El Gobierno Brasileño Exige Explicaciones a OpenAI Sobre Concurso Que Promete Localizar Sitios Arqueológicos en la Amazonía y Puede Afectar a Pueblos Tradicionales
El Ministerio de los Pueblos Indígenas exigió explicaciones a OpenAI sobre un concurso internacional que busca identificar sitios arqueológicos en la Amazonía. La iniciativa, llamada “OpenAI to Z Challenge”, generó preocupación en el gobierno brasileño, que teme impactos sobre normas legales y poblaciones tradicionales. La información es de Folha de São Paulo.
El Desafío y la Leyenda de la Ciudad Z
El concurso fue lanzado en mayo, con inscripciones cerradas el 29 de junio. La lista de los cinco equipos finalistas aún no ha sido divulgada.
El nombre hace referencia a la leyenda de la ciudad perdida de Z, supuestamente localizada en Mato Grosso.
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El mito ganó notoriedad a principios del siglo XX, cuando el explorador británico Percy Harrison Fawcett desapareció en una expedición al Alto Xingu, junto con su hijo y un amigo.
La desaparición cumple cien años en 2025, y OpenAI aprovechó la fecha para lanzar el desafío, que distribuye US$ 400 mil (R$ 2,4 millones) en premios.
En la página oficial, la empresa destaca que, por primera vez, cualquier persona puede realizar investigaciones arqueológicas utilizando imágenes de satélite, mapas e historias indígenas de código abierto.
Según el texto, la combinación de datos puede llenar lagunas en la historia y abrir camino a nuevos descubrimientos.
Enfoque en la Amazonía
OpenAI sugirió que los equipos concentren las búsquedas en la Amazonía, abarcando países como Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam, Venezuela y Guayana Francesa.
El detalle es que el gobierno brasileño no fue informado previamente. Hay normas rígidas para investigaciones arqueológicas en el país, y Brasilia quiere saber qué criterios jurídicos y metodológicos se utilizaron en el concurso.
Un oficio firmado por la secretaria de articulación y promoción de derechos indígenas, Giovana Mandulão, pide que la empresa no divulgue los mapas con la localización de sitios hasta que haya alineamiento con los organismos competentes.
La Respuesta de OpenAI
Según Folha, la empresa dijo que el concurso fue creado con el apoyo de académicos y tiene como objetivo estimular “investigación genuina”.
También afirmó que los participantes solo usarán datos públicos y que los trabajos no se utilizarán para entrenar modelos de inteligencia artificial.
OpenAI también prometió dialogar con instituciones brasileñas y reafirmó que seguirá la legislación nacional.
Críticas de la Comunidad Científica
La Sociedad de Arqueología Brasileña (SAB) reaccionó negativamente a la iniciativa. En un comunicado, criticó la ausencia de consulta a indígenas, quilombolas y pueblos tradicionales. También afirmó que la referencia a la ciudad Z puede reforzar la desinformación en la región.
La vicepresidenta de la entidad, Bruna Cigaran da Rocha, dijo que realizar una competencia sin el consentimiento de estas poblaciones es “altamente antiético”.
Según ella, Brasil ya ha construido parámetros sólidos sobre cómo debe ser estudiado el patrimonio arqueológico.
La SAB recuerda además que la Convención de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) garantiza a los pueblos indígenas el derecho de “consulta libre, previa e informada” sobre cualquier investigación en sus territorios.
Preocupaciones del Iphan
El Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (Iphan) también expresó reservas. El organismo teme que el desafío resulte en efectos prácticos indeseables, como identificación incorrecta de sitios arqueológicos o acceso irregular a áreas ya estudiadas por especialistas.
Además, la posibilidad de divulgación pública de datos sensibles podría facilitar el acceso de personas no autorizadas a lugares que requieren control riguroso.
Apoyo con Reservas
A pesar de las críticas, algunos investigadores ven valor en la iniciativa. El arqueólogo Francisco Pugliese, de la Universidad de Brasilia, afirmó a Folha que se inscribió en el concurso con un proyecto desarrollado en el suroeste amazónico.
Para él, las nuevas tecnologías permiten organizar grandes volúmenes de datos y abren un escenario prometedor de investigación. Pugliese, sin embargo, refuerza que la participación de indígenas debe ser garantizada.
“Si no tomamos las riendas de este proceso, serán los arqueólogos quienes harán una ciencia depredadora. Es nuestro papel mostrar que estas herramientas deben ser utilizadas con ética”, dijo.
Debate Abierto
El caso expuso un debate creciente: cómo equilibrar innovación tecnológica y respeto a las comunidades locales. Por un lado, el desafío puede acelerar descubrimientos y dar visibilidad a la arqueología amazónica.
Por otro, plantea dudas jurídicas, éticas y sociales que el gobierno brasileño quiere aclarar antes de que se divulgue cualquier resultado.
Con información de Olhar Digital.

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