Estudio de Fiocruz y UFBA Analiza Cómo el Derrame de Petróleo de 2019 Afectó la Salud, los Ingresos y la Vida de Comunidades Pesqueras en 11 Estados del Nordeste, Revelando Riesgos que Aún Persisten.
Casi seis años después del mayor derrame de petróleo registrado en Brasil, el problema sigue lejos de terminar. El petróleo que afectó la costa noreste en 2019 no desapareció con las olas. Por el contrario. Según un nuevo artículo científico, los efectos siguen presentes en la vida cotidiana de miles de pescadores y pescadoras artesanales, que todavía enfrentan impactos directos en la salud, los ingresos y su propia supervivencia.
El estudio fue desarrollado por Fiocruz, en colaboración con la Universidad Federal de Bahia (UFBA), movimientos sociales e instituciones de investigación. El análisis muestra que el desastre no fue solo ambiental. Se transformó en un problema social y sanitario de grandes proporciones.
En total, el derrame de petróleo afectó a 11 estados del Nordeste. Solo en Pernambuco, se recogieron más de 5 mil toneladas de petróleo. Aun así, la contaminación no se limitó a las playas. Avanzó por manglares, ríos y comunidades enteras.
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Un Desastre que se Suma a Décadas de Abandono
La investigación forma parte del proyecto Desastre del Petróleo y Salud del Pueblo de las Aguas, coordinado por Idê Gurgel y Mariana Olívia, de Fiocruz Pernambuco. El trabajo se realizó en conjunto con el Consejo Pastoral de Pescadores y Pescadoras (CPP), la Articulación Nacional de Pescadoras (ANP) y el Foro Suape – Espacio Socioambiental.
De acuerdo con el estudio, el derrame de petróleo no puede ser visto como un evento aislado. Se sobrepuso a un escenario de vulnerabilidades históricas. La falta de políticas públicas, bajos ingresos y acceso precario a la salud ya formaban parte de la rutina de estas poblaciones.
Según José Erivaldo Gonçalves, doctor en Salud Pública por Fiocruz Pernambuco y coordinador de campo de la investigación, el Laboratorio de Salud, Ambiente y Trabajo (Lasat) se movilizó para comprender cómo la exposición al petróleo afectó la reproducción social de estas comunidades.
“El desastre no puede ser analizado de forma aislada, ya que se suma a un conjunto de vulnerabilidades históricas que ya marcan el modo de vida de la pesca artesanal”, afirma.
Limpieza Sin Protección: Cuando el Socorro Se Volvió Riesgo
Uno de los datos más alarmantes del estudio es la participación directa de los propios pescadores en las acciones de limpieza. Sin capacitación y sin equipos de protección, muchos entraron en contacto directo con el petróleo.
“Fueron los mismos pescadores quienes iniciaron la contención y la retirada del petróleo en playas, manglares y ríos, en un contexto de ausencia de orientaciones y protección”, destaca el investigador.
Esta exposición amplió significativamente los riesgos a la salud. Además del contacto con sustancias tóxicas, hubo inhalación de vapores y absorción por la piel, sin ningún acompañamiento médico adecuado.
Aparte de la contaminación directa, el estudio señala dificultades en el acceso a servicios de salud capaces de reconocer y tratar intoxicaciones relacionadas con el petróleo. Muchos profesionales no estaban preparados para identificar los síntomas.
La situación se agravó con la pandemia de Covid-19. El colapso de los servicios de salud profundizó aún más las fragilidades sociales y sanitarias ya existentes.
Los investigadores identificaron relatos de problemas respiratorios, alteraciones neurológicas y otros síntomas que surgieron entre uno y tres meses después del contacto con el petróleo.
Nuevas Investigaciones y el Desafío de las Políticas Públicas
Con base en los datos recabados, nuevos estudios están en curso para analizar la relación entre los niveles de exposición al petróleo y los síntomas autorreportados por las comunidades.
La expectativa es que los resultados ayuden a formular políticas públicas de monitoreo de la salud, además de la creación de redes de respuesta rápida para futuros derrames.
Aun así, los especialistas advierten que, sin acciones continuas, el riesgo de nuevos desastres relacionados con el petróleo seguirá recayendo sobre las mismas poblaciones.
Para usted, ¿cómo podría una ciudad prepararse para un posible derrame de petróleo? ¿Su localidad, por ejemplo, estaría preparada para proteger la salud de las personas y la economía local?



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