Descubrimiento hecho en Brasil revela un animal prehistórico con anatomía inusual, conexión con linajes antiguos y pistas sobre cómo algunos vertebrados se alimentaban mucho antes de los dinosaurios.
Un fósil encontrado en Brasil reveló una especie hasta entonces desconocida de tetrápodo basal que vivió hace unos 275 millones de años, a principios del período Pérmico, antes del surgimiento de los dinosaurios.
Bautizado como Tanyka amnicola, el animal fue descrito por investigadores a partir de mandíbulas fosilizadas que presentan una combinación inusual: torsión ósea, dientes orientados hacia los lados y señales de una forma de alimentación asociada a la trituración de alimentos.
El descubrimiento fue publicado en la revista científica Proceedings of the Royal Society B e involucra fósiles encontrados en rocas de la Formación Pedra de Fogo, en el Nordeste de Brasil.
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Esta unidad geológica preserva registros de animales que vivieron cuando la región formaba parte de Gondwana, antiguo supercontinente que reunía áreas hoy correspondientes a América del Sur, África, Antártida, Australia e India.
Hasta el momento, el material atribuido con seguridad a Tanyka amnicola está formado principalmente por mandíbulas fosilizadas.
Los investigadores no identificaron un cráneo completo ni un esqueleto asociado que permita reconstruir toda la apariencia del animal.
Por ello, las conclusiones sobre su cuerpo, tamaño y modo de vida se presentan en el estudio con base en la comparación anatómica con grupos emparentados.
Aun así, las mandíbulas preservadas proporcionaron datos suficientes para la descripción de la nueva especie.
En total, se identificaron nueve ejemplares atribuidos al animal.
En todos, la mandíbula inferior presenta una torsión que altera la posición de los dientes, haciendo que parte de ellos quede orientada hacia afuera y hacia los lados.
Según los investigadores, la repetición de este patrón en diferentes fósiles indica que la característica no fue causada por deformación después de la muerte o por el proceso de fosilización.
Jason Pardo, autor principal del estudio, afirmó que el equipo consideró esa posibilidad durante años, hasta constatar que mandíbulas bien preservadas presentaban la misma estructura.
“La mandíbula tiene esa torsión extraña que nos volvió locos tratando de entender”, dijo el investigador, al comentar el análisis del material.
Mandíbula torcida indica una forma rara de alimentación
La estructura de la mandíbula es el principal elemento usado por los científicos para interpretar la alimentación de Tanyka amnicola.
Además de los dientes laterales, la parte interna de la mandíbula inferior posee pequeños dientes, llamados dentículos, distribuidos en una superficie que podría participar en la trituración del alimento.
En los seres humanos, el área equivalente de la mandíbula está orientada hacia la lengua.
En Tanyka, esa región aparece orientada hacia arriba, en dirección al paladar.
De acuerdo con la interpretación de los autores, esta disposición podría permitir el roce entre los dentículos de la mandíbula inferior y estructuras similares en la parte superior de la boca.
Como los huesos de la mandíbula superior aún no han sido encontrados con seguridad, los investigadores tratan esta reconstrucción como una hipótesis basada en la anatomía preservada.
Pardo afirmó que el equipo espera que los dentículos inferiores se rozaran contra dientes similares en la parte superior de la boca, creando una forma de alimentación relativamente distinta entre los tetrápodos conocidos.
La presencia de esta superficie de trituración llevó a los autores a sugerir que el animal consumía plantas al menos en parte de su dieta.
Juan Carlos Cisneros, investigador de la Universidad Federal de Piauí y coautor del estudio, afirmó que los dientes indican un animal herbívoro o parcialmente herbívoro.
La evaluación tiene relevancia porque muchos tetrápodos basales conocidos son interpretados como carnívoros.
A partir de estos datos, Tanyka amnicola pasó a ser tratado por los investigadores como un posible ejemplo antiguo de tetrápodo con adaptación para procesar material vegetal.
El estudio, sin embargo, no afirma que su dieta fuera exclusivamente compuesta por plantas, ya que el análisis depende del registro disponible y aún no hay otros elementos del cráneo asociados a las mandíbulas.

Tanyka amnicola y el linaje de los tetrápodos
La expresión «fósil viviente» aparece en el estudio y en las divulgaciones científicas para describir la posición evolutiva del Tanyka amnicola.
El término no significa que el animal haya sobrevivido hasta el presente, sino que pertenecía a un linaje antiguo que seguía existiendo cuando otros grupos de tetrápodos ya se habían diversificado.
Los tetrápodos son vertebrados con cuatro miembros o descendientes de animales con esa característica.
El grupo incluye anfibios, reptiles, aves y mamíferos.
Antes de la consolidación de estos linajes modernos, existían formas más antiguas, clasificadas como tetrápodos basales o tetrápodos troncales.
El Tanyka pertenece a este conjunto de linajes arcaicos.
Para los autores, su presencia a principios del Pérmico muestra que algunas ramas antiguas aún ocupaban ambientes de Gondwana mientras que otros grupos más derivados ya formaban parte de los ecosistemas.
Esta lectura se basa en la posición del animal en el árbol evolutivo y en la edad estimada de los fósiles.
Jason Pardo comparó el caso con el de mamíferos actuales que conservan características de linajes antiguos, como el ornitorrinco.
La comparación fue utilizada por el investigador para explicar que el Tanyka no era una forma «menos evolucionada», sino un representante tardío de un grupo con un origen más antiguo en relación con otros tetrápodos de su período.
El cuerpo del animal aún depende de nuevos fósiles
Aunque la nueva especie ha sido descrita basándose en las mandíbulas, el resto del cuerpo permanece sin identificación confirmada.
Ken Angielczyk, curador del Field Museum y coautor del estudio, afirmó que los fósiles fueron encontrados de forma aislada.
Según él, sin una mandíbula unida a un cráneo o a otros huesos, no es posible atribuir con seguridad los demás materiales cercanos al Tanyka.
Por comparación con parientes cercanos, los autores sugieren que el animal podría recordar a una salamandra con un hocico un poco más alargado.
Esta descripción, sin embargo, no corresponde a una reconstrucción definitiva.
Funciona como referencia aproximada para que el público entienda el tipo de cuerpo esperado para un tetrápodo basal de este grupo.
El tamaño también es estimado.
Los investigadores citan la posibilidad de que el Tanyka amnicola alcance hasta unos 90 centímetros de largo, equivalente a aproximadamente tres pies.
La medida no proviene de un esqueleto completo, sino de inferencias realizadas a partir de las mandíbulas y de animales emparentados.
El ambiente en el que vivió la especie se interpreta a partir de las rocas donde se preservaron los fósiles.
Según el estudio, estos depósitos indican asociación con ambientes acuáticos, como lagos o áreas cercanas a cuerpos de agua.
Por este motivo, los autores consideran probable que el animal tuviera hábitos ligados al agua.
El nombre científico también hace referencia al material encontrado y al ambiente asociado al descubrimiento.
«Tanyka» proviene de un término de origen guaraní relacionado con «mandíbula», mientras que «amnicola» significa «habitante del río» o «aquel que vive junto al río».
La elección hace referencia tanto a la parte fosilizada que permitió la identificación de la especie como al contexto sedimentario de los hallazgos.
Fósil brasileño amplía el registro del antiguo Gondwana
Cuando el Tanyka amnicola vivió, el territorio hoy correspondiente a Brasil integraba Gondwana.
El registro fósil de ese período en el Hemisferio Sur está menos documentado que el de algunas áreas del Hemisferio Norte, según investigadores del área.
Por ello, los fósiles encontrados en la Formación Pedra de Fogo se utilizan para investigar cómo eran las comunidades de vertebrados a principios del Pérmico.
La Formación Pedra de Fogo se encuentra principalmente en los estados de Piauí y Maranhão y ya ha proporcionado diferentes registros de animales y plantas fosilizados.
En el caso del Tanyka, los fósiles añaden información sobre la presencia de tetrápodos basales en ambientes del antiguo Gondwana y sobre posibles estrategias alimentarias de estos animales.
Para los autores, la especie indica que linajes antiguos de tetrápodos aún existían en ecosistemas tropicales del período y podían presentar adaptaciones alimentarias específicas.
La mandíbula torcida, en este contexto, se trata como evidencia anatómica para investigar cómo el animal procesaba el alimento, y no solo como una característica visual inusual.
La investigación también cuenta con participación brasileña.
La Universidade Federal do Piauí figura entre las instituciones vinculadas al estudio, con la actuación de Juan Carlos Cisneros, uno de los coautores del artículo.
El trabajo se suma a otras investigaciones sobre la Formación Pedra de Fogo y amplía el conjunto de especies conocidas de este intervalo geológico en el país.

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