Investigadores estudian una técnica que usa partículas de sal para hacer que las nubes marinas sean más reflectantes, en un intento experimental de reducir parte del calentamiento en áreas vulnerables del planeta.
Científicos del Reino Unido estudian una técnica que busca aumentar el brillo de las nubes marinas con partículas de sal, para que reflejen más luz solar de vuelta al espacio.
El método, conocido como blanqueamiento de nubes marinas, o Marine Cloud Brightening, se analiza como una posible intervención temporal para reducir parte del calentamiento en áreas vulnerables, sin sustituir la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
La propuesta parte de un principio de la física de las nubes: rociar gotitas muy pequeñas de agua de mar en la atmósfera, sobre regiones oceánicas, para que la sal funcione como núcleo de condensación.
-
Los robots aprenden de los perros a entender gestos humanos y ya logran localizar objetos con un 89% de éxito.
-
En una tumba en la antigua capital egipcia de Tanis, en el delta del Nilo, arqueólogos encontraron 225 estatuillas funerarias que deberían servir al muerto en la vida después de la muerte.
-
La IA promete revolucionar el mundo, pero sus centros de datos pueden crear una crisis tóxica invisible: un estudio de Nature calcula hasta 5 millones de toneladas de desechos electrónicos para 2030, con servidores, GPUs, plomo, cadmio y metales raros que el reciclaje global aún no puede absorber.
-
11 países africanos corren contra el avance del Sahara con una muralla verde de 8 mil km, miles de millones de dólares en apoyo internacional y la misión casi imposible de restaurar 100 millones de hectáreas antes de que el desierto transforme tierras fértiles en zonas muertas.
En ciertas condiciones, estas partículas favorecen la formación de más gotitas dentro de las nubes.
Con un mayor número de gotitas más pequeñas, la tendencia es que la nube refleje más radiación solar.
El tema ha comenzado a ser investigado por grupos de investigación ante las dificultades globales para limitar el aumento de la temperatura media del planeta.
Aun así, los expertos involucrados en estos estudios resaltan que la técnica no ataca la causa del calentamiento.
La función propuesta sería reducir temporalmente parte de la radiación solar que llega a la superficie, mientras las medidas de descarbonización siguen como eje central de la política climática.
Cómo el sal puede alterar el brillo de las nubes marinas
El blanqueamiento de nubes marinas intenta reproducir, de forma controlada, un fenómeno que ya ocurre sobre los océanos.
La acción del viento y la ruptura de las olas lanzan partículas de sal al aire, y estos aerosoles pueden influir en la formación de nubes bajas.
La intervención estudiada busca ampliar este efecto mediante la liberación de nieblas finas de agua de mar.
En la práctica, los investigadores evalúan si pulverizadores instalados en plataformas, embarcaciones o estructuras costeras podrían lanzar partículas en el tamaño adecuado.
Si el proceso funciona como se prevé en modelos y pruebas controladas, estas partículas podrían favorecer la formación de nubes con mayor capacidad de reflejar la luz solar.
Con menos energía absorbida por la superficie, la región afectada podría registrar un enfriamiento temporal.
Este mecanismo está relacionado al llamado efecto Twomey, concepto usado en la ciencia atmosférica para describir la relación entre gotículas pequeñas y mayor reflexión de la radiación solar.
La teoría es conocida desde hace décadas, pero su aplicación deliberada en un entorno abierto aún depende de pruebas, modelado climático y evaluación de riesgos.
Proyecto REFLECT investiga geoingeniería climática en el Reino Unido
Uno de los proyectos en curso en esta área es el REFLECT, liderado por la Universidad de Manchester en colaboración con el National Centre for Atmospheric Science.
La iniciativa recibió financiación de la Advanced Research and Invention Agency, la ARIA, organismo público británico creado para apoyar investigaciones de alto riesgo y potencial científico elevado.
El nombre REFLECT es un acrónimo en inglés asociado a un programa que evalúa tecnologías de pulverización y sus impactos sobre cambios locales de albedo.
En la ciencia climática, albedo es la capacidad de una superficie o formación atmosférica para reflejar luz.
El objetivo del proyecto, según la Universidad de Manchester, es entender si este tipo de intervención puede ser probado con seguridad y si sus efectos serían medibles.
El equipo trabaja con experimentos de laboratorio, desarrollo de pulverizadores y modelos computacionales.
Entre los puntos evaluados están el tamaño ideal de las partículas de sal, la eficiencia energética de los equipos y el comportamiento de la pluma de aerosoles en ambientes marítimos.
Estos datos se consideran necesarios antes de cualquier avance para pruebas externas.
Hugh Coe, profesor de composición atmosférica de la Universidad de Manchester y líder del proyecto, afirma que el blanqueamiento de nubes podría ofrecer un efecto temporal de enfriamiento, pero no sustituye la reducción de las emisiones de carbono.
La evaluación resume la posición adoptada por los investigadores: estudiar la técnica no significa tratarla como solución climática definitiva.
Tamaño de las partículas de sal es punto central de la investigación
Una de las dificultades técnicas está en la definición del tamaño exacto de las partículas lanzadas al aire.
Cuando son demasiado grandes, pueden atraer mucha agua y favorecer gotículas más grandes, lo que reduce el efecto de blanqueamiento esperado.
En algunos escenarios, también existe la posibilidad de contribuir a la formación de llovizna.
Partículas demasiado pequeñas, por otro lado, tal vez no crezcan lo suficiente para actuar como gotículas de nube.
En ese caso, la pulverización no produciría el aumento de brillo esperado.
Por este motivo, parte relevante de la investigación ocurre en cámaras de simulación y en modelos atmosféricos, antes de cualquier experimento en ambiente abierto.
La Universidad de Manchester informa que el equipo pretende usar cámaras de nubes para probar cómo diferentes partículas compiten por vapor de agua.
Los resultados deben alimentar modelos climáticos usados para estimar impactos en escalas mayores, incluyendo efectos sobre temperatura, lluvia y circulación atmosférica.
Pruebas en ambiente abierto dependen de evaluación ambiental
Experimentos fuera del laboratorio, en caso de ser aprobados, deben ocurrir de forma limitada, temporal y sujeta a control.
La ARIA informa que pruebas externas financiadas por el programa deben pasar por evaluación de impacto ambiental, consulta pública y supervisión independiente antes de ser realizadas.
La exigencia existe porque intervenciones climáticas pueden producir efectos más allá del área donde son aplicadas.
El sistema climático conecta océanos, vientos, lluvias y temperaturas en diferentes regiones.
Por eso, una acción diseñada para enfriar un punto específico necesita ser evaluada también en relación a posibles efectos indirectos.
Estudios recientes sobre blanqueamiento de nubes indican que la respuesta del clima puede variar según la región, la escala de la intervención y el escenario de calentamiento considerado.
En algunas simulaciones, la técnica aparece asociada a la reducción de calor extremo en determinadas áreas.
En otras, pierde eficacia o puede contribuir a cambios indeseados en lugares distantes.
Geoingeniería solar implica riesgos climáticos y sociales
El blanqueamiento de nubes integra un conjunto de propuestas llamado modificación de la radiación solar.
Estas técnicas buscan reflejar parte de la luz del Sol para reducir temporalmente el calentamiento.
El tema es tratado con cautela por investigadores y organismos científicos por implicar riesgos ambientales, políticos y sociales aún no plenamente conocidos.
Entre las preocupaciones citadas por especialistas están posibles cambios en los patrones de lluvia, impactos sobre ecosistemas marinos, efectos regionales desiguales y ausencia de reglas internacionales consolidadas.
Otro punto discutido es el llamado riesgo moral, concepto usado para describir la posibilidad de una tecnología paliativa reducir la presión por cortes de emisiones.
La ARIA y la Universidad de Manchester afirman que los estudios tienen como objetivo generar evidencias científicas para evaluar si estas técnicas son viables, seguras o si deben ser descartadas.
Mark Symes, director de programa de la agencia británica, declaró que la descarbonización rápida sigue siendo la única solución a largo plazo para el cambio climático.
Técnica aún es estudiada como herramienta experimental
El interés científico por el blanqueamiento de nubes está en la diferencia entre la simplicidad aparente del método y la complejidad de su aplicación.
Rociar agua salada en el cielo puede parecer una acción directa, pero el proceso involucra microfísica de nubes, ingeniería de pulverización, modelado climático, evaluación ambiental y gobernanza pública.
En regiones como la Gran Barrera de Coral, en Australia, investigaciones ya analizan el uso de blanqueamiento de nubes como posible herramienta regional contra olas de calor marinas y blanqueamiento de corales.
Incluso en esos casos, los estudios mantienen el método en fase experimental y condicionado a una evaluación científica rigurosa.
La cuestión en análisis no se limita a la capacidad técnica de blanquear nubes con sal.
Para los investigadores del área, el debate también involucra seguridad, transparencia, impactos regionales y responsabilidad climática.

¡Sé la primera persona en reaccionar!