Nuevas investigaciones científicas revelan cómo la convivencia entre perros y humanos comenzó mucho antes de lo que se imaginaba y explican su impacto directo en la supervivencia humana a lo largo de la prehistoria
Nuevas evidencias científicas están cambiando la forma en que entendemos la relación entre perros y humanos. Investigaciones recientes indican que esta convivencia comenzó hace aproximadamente 15.800 años, mucho antes del surgimiento de la agricultura, y puede haber desempeñado un papel importante en la adaptación humana.
Los estudios, publicados en la revista científica Nature, analizaron ADN antiguo extraído de huesos encontrados en diferentes regiones de Eurasia. Los resultados sugieren que los perros ya estaban integrados a grupos de cazadores-recolectores, lo que refuerza la hipótesis de que esta asociación surgió en un momento crítico para la sobrevivencia humana.
Estudios revelan convivencia entre perros y humanos mucho antes de la agricultura
Los estudios fueron conducidos por científicos de 17 instituciones e involucraron análisis genéticos de fósiles encontrados en el Reino Unido, Turquía, Alemania, Italia, Suiza y Serbia.
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Uno de los registros más antiguos proviene de Pınarbaşı, en Turquía, con aproximadamente 15.800 años. Ya en la Gruta de Gough, en el Reino Unido, los restos datan de aproximadamente 14.300 años. Estos datos amplían el registro genético anterior en más de 5.000 años, reforzando que los perros ya convivían con humanos mucho antes del desarrollo de la agricultura.
De acuerdo con Anders Bergström, los resultados indican un origen compartido entre perros de Europa y Asia, lo que fortalece la hipótesis de un proceso de domesticación común.
Expansión de los perros acompaña desplazamientos humanos y sugiere impacto en la supervivencia humana
Otro punto relevante de los estudios es la rápida diseminación de los perros por Eurasia. Evidencias muestran que estos animales ya estaban ampliamente distribuidos hace al menos 14.000 años.
Esta expansión parece estar directamente ligada a los desplazamientos de los humanos, que pueden haber llevado a los perros consigo durante migraciones e interacciones culturales. Incluso grupos distintos compartían animales con características similares.
Este escenario sugiere que los perros pueden haber contribuido a la sobrevivencia humana, ofreciendo ventajas prácticas en entornos desafiantes.
Entre las hipótesis planteadas por los investigadores, destacan:
- Posible ayuda en la caza
- Alerta contra depredadores y amenazas
- Vigilancia durante períodos de descanso
- Apoyo en la exploración de nuevos territorios
Según Laurent Frantz, el mantenimiento de estos animales en contextos de escasez indica que probablemente desempeñaban funciones relevantes.
Evidencias indican que perros eran alimentados y cuidados por humanos
Los estudios también revelan aspectos importantes de la convivencia entre perros y humanos. Análisis de isótopos mostraron que algunos de estos animales eran alimentados con pescado, lo que sugiere un cuidado activo.
En un contexto de recursos limitados, este comportamiento indica que los perros tenían suficiente importancia para justificar el compartir de alimento — algo relevante para la sobrevivencia humana.
Además, hay evidencias de enterramientos intencionales de perros en algunos sitios arqueológicos. En la Gruta de Gough, por ejemplo, huesos presentan marcas hechas por humanos, lo que puede indicar un posible valor simbólico.
Estos datos sugieren una relación más compleja que una simple convivencia utilitaria.
Estudios genéticos muestran diversidad antigua entre los perros
Otro avance importante de los estudios está en el análisis genético de los perros antiguos. Los investigadores examinaron genomas de 216 restos de perros y lobos, identificando patrones de ancestralidad compartida.
Uno de los ejemplares más antiguos confirmados como perro fue encontrado en el sitio de Kesslerloch, en Suiza, con aproximadamente 14.200 años, datado por carbono-14.
Los datos indican que la diversificación genética de estos animales ya estaba en marcha en ese período. Además, los perros analizados presentan mayor proximidad con linajes que dieron origen a razas modernas del Medio Oriente y de Europa, como boxers y salukis.
Esto sugiere que las bases genéticas de los perros actuales comenzaron a formarse aún en el Paleolítico.

Cómo los perros pueden haber contribuido a la supervivencia humana
Aunque no es posible afirmar una relación causal directa, los estudios indican que los perros pueden haber desempeñado funciones importantes en la vida cotidiana de los humanos prehistóricos.
Entre las contribuciones más probables están:
- Aumento de la eficiencia en la obtención de alimento
- Reducción de riesgos en entornos peligrosos
- Mayor seguridad durante campamentos
- Apoyo en desplazamientos por territorios desconocidos
Estas funciones, aunque basadas en inferencias científicas, sugieren que la presencia de los perros puede haber influido positivamente en la sobrevivencia humana.
Además, la convivencia con estos animales puede haber impactado la organización social de los grupos humanos, favoreciendo nuevas formas de cooperación.
Origen de la domesticación aún plantea dudas entre investigadores
A pesar de los avances, los estudios aún no logran determinar con precisión dónde ocurrió la domesticación inicial de los perros.
Las evidencias actuales apuntan a Asia como una probable región de origen, pero la falta de datos genéticos del este asiático impide conclusiones definitivas.
Según Anders Bergström, la ampliación de los análisis con nuevos fósiles será esencial para aclarar esta cuestión. La expectativa es que futuras investigaciones logren mapear con más precisión los primeros momentos de esta relación entre perros y humanos.
Una relación antigua que puede haber influido en el desarrollo humano
Los nuevos estudios refuerzan que la convivencia entre perros y humanos es mucho más antigua de lo que se pensaba. La presencia de estos animales hace 15.800 años indica que esta asociación surgió en un momento fundamental de la historia humana.
Aunque aún existen lagunas, las evidencias sugieren que los perros pueden haber contribuido a la adaptación de los humanos a diferentes entornos, especialmente en períodos de mayor vulnerabilidad.
Más que compañeros, estos animales pueden haber desempeñado un papel relevante en la trayectoria evolutiva de nuestra especie, ayudando a moldear, aunque parcialmente, los caminos de la sobrevivencia humana a lo largo de los milenios.

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