Avión retirado de Japan Airlines pasó por reformas científicas en Texas, llegó al Centro de Investigación Langley, en Virginia, y ahora será usado por la NASA para estudiar tormentas, hielo polar, Ártico, Groenlandia, Atlántico Norte, América del Norte y Europa
La NASA recibió un avión Boeing 777 retirado que ahora tendrá una misión muy diferente a la aviación comercial. Después de un año de reformas científicas en Texas, realizadas por L3Harris Technologies, la aeronave llegó al Centro de Investigación Langley, en Virginia, lista para convertirse en el laboratorio volador más grande de la flota de Ciencias de la Tierra de la agencia.
El avión llama la atención por su escala. Podrá transportar 34 toneladas de equipos científicos, alcanzar 13.100 metros de altitud, volar hasta por 18 horas seguidas y llevar hasta 100 investigadores. Con esta estructura, la NASA pretende ampliar sus estudios sobre tormentas, hielo polar y eventos climáticos extremos en diferentes regiones del planeta.
Avión Boeing 777 se convierte en laboratorio volador para estudiar los signos vitales de la Tierra
La mayoría de los Boeing 777 fueron fabricados para transportar pasajeros entre grandes centros globales. Este avión, sin embargo, tendrá una función científica: recolectar datos atmosféricos y ambientales a escala global.
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Según Derek Rutovic, gerente del Programa de Ciencia Aerotransportada de la NASA, el 777 será el laboratorio de investigación aéreo más grande de la flota. La aeronave utilizará instrumentos avanzados para mejorar la comprensión del sistema terrestre en su conjunto.
El nuevo Boeing 777 reemplaza al DC-8, una aeronave retirada que actuó durante décadas en misiones científicas. El cambio representa un salto en autonomía, capacidad de carga, espacio interno y alcance operacional.
Los números que explican el tamaño del nuevo laboratorio de la NASA

El nuevo avión de la NASA podrá permanecer en el aire por 18 horas seguidas, alcanzar 43.000 pies de altitud, cerca de 13.100 metros, y transportar 75.000 libras de equipos, lo equivalente a aproximadamente 34 toneladas.
El Boeing 777 también tiene un alcance de 9.000 millas náuticas, lo que permite vuelos largos sobre áreas remotas. Esto incluye regiones como el Ártico, el Atlántico Norte y Groenlandia.
Otro punto a destacar es la capacidad para hasta 100 investigadores. En la práctica, la aeronave deja de ser solo un avión adaptado y pasa a operar como un centro de investigación completo en los cielos.
Cómo la NASA modificó el Boeing 777 para operar como laboratorio científico
La transformación exigió cambios estructurales profundos. Desde enero de 2025, ingenieros de L3Harris Technologies realizaron perforaciones, instalaciones eléctricas, refuerzos y adaptaciones en el fuselaje.
Las ventanas de la cabina fueron ampliadas para funcionar como visores de observación. También se abrieron portales en la parte inferior del fuselaje, permitiendo que sensores e instrumentos de teledetección tengan visión directa de la superficie inferior.
El avión recibió estaciones de investigación dedicadas y cableado complejo para conectar cargas científicas. Entre los instrumentos previstos se encuentran sensores avanzados, como lidar y espectrómetros infrarrojos.
Por qué este avión llama la atención dentro de la flota científica de la NASA

El DC-8 fue una de las aeronaves más importantes de la investigación aérea de la NASA. Durante unos 40 años, ayudó a estudiar el hielo polar, las cenizas volcánicas y otros fenómenos atmosféricos y ambientales.
Reemplazar este avión requería una plataforma más grande, más resistente y más capaz. El Boeing 777 asume este papel con autonomía superior, más espacio para instrumentos y capacidad para reunir equipos más grandes en una única misión.
Kirsten Boogaard, gerente del programa 777 de la NASA en Langley, afirmó que la aeronave permitirá reunir más socios, más oportunidades educativas y más instrumentos. Para la agencia, esto debería mejorar la calidad y el volumen de los datos recopilados en las próximas misiones.
La primera misión comienza en enero de 2027 y se centrará en eventos climáticos extremos
La primera gran misión del avión ya está definida. Se llama NURTURE, acrónimo de Experimento Norteamericano de Reconocimiento de Características Aguas Arriba e Incertidumbre de la Tropopausa.
Programada para enero de 2027, la misión llevará el Boeing 777 a estudiar condiciones climáticas invernales rigurosas. La recopilación de datos abarcará América del Norte, Europa, el Ártico, Groenlandia y el Atlántico Norte.
El objetivo es localizar los llamados vórtices polares de la tropopausa, factores atmosféricos invisibles asociados a olas de frío severas y tormentas de hielo capaces de paralizar ciudades.
¿Qué cambia en la práctica con este nuevo avión de la NASA?
Con el Boeing 777, la NASA obtiene una plataforma más robusta para investigar fenómenos climáticos directamente desde el cielo. Esto permite mediciones extensas en regiones difíciles de alcanzar y en condiciones ambientales extremas.
La expectativa es mejorar la previsión de eventos climáticos severos. Según la base, mediciones más completas pueden ayudar a salvar vidas y reducir miles de millones en costos de infraestructura provocados por tormentas, olas de frío y otros eventos extremos.
Ahora que el jet ha llegado al Centro de Investigación Langley, la NASA continúa con el proyecto de ingeniería y análisis para instalar la carga útil de la misión NURTURE, en paralelo a las modificaciones de los portales de la aeronave.
Una nueva fase para la investigación aérea de la NASA
El Boeing 777 retirado deja atrás la rutina de vuelos comerciales y asume una función estratégica en la ciencia climática. Se utilizará para estudiar la atmósfera, el hielo polar, las tormentas tropicales y los signos vitales de la Tierra.
Con más alcance, más autonomía y más capacidad de carga, el avión se convierte en una de las herramientas más importantes de la NASA para entender fenómenos extremos y mejorar las previsiones que afectan directamente la vida en las ciudades.
En su opinión, ¿usar un avión retirado como laboratorio volador puede ser una de las formas más inteligentes de anticipar eventos climáticos extremos y reducir sus impactos?

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