron pequeños. Katy Milkman, coautora del estudio, recuerda que cambiar el comportamiento humano es un desafío. Por eso, cree que será necesario ofrecer un apoyo más intenso que simples recordatorios por correo electrónico.
Aún así, los autores consideran el estudio prometedor. Pretenden continuar con más pruebas de campo para confirmar los beneficios causales de estas intervenciones y entender mejor por qué funcionan.
Otro objetivo es investigar el impacto de los mensajes a lo largo del tiempo. Después de todo, saber si las ganancias se mantienen en los meses siguientes es esencial para evaluar el verdadero valor de cada enfoque.
Educación basada en evidencia
Para los investigadores, entender qué hace que ciertas intervenciones funcionen es fundamental. Cuanto más sepan sobre los mecanismos detrás de estas acciones, más eficaces serán las políticas educativas en el futuro.
“En última instancia, esta línea de investigación puede ayudar a moldear políticas educativas más inteligentes y eficaces”, concluye Duckworth.
El uso de herramientas simples, basadas en ciencia, puede ser una salida viable para mejorar el desempeño de los alumnos a gran escala. Y esto, incluso en un escenario complejo, como el de las matemáticas en las escuelas americanas, muestra que los avances son posibles.

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