Una nave abandonada en alto mar, sin tripulación y flotando a la deriva, fue avistada por Matt Rutherford durante una expedición científica en el Triángulo de las Bermudas. El navegante, famoso por su jornada extrema alrededor de las Américas, registró todo en una filmación impresionante que plantea aún más preguntas sobre los misterios de esa región enigmática. ¿Qué realmente sucedió?
El océano esconde misterios que desafían la lógica, y pocos conocen eso tan bien como Matt Rutherford. En 2011, este navegante solitario enfrentó lo que muchos llamarían una misión suicida: dar la vuelta a las Américas, solo, en un barco de apenas 8 metros. La jornada fue una prueba extrema de resistencia y valentía, pero, mira, esta no fue su experiencia más inquietante en el mar. Dos años después, en 2013, mientras participaba de una expedición científica, se topó con un barco fantasma en el Triángulo de las Bermudas – y todo fue registrado en filmaciones escalofriantes.
La increíble jornada de Matt Rutherford
En junio de 2011, Rutherford partió de la Bahía de Chesapeake, en Estados Unidos, con un objetivo claro: contornear el continente americano sin paradas. Enfrentó fríos intensos en el Paso del Noroeste, tormentas brutales en el Cabo de Hornos y la soledad extrema de navegar durante casi un año sin tocar tierra firme. Su velero, pequeño y sin lujos, exigía mantenimientos constantes y una atención rigurosa para evitar fallos fatales.
Al final de la jornada, no solo sobrevivió y encontró un barco fantasma, sino que entró en la historia al conquistar dos récords del Guinness: la primera circunnavegación solitaria de las Américas sin escalas y la menor embarcación en cruzar el Paso del Noroeste. Rutherford demostró que, incluso ante riesgos extremos, el valor y la determinación pueden llevar a lo inalcanzable.
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El pesadilla del Paso del Noroeste
Si su vuelta al continente americano fue un hecho impresionante, atravesar el Paso del Noroeste fue una verdadera pesadilla. Esta ruta ártica, repleta de hielo e inestable incluso para los barcos más modernos, colocó a Rutherford al borde del fracaso. En uno de los momentos más tensos de su viaje, quedó rodeado de icebergs, sin espacio seguro para maniobrar. Un simple error podría haber sido su fin.
Marineros experimentados llamaron a su aventura locura, pero Rutherford, movido por la persistencia, superó el desafío y escribió su nombre en la historia de la navegación.
El encuentro con el barco fantasma en el Triángulo de las Bermudas

En 2013, dos años después de su jornada histórica, Rutherford se vio envuelto en un nuevo misterio. Durante una expedición científica con el Ocean Research Project, él y su equipo navegaban por el Triángulo de las Bermudas cuando avistaron un barco abandonado, flotando sin rumbo.
La imagen de la embarcación, solitaria en el vasto océano, era sobrecogedora. Nada de tripulación, nada de señales de vida. El barco parecía haber sido abandonado de forma abrupta. Muchos habrían evitado acercarse, pero Rutherford, acostumbrado a los desafíos, decidió investigar.
Al subir a bordo del barco fantasma, Rutherford se dio cuenta de que la embarcación pertenecía a un navegante que había sido rescatado tras una emergencia, dejando el barco a la deriva. A pesar de las condiciones precarias, intentó remolcarlo hasta la costa, pero la operación falló. El barco se perdió nuevamente en el océano, convirtiéndose en otro enigma no resuelto del Triángulo de las Bermudas. ¿Acaso sigue vagando por ahí?
