Con Apoyo del “Rey del Ganado”, Pará Apuesta en Rastreabilidad para Reforestar Áreas Degradadas y Cambiar la Imagen de la Ganadería Amazónica
Roque Quagliato, conocido como el “Rey del Ganado”, está de vuelta en el ojo público. A sus 85 años, el mayor ganadero individual de Brasil decidió apoyar una de las mayores transformaciones jamás intentadas en la historia de la ganadería amazónica.
Después de décadas marcadas por controversias relacionadas con la deforestación y el trabajo análogo a la esclavitud, Quagliato ahora defiende la rastreabilidad del ganado en el estado de Pará.
Este cambio ocurre en medio de un ambicioso plan estatal. Hasta 2027, todos los bovinos criados en Pará deberán recibir chips electrónicos que verifiquen su origen.
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La meta es garantizar que ningún animal esté vinculado a áreas deforestadas ilegalmente. El objetivo es claro: mejorar la imagen de la carne producida en el estado y cumplir con los criterios exigidos por mercados internacionales.
Rey del Ganado: Del Pasado Problemático a la Nueva Fase
Durante los años 1990 y 2000, las granjas vinculadas al nombre de Quagliato enfrentaron sanciones por prácticas consideradas abusivas.
Se le acusó de emplear trabajo esclavo y promover la deforestación a gran escala. Pagó multas, con excepción de una, resuelta mediante un compromiso de regeneración forestal. Hoy, el Rey del Ganado intenta reformular su legado.
Con la nueva política ambiental en curso en Pará, Quagliato se presenta como defensor de la regularización. Él apoya abiertamente la propuesta de colocar chips a todos los bovinos hasta 2027.
Su adhesión tiene un peso simbólico y práctico, ya que lidera el Grupo Río Vermelho, que posee alrededor de 240 mil cabezas de ganado y aproximadamente 112 mil hectáreas en Pará.
El Mayor Ganadero del País Entra en Escena
Con base en Sapucaia y Xinguara, el Grupo Río Vermelho es un referente en la ganadería brasileña. La Fazenda Río Vermelho, su principal unidad, está entre las más grandes del país.
El grupo fue pionero en la aplicación de prácticas como manejo rotacional, integración agricultura-ganadería e intensificación a pasto.
Por todo esto, el apoyo de Quagliato a la rastreabilidad representa más que una elección personal. Es una señal al sector de que cambios profundos están en curso.
“Al final, lo que esperamos es que el mercado internacional ofrezca un mejor precio a Brasil”, declaró él durante una subasta en Pará. Y fue más allá: “Ahora es asunto para prisión”, afirmó, al comentar sobre productores que continúan deforestando ilegalmente.
Desafíos de la Nueva Política
Pará tiene uno de los mayores rebaños de Brasil, con 26 millones de cabezas — número comparable al de Australia. A pesar de esto, sufre con barreras comerciales debido a la imagen asociada a la deforestación. Países como Japón, Estados Unidos y miembros de la Unión Europea evitan comprar carne del estado.
Para cambiar este escenario, la ley estatal aprobada en 2023 obliga a todos los criadores de Pará a adoptar chips electrónicos antes de finales de 2026. Sin embargo, el ritmo de implementación es lento. Hasta mayo de 2025, solo 12 mil animales habían sido etiquetados.
La entrada de grandes ganaderos, como Quagliato, ayudó a disminuir el temor de boicot a la medida. El proyecto cuenta con el apoyo de organizaciones como el Bezos Earth Fund, que donó US$ 16,3 millones, y de empresas como JBS, que entregó 300 mil chips.
“El éxito de esta iniciativa depende de los propios ganaderos”, dijo Andy Jarvis, director del programa Future of Food del Bezos Earth Fund. Según él, sin esta participación, la política corre el riesgo de no sostenerse.
Impactos Esperados y Resistencias
Los ambientalistas ven en la política de rastreabilidad una oportunidad real de evitar fraudes e impedir la circulación de carne vinculada a áreas ilegales.
Los chips permitirán rastrear a los animales e identificar con precisión el origen del ganado. Esto crea una barrera para prácticas ilegales, dificultando la comercialización de la producción irregular.
Aun así, hay resistencia en el campo. Muchos productores temen los costos de la implementación y posibles sanciones, en caso de que se revelen vínculos con proveedores ilegales. “Tiene un costo”, reconoció Quagliato. “Pero cuando hablamos entre productores, llegamos a una conclusión: tenemos que hacer esto.”
Los Pequeños Criadores de Ganado y el Miedo a la Exclusión
Si los grandes ganaderos lideran el cambio, los pequeños enfrentan obstáculos. Un ejemplo es Alaion Lacerda, que cría 50 cabezas de ganado en el sur de Pará. Parte del área que utiliza fue deforestada ilegalmente en el pasado. Ahora, teme no poder vender sus animales.
“Esto nos asusta”, dijo. “Casi todos los productores aquí tienen alguna pendiente.” La situación de Lacerda es común entre pequeños criadores que temen ser excluidos del mercado formal.
Para solucionar el problema, el gobierno estatal permite que los productores con áreas embargadas se regularicen mediante compromisos de reforestación. Sin embargo, esto exige sacrificios: aislar áreas, reducir rebaños y, en consecuencia, perder parte de los ingresos.
La Oportunidad de Convertirse en Referente Internacional en la Cría de Ganado
A pesar de los obstáculos, la política de rastreabilidad bovina de Pará puede marcar un cambio histórico. Con el apoyo de grandes productores, empresas y organizaciones ambientales, el estado se posiciona como pionero en carne bovina sostenible.
Si tiene éxito, el proyecto ayudará a preservar la Amazonía y abrirá puertas en mercados internacionales.
Como resumió un analista de Imaflora, una de las entidades que supervisa el plan: “En este momento, tenemos voluntad política —y eso ya es más de la mitad del camino.”
Con información de Compre Rural.

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