¡Adiós Torre Montparnasse! En París, arquitectos de Nouvelle AOM aprobaron una reforma de 300 millones de euros en la torre de 210 metros para reducir su impacto visual en el centro histórico, provocando debate entre especialistas y llamando la atención de residentes y autoridades urbanísticas.
Durante más de 50 años, un edificio de 210 metros dominó el horizonte de París de forma controvertida. La Torre Montparnasse, inaugurada en 1973, se convirtió en un símbolo de un experimento urbano que muchos parisinos preferirían olvidar.
Único rascacielos dentro del centro histórico de la capital francesa, el edificio contrasta con el tradicional escenario de construcciones bajas y fachadas de piedra caliza que marcan la identidad de la ciudad.
Ahora, tras décadas de críticas, la ciudad decidió no demoler la torre. En vez de eso, aprobó un plan radical para transformarla casi por completo.
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La construcción de 210 metros que cambió las reglas urbanísticas de París
Cuando fue concluida a principios de la década de 1970, la Torre Montparnasse rompió con todo lo que definía el patrón arquitectónico de París.
Con más de seis veces la altura de los edificios haussmannianos de seis y siete pisos a su alrededor, comenzó a interferir en vistas icónicas de la ciudad, como la Torre Eiffel, Les Invalides y los Campos Elíseos.
La reacción fue inmediata.
La insatisfacción pública fue tan fuerte que, apenas cuatro años después de la inauguración, en 1977, el gobierno francés impuso un límite de altura de 25 metros para construcciones en el centro de la ciudad. En la práctica, los rascacielos fueron prohibidos en la región histórica.
El impacto de esta decisión moldea el horizonte parisino hasta hoy.
El plan Maine Montparnasse que intentó modernizar la capital francesa
En los años 50, París enfrentaba dificultades estructurales. Parte significativa de los edificios estaba envejecida, sobrecargada y poco adaptada a una economía en transformación.
Mientras ciudades como Nueva York y Londres invertían en verticalización, la capital francesa mantenía talleres, estudios y espacios comerciales de pequeña escala.
La región de la estación Montparnasse fue elegida para un experimento ambicioso.
En 1959, el entonces alto funcionario del gobierno Edgard Pisani presentó el plan Maine Montparnasse, dividido en cuatro fases. El proyecto preveía nuevas viviendas, un centro comercial, la reconstrucción de la estación y una torre de oficinas que serviría como hito visual.
El objetivo era atraer a los trabajadores de vuelta al centro y mostrar que París podría competir con grandes centros globales.
Lo que parecía un símbolo de modernidad acabó convirtiéndose en objeto de rechazo.
Ingeniería desafiante: 56 pilotes a 60 metros y metro pasando por debajo de la base
Construir la torre no fue simple.
Una de las líneas más concurridas del metro de París, la Línea 6, pasaba directamente bajo el terreno elegido.
La solución fue audaz: erigir el rascacielos directamente sobre el túnel, distribuyendo el peso a ambos lados.
Para ello, el túnel recibió refuerzos con paredes y vigas de concreto capaces de sostener decenas de miles de toneladas.
En total, 56 pilotes profundos fueron hincados hasta 60 metros de profundidad para alcanzar una capa de arcilla estable, ya que el suelo había sido debilitado por siglos de extracción de caliza.
Más de 12 mil metros cúbicos de concreto, más de una cuarta parte del total utilizado en la obra, quedaron enterrados en el subsuelo.
Durante la construcción, se aplicaron técnicas consideradas innovadoras en la época, como el moldeado continuo del núcleo de concreto, que permitió un crecimiento de unos 30 centímetros por día.
Desde el punto de vista técnico, fue un éxito. Desde el punto de vista público, un desastre.
Límite de 25 metros y concentración de rascacielos fuera del centro histórico
Después de la imposición del límite de 25 metros en 1977, ningún otro edificio de gran altura volvió a ser erguido en el centro histórico.
Tentativas posteriores de flexibilizar las reglas enfrentaron resistencia política y popular, como ocurrió con el proyecto de la Tour Triangle.
La verticalización acabó concentrada en el distrito empresarial de La Défense, a aproximadamente nueve kilómetros del centro y más allá del anillo perimetral.
La Torre Montparnasse permaneció aislada, literal y simbólicamente.
Reforma de 300 millones de euros quiere hacer la torre casi desaparecer
En 2017, la alcaldía de París aprobó una renovación valorada en 300 millones de euros, desarrollada por el colectivo de arquitectos Nouvelle AOM.
La propuesta es transformar radicalmente el edificio.
La torre será reducida a su estructura principal y esqueleto de acero. La fachada oscura dará lugar a paneles transparentes de vidrio. Jardines suspendidos se integrarán en la estructura para suavizar el impacto visual.
La ventilación natural también fue incorporada al proyecto. Se planificaron aberturas externas para aprovechar los vientos fuertes en grandes alturas.
La intención no es transformarla en un nuevo ícono arquitectónico, sino disminuir su presencia visual en el paisaje urbano.
Las obras deben comenzar en 2026.
Especialistas apuntan que la intervención puede representar una reconciliación histórica entre París y su único rascacielos central. Otros cuestionan si la reforma borrará un capítulo importante del período de posguerra.
El resultado aún es incierto. Pero, por primera vez en medio siglo, la ciudad intenta resolver el problema no con demolición, sino con transformación.
París decidió que, en vez de celebrar su torre más polémica, quizás sea mejor hacerla casi invisible.
Este caso muestra cómo una única construcción puede alterar leyes, influir en generaciones y redefinir el horizonte de una de las ciudades más conocidas del mundo. ¿Crees que la reforma cambiará la percepción de los residentes?


Eu acho melhor demolir ele de vez e construir outro no lugar depois com uma estrutura mais adequada para o ambiente e tamanho novo do prédio.
Coitado do prédio 🏢 depois de 50 anos vai diminuir de tamanho oxi… Estou com pena dele primeiro porque autorizaram a construção dele no centro da cidade deveriam ter pensado que ele cortaria a vista da cidade que tem vários edifícios baixos para nao estragar a vista da cidade. Quem construiu o edifício não pensou na vista da cidade e nem o porque todos os edifício são baixos na cidade.
Não, o melhor e menos dispendioso será demolir totalmente o prédio.