La Petrobras ha puesto las cartas sobre la mesa y está duplicando su apuesta en una de las cuencas sedimentarias más históricas de la estatal
La Cuenca de Campos, durante décadas el principal polo de producción de petróleo de Brasil, vive un momento de reconstrucción. La Petrobras quiere duplicar la producción hasta 2035, aumentando de los actuales 500 mil barriles de petróleo equivalente por día (boed) a 1 millón de boed, apostando firmemente en un programa de revitalización que promete cambiar el destino de la región.
Según la directora de Exploración y Producción de la compañía, Sylvia dos Anjos, las inversiones previstas suman US$ 23 mil millones hasta 2029, con un enfoque en la modernización de plataformas, reconfiguración de reservorios antiguos y implementación de tecnologías para aumentar la recuperación de petróleo.
De la euforia a la caída: el auge de la Cuenca de Campos fue en 2011
La producción de la Cuenca de Campos alcanzó su punto máximo en 2011, cuando, de acuerdo con la Agencia Nacional del Petróleo (ANP), se extrajeron 1,64 millón de barriles por día — el equivalente al 84% de la producción nacional en ese momento.
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Pero el declive fue inevitable.
A partir de 2012, los campos maduros comenzaron a mostrar signos de agotamiento. La producción cayó a 1,3 millón en 2015, y descendió aún más rápidamente en los años siguientes, alcanzando menos de 900 mil barriles por día en 2019. En 2024, este volumen cayó a cerca de 500 mil boed, según datos del boletín mensual de la ANP de agosto de 2024.
El golpe en las ciudades que vivían de los royalties de la Petrobras
Con la caída en la producción, ciudades como Macaé, Campos dos Goytacazes, Quissamã y Rio das Ostras sufrieron un verdadero choque financiero.
La ciudad de Macaé, por ejemplo, que en 2012 recaudaba más de R$ 1 mil millones en royalties, vio ese valor caer a menos de la mitad en menos de una década, según registros de la Agencia Nacional del Petróleo y de la Secretaría de Hacienda del Estado de Río de Janeiro.
Este golpe resultó en el cierre de comercios, caída en el sector inmobiliario, desempleo masivo y reducción de servicios públicos. En Campos dos Goytacazes, hubo años en que la alcaldía llegó a retrasar salarios y cortar servicios básicos debido a la drástica caída en la recaudación.
La reactivación pasa por la revitalización y nuevos modelos de gestión
Ahora, con la reactivación de la inversión, la Petrobras busca aumentar la eficiencia de los sistemas de producción, recuperar campos parcialmente abandonados y usar inteligencia artificial para el mapeo de reservorios remanentes, además de conectar nuevas unidades a infraestructuras antiguas.
Según Sylvia dos Anjos, la meta es clara: “transformar la Cuenca de Campos nuevamente en un polo estratégico del petróleo nacional”.
Esta nueva fase cuenta con sistemas como el Mero 3 y Marlim, que ya demuestran buenas perspectivas. El campo de Marlim, uno de los símbolos del inicio de la exploración offshore en Brasil, pasará por modernización con dos nuevas plataformas FPSO, las unidades Anita Garibaldi y Anna Nery, previstas para operar con capacidad de hasta 150 mil barriles/día cada.
La esperanza de un nuevo ciclo de prosperidad con esta nueva apuesta de la Petrobras
Con el programa de revitalización, se estima que la recaudación de royalties vuelva a crecer gradualmente a partir de 2026, con un impacto positivo directo en la economía regional.
Además de los empleos directos en el sector de petróleo y gas, el reactivamiento de la actividad tiende a impulsar comercio, hotelería, construcción civil y servicios portuarios — sectores fuertemente afectados por la estancamiento de los últimos años.
La Petrobras refuerza que este cambio de enfoque solo será posible a través de la colaboración con operadores privados, innovación tecnológica y compromiso ambiental. La compañía también afirma que la transición energética continuará en paralelo, pero sin renunciar al potencial que la Cuenca de Campos aún guarda.
¿Volverá la Cuenca de Campos a ser el corazón palpitante de la industria petrolera brasileña?

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