El Boeing 747 Supertanker marcó la aviación de combate a incendios al lanzar más de 74 mil litros de agua o retardante, actuar en misiones internacionales y cerrar operaciones en 2021 tras dificultades financieras
El Boeing 747 Supertanker, un avión-bombero gigante, llegó a lanzar más de 74 mil litros de agua o retardante en incendios forestales, pero cerró sus operaciones en abril de 2021 tras dificultades financieras de Global SuperTanker Services.
El fin del gigante avión-bombero
El cierre marcó el fin del ciclo del avión-bombero 747 Supertanker, conocido por la matrícula N744ST.
La aeronave pertenecía a la empresa americana Global SuperTanker Services y dejó definitivamente el combate a incendios a gran escala.
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El grupo inversor responsable del proyecto anunció el cierre de la compañía por dificultades financieras insolubles en el mercado de la aviación. Después de la desactivación, la estructura fue vendida a National Airlines.
Con la venta, el gigante dejó de operar como avión-bombero. La aeronave acabó convertida nuevamente en un carguero comercial estándar, destinado al transporte de mercancías, cerrando su fase más famosa.
Boeing 747 Supertanker tenía números inusuales
La fuerza del Boeing 747 Supertanker estaba en la escala. El avión soportaba hasta 74.200 litros de agua o producto químico, aunque estaba autorizado por el gobierno a cargar 72.700 litros en misiones regulares.
La aeronave también tenía alcance intercontinental. Podía cubrir hasta 6.400 kilómetros sin reabastecimiento logístico, lo que permitía atender desastres en diferentes regiones del mundo con rapidez operacional.
Incluso con un peso operacional máximo superior a 300 toneladas, el modelo alcanzaba más de 900 km/h. La tripulación era reducida y altamente entrenada, con solo 4 personas en la cabina de mando para ejecutar las descargas.
La transformación exigió cambios profundos en el chasis original. El trabajo de modificación estructural comenzó en 2015 y convirtió una aeronave de pasajeros en una máquina preparada para actuar como tanque volador.
Anuncio sorprendió a la aviación
La paralización sorprendió a ingenieros ligados al proyecto. El equipo había recibido actualizaciones millonarias recientes, dirigidas a aumentar la seguridad de las operaciones de buceo durante misiones de combate a incendios.
El presidente corporativo Dan Reese envió un comunicado interno a los empleados de los Estados Unidos. En el texto, detalló la decisión irrevocable de los inversores sobre el fin de las operaciones de la empresa.
Los bastidores de la despedida ganaron repercusión en el canal internacional especializado Jetline Marvel, con más de 149 mil suscriptores. El video detalló el correo electrónico de cierre filtrado y comparó el tanque con otros modelos del mercado.
Cómo el avión creaba barreras químicas
La estrategia del avión no era verter líquido directamente sobre las llamas. La principal función táctica era volar a baja altitud para formar extensas líneas de protección con retardante químico rojo.
Este método ayudaba a crear barreras antes del avance del fuego. El objetivo era dar tiempo para que equipos de tierra construyeran cortafuegos manuales en la tierra y reforzaran la contención.
El sistema presurizado instalado en la bodega permitía hacer la descarga completa en pocos segundos. La operación exigía precisión elevada, especialmente por la baja altitud y por el tamaño de la aeronave.
El piloto aún podía realizar múltiples pasadas controladas sobre el mismo territorio. Esta flexibilidad ampliaba el uso del retardante en áreas estratégicas y ayudaba a proteger regiones amenazadas por las llamas.

Misiones internacionales y sustitución
El costo millonario de operación restringía la activación del tanque a desastres forestales de grandes proporciones. Durante su período activo, el avión atendió pedidos urgentes de gobiernos en diferentes continentes.
En los Estados Unidos, actuó en los incendios de verano que afectan a California. En América del Sur, participó en misiones críticas en Chile y sobrevoló la Amazonía boliviana durante la crisis climática de 2019.
En Oriente Medio, prestó soporte aéreo especializado en Israel, donde ayudó en el combate a llamas agresivas en territorio seco. Estas misiones reforzaron la imagen del avión como herramienta extrema para escenarios extremos.
Con la jubilación de la leyenda americana de la aviación, el puesto de mayor avión-bombero pasó al ruso Ilyushin IL-76, con capacidad máxima de 42.000 litros.
En el segmento logístico civil moderno, aeronaves más pequeñas como el DC-10 Tanker y el C-130 Hercules siguen operando en la línea de frente forestal de las corporaciones.
El intercambio de un proyecto colosal por flotas coordinadas de aviones medianos indica otra lógica de combate. La agilidad de despachar múltiples aeronaves más pequeñas y económicas ha comenzado a pesar contra el gigantismo.
Con información de BMC News.


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