Actualización de la norma amplía la responsabilidad de las empresas, refuerza el PGR y cambia la forma en que el país fiscaliza riesgos psicosociales en el trabajo
Un cambio laboral de gran impacto entra en vigor este martes, 26 de mayo, ampliando la atención sobre la salud mental en el ambiente de trabajo.
La actualización de la Norma Reguladora nº 1, conocida como NR-1, pasa a exigir que las empresas incluyan riesgos psicosociales en la gestión de riesgos ocupacionales.
La medida fue anunciada por el Ministerio de Trabajo y Empleo, en agosto de 2024, y refuerza la posibilidad de fiscalización, notificaciones y multas.
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Inicialmente, la regla comenzaría a regir en mayo de 2025. Tras la presión de empresas y sindicatos patronales, el gobierno decidió posponer la entrada en vigor por un año.
Ahora, ante nuevas solicitudes de prórroga, el ministro de Trabajo, Luiz Marinho, afirmó que no pretende conceder un nuevo aplazamiento.
Según él, un nuevo cambio dependería de un acuerdo entre empresas y representantes de los trabajadores, lo cual no existe en este momento.
Cambio coloca riesgos psicosociales en el centro del PGR
La principal alteración de la NR-1 es hacer explícita la obligación de incluir riesgos psicosociales en el Programa de Gestión de Riesgos, el PGR.
De esta forma, factores ligados a la organización del trabajo pasan a ser evaluados junto a riesgos físicos, químicos, biológicos y de accidentes.
En la práctica, entran en el radar de la fiscalización situaciones como metas abusivas, jornadas exhaustivas, acoso moral o sexual, presión excesiva, conflictos internos, falta de autonomía y fallos de gestión.
Según Alexandre Furtado Scarpelli Ferreira, auditor-fiscal del trabajo y director del Departamento de Seguridad y Salud en el Trabajo de la Secretaría de Inspección del Trabajo, la novedad fue dejar claro algo que ya existía en las normas.
De acuerdo con él, la fiscalización pasa a observar menos equipos y más la forma en que el trabajo está organizado.
Por lo tanto, carga de trabajo, metas, jornadas, cadena de mando, sistemas internos y autonomía de los trabajadores ganan mayor relevancia en las inspecciones.
Fiscalización podrá actuar antes del enfermar
Con la actualización de la norma, los auditores-fiscales podrán verificar si las empresas han identificado riesgos psicosociales, registrado los problemas y adoptado medidas concretas.
Según la auditora-fiscal Odete Reis, la fiscalización se basará en el análisis del trabajo real.
En este proceso, los fiscales podrán observar el ambiente, entrevistar a los trabajadores y evaluar documentos internos.
Durante las inspecciones, podrán ser analizados ítems como jornadas, presión por metas, relación entre jefaturas y empleados, canales de denuncia, procesos internos, inventarios de riesgo y planes de acción.
Aun así, no será necesario que exista un trabajador alejado para que la empresa sea sancionada.
El objetivo, según los especialistas consultados por el g1, es actuar antes del deterioro de la salud y fortalecer la prevención.
También podrán ser utilizadas denuncias anónimas, datos de la Seguridad Social y acciones de inteligencia fiscal.
Empresas con muchos alejamientos por trastornos mentales podrán ser fiscalizadas incluso sin denuncia formal.
Multas pueden ocurrir, pero la orientación será prioridad inicial
Las empresas podrán ser multadas si la fiscalización identifica fallas en la gestión de los riesgos psicosociales.
Sin embargo, la multa no será automática con la entrada en vigor de la norma.
Según el Ministerio de Trabajo, en los 90 días siguientes al inicio de la vigencia, la inspección tenderá a priorizar orientación, instrucción y notificación.
Aun así, la sanción podrá ocurrir cuando la empresa no identifique riesgos, registre problemas sin actuar, adopte medidas insuficientes o deje de monitorear los riesgos.
Según Odete Reis, cuando la gestión no se esté realizando, el auditor podrá levantar un acta de infracción.
Después de eso, el proceso seguirá al sector de multas y recursos.
Actualmente, las multas varían según el tamaño de la empresa, la cantidad de empleados y la gravedad de la infracción.
Los valores mencionados van de R$ 416 a R$ 4.160 para infracciones relacionadas con la salud del trabajador.
Ya las infracciones relacionadas con la seguridad laboral pueden variar de R$ 693 a R$ 6.935.
La salud mental gana más espacio en las relaciones laborales

Con la nueva NR-1, los trabajadores pasan a tener más respaldo para denunciar situaciones consideradas perjudiciales.
Entre ellas están presión excesiva, metas inalcanzables, jornadas abusivas y acoso moral.
Según la jueza laboral Mirella Cahú, el enfoque deja de estar solo en el individuo y pasa a considerar la organización del trabajo.
En la práctica, situaciones antes tratadas como fragilidad individual pasan a ser evaluadas también como resultado de la dinámica empresarial.
Los especialistas evalúan que la norma fortalece el entendimiento de que la salud mental también forma parte de la salud y seguridad ocupacional.
Datos citados del Ministerio de la Previsión Social muestran que Brasil registró, en 2025, más de 546 mil ausencias por trastornos mentales.
Ante este escenario, se espera que las empresas comiencen a tratar los riesgos psicosociales con el mismo nivel de atención dado a los riesgos físicos y operacionales.
Al fin y al cabo, ¿hasta qué punto las metas, jornadas y presión constante pueden seguir siendo tratadas solo como parte “normal” de la rutina laboral?

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