Científicos detectan señales químicas de metales raros, como rutenio, en lava de Hawái y apuntan posible fuga del núcleo terrestre
Un nuevo estudio publicado en la revista Nature sugiere algo sorprendente: parte del oro del núcleo de la Tierra podría estar subiendo de vuelta a la superficie.
El descubrimiento fue hecho por científicos de la Universidad de Göttingen, que analizaron rocas volcánicas de Hawái e identificaron en ellas vestigios de rutenio — un metal raro que, según los investigadores, lleva la firma química del núcleo de la Tierra.
Una pista escondida en la lava
Al estudiar la composición de la lava hawaiana, los científicos detectaron un isótopo específico del rutenio, el 100 Ru, en concentraciones que no deberían estar allí.
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Este isótopo es más abundante en los materiales que forman el núcleo del planeta, y casi ausente en el manto. Como la lava proviene del manto, la presencia de este material llamó la atención.
“Cuando los primeros resultados llegaron, nos dimos cuenta de que habíamos encontrado literalmente oro”, afirmó Nils Messling, geoquímico y autor principal del estudio.
Para él, los datos son claros: hay material proveniente del núcleo mezclándose con el manto de la Tierra.
Lo que parecía imposible hace pocos años, ahora cobra fuerza con evidencias químicas.
La firma isotópica del rutenio, sumada a anomalías en isótopos de tungsteno, refuerza la hipótesis de que el núcleo terrestre no está aislado del resto del planeta.
El viaje del oro hasta el centro
Para entender cómo el oro llegó al núcleo, es necesario retroceder a la formación de la Tierra. Cuando el planeta aún era joven y su estructura estaba derretida, los metales más pesados fueron atraídos hacia el centro, donde se formó el núcleo.
La corteza y el manto, por otro lado, quedaron casi sin metales preciosos.
Más tarde, meteoritos que colisionaron con la Tierra aportaron una nueva dosis de elementos raros. Estos cuerpos celestes traían un rutenio con una composición diferente.
Es justamente esta diferencia la que los científicos utilizan ahora como referencia para rastrear el origen de los elementos encontrados en las lavas.
El estudio muestra que el 100 Ru encontrado en las rocas hawaianas proviene del interior más profundo de la Tierra, y no de los meteoritos. Esto indica que el núcleo está intercambiando material con el manto.
Chorros que suben del fondo
Las rocas estudiadas surgieron de chorros del manto — columnas de roca caliente que suben desde las profundidades. Estos chorros son responsables de la formación de islas como Hawái.
El descubrimiento sugiere que estas columnas pueden tener origen muy cerca de la frontera entre el manto y el núcleo.
Hasta entonces, esta frontera se consideraba sellada. Pero los nuevos datos indican que puede permitir la fuga de ciertos elementos.
“Ahora también podemos probar que enormes volúmenes de material sobrecalentado suben hasta la superficie”, dijo Matthias Willbold, coautor del estudio.
Según él, esto refuerza que el núcleo no está totalmente aislado, como se pensaba.
Cómo el material escapa del núcleo
Para explicar cómo el material del núcleo llega al manto, los científicos proponen dos modelos. El primero sería la mezcla directa de metales de la base del manto con el núcleo.
No obstante, este modelo presenta un problema: debería haber un aumento de otros metales, lo cual no se ha observado.
Por eso, los investigadores proponen una segunda explicación. A medida que el núcleo se enfría con el paso del tiempo, puede cristalizar finas capas de óxidos metálicos.
Estos óxidos, ricos en rutenio y tungsteno, formarían una capa química distinta sobre el núcleo. Con el tiempo, parte de este material se mezcla con los chorros que suben.
Este modelo también explicaría por qué no se encuentra oro o platino en grandes cantidades en las rocas. Estos metales pueden estar en niveles demasiado bajos para ser detectados o pueden haberse combinado con otras sustancias durante la fusión.
No es una mina de oro
Importante aclarar: no se trata de oro en forma pura saliendo de los volcanes. Lo que los investigadores encontraron son vestigios de elementos que indican la presencia del núcleo en la lava.
El oro, si está presente, está en cantidades tan pequeñas que no justifican ningún tipo de explotación económica.
Lo que realmente importa es lo que esto revela sobre el interior de la Tierra. El descubrimiento muestra que el núcleo y el manto están más conectados de lo que se imaginaba. Esto puede cambiar la forma en que la ciencia entiende la dinámica interna del planeta.
“El núcleo de la Tierra está, muy lentamente, devolviendo su tesoro enterrado”, resumió Messling.
Un proceso continuo
Al combinar mediciones de isótopos, comparación con meteoritos y modelos de la historia del planeta, los científicos lograron armar un argumento sólido.
Afirmaron que el núcleo de la Tierra — hasta entonces considerado una caja fuerte sellada — está, de hecho, filtrando.
No es algo rápido. Ni abundante. Pero lo suficiente para indicar que hay un intercambio de materiales ocurriendo.
“Nuestros descubrimientos abren una nueva perspectiva sobre la evolución de la dinámica interna de nuestro planeta”, dijo Messling.
Destacó que aún no se sabe si este proceso también ocurrió en el pasado, pero la pista encontrada en Hawái puede ser solo el comienzo.
Una cosa es cierta: parte del oro de la Tierra no vino solo del espacio. También puede estar, silenciosamente, subiendo desde las profundidades.

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