Exploración de petróleo en Brasil transforma Oiapoque, mientras que las ciudades de la Guayana Francesa enfrentan estancamiento. El contraste alimenta el debate político en París y divide opiniones.
El petróleo brasileño ha pasado a ser motivo de comparación, desconforto y debate político en la frontera entre Brasil y la Guayana Francesa.
Separadas por apenas 15 minutos de canoa, las ciudades de Oiapoque, en Amapá, y Saint Georges de l’Oyapock viven realidades cada vez más distintas desde el inicio de las operaciones de Petrobras para la exploración de petróleo en aguas profundas.
El contraste es visible a simple vista. Mientras Oiapoque experimenta un crecimiento acelerado, Saint Georges permanece estancada. Para muchos residentes del lado francés, la diferencia se ha convertido en un símbolo de oportunidades perdidas y decisiones políticas cuestionables.
-
Petrobras evalúa la suspensión de ventas a distribuidoras y estudia cancelar la subasta de gas de cocina tras las directrices del Gobierno Federal.
-
Lula revela una jugada maestra de Petrobras para deshacer un negocio realizado por Bolsonaro y esto involucra el regreso de una importante refinería que hoy produce menos de la mitad de lo esperado y hace que Brasil dependa del diésel internacional.
-
Estudio confirma que el sector de gas natural reducirá un 0,5% las emisiones de gases de efecto invernadero en Brasil y acelera la transición energética para 2026.
-
Petrobras aplica un reajuste severo y confirma un aumento del precio del queroseno de aviación del 55% con una propuesta de parcelamiento para las compañías.
“Aquí no hay nada”: relato expone desigualdad
Steve Norino, agricultor de Saint Georges, resumió la situación en pocas palabras al ser entrevistado por AFP. “En Oiapoque hay de todo, en Saint Georges no hay nada”. La frase circuló entre autoridades y empezó a ilustrar el sentimiento de frustración local.
A pesar de que Petrobras aún se encuentra en la fase de exploración de petróleo a lo largo de la costa brasileña, los efectos indirectos ya son percibidos. Del lado francés, la economía gira en torno a un pequeño hotel y dos mercados, atendiendo a una población de alrededor de 4 mil habitantes.
Al otro lado del río Oiapoque, viven aproximadamente 30 mil personas en una ciudad que se ha convertido en un polo regional de comercio y servicios.
Todos los fines de semana, residentes de la Guayana Francesa cruzan la frontera para comprar productos más baratos, pasear o consumir servicios en Oiapoque.
Saint Georges, por su parte, se ha convertido en un punto de estacionamiento para quienes prefieren dejar el coche en territorio francés antes de cruzar a Brasil.
Este flujo constante refuerza la percepción de que el petróleo está impulsando el desarrollo brasileño, mientras el margen francés observa desde lejos. La comparación ha alimentado un debate cada vez más intenso sobre el futuro económico de la región.
El petróleo entra en la agenda política en París
La insatisfacción local ha llegado al centro del poder francés. El jueves (29), el Parlamento de Francia debe analizar una propuesta de ley presentada por el diputado guianense Georges Patient.
El texto busca reautorizar la exploración y producción de hidrocarburos en los territorios ultramarinos, actividad prohibida desde 2017 por la llamada ley Hulot.
La legislación actual veta cualquier prospección de hidrocarburos en suelo o mar francés. Para los defensores del cambio, la prohibición impide que la Guayana Francesa aproveche su potencial energético y reduzca desigualdades regionales.
Jean Luc Le West, vicepresidente de la Colectividad Territorial de Guayana (CTG), defendió públicamente la reanudación de la exploración. “No hicimos minería de oro industrial, pero podemos hacer actividad petrolera”, afirmó.
También sugirió la construcción de una refinería que pudiera procesar, según normas europeas, el petróleo de países vecinos.
No obstante, intentos anteriores no avanzaron. La licencia de Total, ahora TotalEnergies, para explorar petróleo en la costa de Guayana Francesa expiró el 1 de junio de 2019 sin resultados concluyentes, cerrando temporalmente cualquier perspectiva de una industria local.
ONGs reaccionan y alertan sobre riesgos ambientales
La propuesta enfrenta fuerte resistencia de organizaciones ambientales. ONGs como Amigos de la Tierra Francia, Surfrider Foundation Europe, Réseau Action Climat y Greenpeace clasificaron el proyecto como un “contrasentido climático” y un “absurdo económico”.
En un comunicado conjunto, las entidades alertaron: “Si la situación económica y social de los territorios ultramarinos es alarmante, en particular en Guayana y Mayotte, presentar la exploración de energías fósiles como una solución constituye una promesa engañosa e irresponsable”.
El enfrentamiento expone un dilema creciente. Por un lado, el ejemplo del petróleo brasileño y sus impactos visibles. Por otro, el temor a daños ambientales y compromisos climáticos incumplidos.
¿Qué piensas sobre la insatisfacción demostrada por el gobierno de Guayana Francesa? ¿Es justa o puede afectar el desarrollo del petróleo brasileño?



-
Uma pessoa reagiu a isso.