Molino del siglo XVII a las orillas del río Test, en área protegida de Hampshire, fue rehabilitado con uso residencial y profesional, preservando estructura original, mecanismo de molienda y diálogo arquitectónico
Los molinos hidráulicos moldearon la historia humana al permitir la molienda de cereales para producción de harina, base del pan. Con la industrialización, muchos fueron abandonados, pero algunos sobrevivieron y hoy ganan nuevas funciones residenciales y hoteleras.
Molino histórico en área protegida
Ubicado a las orillas del río Test, en el condado de Hampshire, sur de Inglaterra, el complejo integra un Lugar de Interés Científico Especial y incluye un molino del siglo XVII registrado como grado II.
Estas protecciones legales exigieron un proyecto sensible, capaz de preservar el edificio histórico y el paisaje envolvente, sin comprometer nuevas funciones residenciales y profesionales previstas por los propietarios.
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El estudio londinense Cooke Fawcett fue responsable de la rehabilitación, desarrollando una propuesta que respetara restricciones patrimoniales y ambientales impuestas al conjunto arquitectónico.
Un proyecto pensado para vivir y trabajar
La casa fue diseñada para un diseñador de imágenes que buscaba vivir y trabajar fuera de Londres, conciliando vida profesional, familiar y contacto directo con la naturaleza.
La intervención se realizó en tres fases distintas: reorganización interna de la casa histórica, ampliación de las áreas de estar y creación de un estudio independiente en anexo adyacente.
Según el estudio, la reorganización enfrentó desafíos simples, pero esenciales, como instalar baños en el piso superior, preservando habitaciones amplias para clientes, dos hijos e invitados.
Apertura hacia el paisaje natural
Un objetivo central fue abrir la antigua casa de ladrillos hacia el jardín y el paisaje, integrando visualmente interior y exterior de forma continua.
Para ello, la extensión fue posicionada en una de las esquinas, incorporando salas de estar y comedor acristaladas, con estructura de madera y paneles de roble en forma de abanico.
La solución permitió ampliar los espacios sociales sin interferir en la volumetría original, manteniendo el diálogo entre arquitectura contemporánea y edificio histórico preservado.
Mecanismo original preservado
El molino mantiene intacto el mecanismo original de molienda, lo que obligó al proyecto a respetar rigurosamente la ubicación e integridad de esta estructura histórica.
Esta condición representó un problema funcional, ya que el espacio no podía ser convertido en taller, una de las necesidades iniciales del proyecto residencial.
La alternativa fue construir un taller y un estudio independientes frente a la casa, garantizando uso profesional sin interferir en el patrimonio existente.
El resultado combina preservación histórica, adaptación contemporánea y uso cotidiano, demostrando cómo estructuras antiguas pueden ganar nueva vida sin perder identidad ni valor cultural duradero.
Con información de Idealista.


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