El MPF mueve acción para anular autorización del Ibama a Petrobras en el bloque FZA-M-59, en la Cuenca de la Foz del Amazonas, alegando fallas ambientales y violación de normas.
La Petrobras enfrenta otro obstáculo jurídico en su intento de avanzar con la explotación petrolera en el bloque FZA-M-59, ubicado en la Cuenca de la Foz del Amazonas.
La semana pasada, el Ministerio Público Federal (MPF) presentó una acción civil pública en la Justicia Federal para anular el despacho del Ibama que autorizó la realización de la Evaluación Pre-Operacional (APO) en el lugar.
La medida busca suspender el avance de la estatal brasileña en esta fase final antes de la liberación de la licencia ambiental para perforación.
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Según el MPF, la autorización concedida por el Ibama contradice legislaciones nacionales y tratados internacionales.
La decisión, de acuerdo con la acción, ignora informes técnicos que señalaban fallas en el proceso de licenciamiento ambiental llevado a cabo por Petrobras.
La iniciativa del órgano de control plantea un debate importante sobre el equilibrio entre el desarrollo económico y la responsabilidad ambiental en Brasil.
Fallas ambientales y técnicos ignorados, apunta MPF
De acuerdo con la acción judicial, la decisión del presidente del Ibama, Rodrigo Agostinho, que dio luz verde para la APO en el bloque FZA-M-59, fue tomada en desacuerdo con el análisis de 29 especialistas del propio órgano.
Estos técnicos afirmaron que el Plan de Protección y Atención a la Fauna Oleada (PPAF) de Petrobras era insuficiente y presentaba omisiones graves.
El MPF también destacó que los estudios ambientales presentados continúan con deficiencias significativas, incluso después de las correcciones solicitadas.
La acción se basa en informes elaborados por peritos del MPF especializados en ingeniería química, oceanografía y biología, además de análisis internos del propio Ibama.
¿Por qué el bloque FZA-M-59 de Petrobras está en el centro de la polémica?
Ubicado en la costa de Amapá, el bloque FZA-M-59 pertenece a la prometedora Margen Ecuatorial, considerada estratégica para el futuro de la producción de petróleo en Brasil.
A pesar del nombre de la cuenca, el pozo a perforar está situado a unos 500 km de la desembocadura del Río Amazonas — una distancia significativa, pero que no elimina los riesgos ambientales señalados por especialistas.
La APO es la última etapa antes de la emisión de la licencia ambiental, y tiene como objetivo evaluar la capacidad de la Petrobras de reaccionar rápidamente ante eventuales accidentes con derrames de petróleo.
No obstante, el MPF cuestiona si la estatal realmente está preparada para este tipo de emergencia en un área tan sensible.
¿Desarrollo en riesgo o precaución necesaria?
La acción del MPF reactiva el debate sobre la explotación de petróleo en áreas ambientalmente sensibles, como la Foz del Amazonas.
Por un lado, existe presión para expandir la producción nacional de petróleo y garantizar el crecimiento económico. Por otro, aumenta la preocupación por los potenciales daños ambientales y el respeto a las normas ambientales vigentes.
Mientras la Justicia evalúa el pedido de suspensión de la APO, el impasse entre la Petrobras y los órganos de fiscalización continúa, sacando a la luz cuestiones fundamentales sobre cómo Brasil maneja su riqueza natural y energética.
