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«Planta extraterrestre» intriga a los científicos con características extrañas: el descubrimiento tiene 47 millones de años.

Escrito por Fabio Lucas Carvalho
Publicado el 23/12/2024 a las 11:57
Actualizado el 23/12/2024 a las 11:58
Planta
Foto do Museu de História Natural da Flórida por Jeff Gage
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Un descubrimiento sorprendente: una planta fosilizada con 47 millones de años intriga a científicos por presentar características que parecen no pertenecer al planeta Tierra.

El descubrimiento de fósiles de una planta extinta, que data de hace aproximadamente 47 millones de años, promete cambiar la forma en que los científicos entienden la evolución de las plantas con flores.

Inicialmente apodada como «planta alienígena«, la especie Othniophyton elongatum había sido asociada hasta el momento con la familia del ginseng, pero nuevos estudios indican que su historia es mucho más compleja y misteriosa.

El descubrimiento inicial y la primera interpretación

En 1969, se encontraron hojas fosilizadas de Othniophyton elongatum en el este de Utah, en la Formación Green River, un área famosa por la excepcional preservación de fósiles.

En ese momento, los investigadores creían que estas hojas pertenecían a una planta de la familia Araliaceae, el mismo grupo que el ginseng.

Esta conclusión parecía plausible debido a la disposición de las hojas y la forma de las venas, que se asemejaban a otras especies de la familia.

Sin embargo, décadas después, un nuevo estudio desafió esta teoría y abrió nuevas posibilidades de comprensión.

Steven Manchester, curador de paleobotánica en el Museo de Historia Natural de Florida, fue uno de los responsables de reevaluar el material.

En una visita a la Universidad de California, Berkeley, tuvo acceso a un fósil de planta extremadamente bien preservado que había sido recolectado en la misma región donde se encontraron los primeros ejemplares de Othniophyton.

Con esta nueva muestra, Manchester y su equipo comenzaron a revisar la clasificación de la planta.

Estos fósiles, descubiertos inicialmente en la década de 1960, parecen semejantes a las hojas compuestas presentes en algunas especies de la familia de plantas ginseng. Crédito: Manchester et al., 2024

Fósiles sorprendentes y revelaciones inesperadas

El nuevo estudio, publicado en Annals of Botany, revisó características inéditas sobre la planta Othniophyton elongatum.

El análisis cuidadoso de los fósiles reveló que la planta no solo era diferente de lo que se imaginaba, sino que poseía flores, frutos y ramas distintivos que no se encajaban en ninguna de las familias de plantas conocidas.

Más importante aún, el descubrimiento mostró que las hojas, frutos y flores estaban todos preservados en un mismo fósil, una rareza en el campo de la paleobotánica.

Normalmente, las partes de una planta fosilizada se encuentran por separado, dificultando la identificación precisa.

En este caso, los fósiles encontrados revelaron un conjunto completo y bien preservado, con hojas simples, lo que descartó cualquier posibilidad de que se tratara de una planta de la familia del ginseng, que posee hojas compuestas.

Las bayas, por su parte, eliminaron la posibilidad de que se tratara de gramíneas o magnolias. A pesar de estas nuevas evidencias, los investigadores aún no han logrado asociar la planta a ningún grupo vivo actualmente conocido.

Aunque esta especie de la familia del ginseng parece tener muchas hojas individuales, en realidad tiene hojas compuestas, cada una con siete pequeños folíolos dispuestos en un patrón radiante. Distinguir hojas de folíolos es difícil cuando se encuentran aisladamente. Crédito: Ilustración de Gartenflora, volumen 18 (1869), CC0

El misterio de los estambres y la falta de coincidencia

Una de las características más intrigantes de esta planta extinta fue el comportamiento de los estambres, los órganos reproductores masculinos de la flor.

Normalmente, tras la fertilización, los estambres se desprenden de la flor, pero, en el caso de Othniophyton elongatum, los estambres permanecieron presentes mientras los frutos estaban maduros y las semillas listas para dispersarse.

Este fenómeno es extremadamente raro y no se ha observado en ninguna planta moderna, lo que hace que el fósil sea aún más enigmático.

A pesar de los avances en el análisis de los fósiles, los investigadores no han logrado encontrar ningún grupo de plantas extintas que correspondiera a las características observadas.

El equipo de Manchester continuó intentando encontrar una coincidencia en grupos taxonómicos extintos, pero, una vez más, sin éxito.

Esto refleja una cuestión recurrente en la paleobotánica, donde a menudo plantas extintas, especialmente aquellas con menos de 65 millones de años, acaban siendo clasificadas en familias o géneros modernos, lo que puede distorsionar la percepción de la biodiversidad de los ecosistemas antiguos.

El papel de la tecnología y la microscopía digital

Una de las claves para la identificación más detallada de los fósiles fue el uso de tecnologías modernas. La introducción de microscopía digital y iluminación mejorada, realizada por un curador de inteligencia artificial contratado por el Museo de Florida, permitió que los investigadores observaran detalles sutiles en los fósiles que habían pasado desapercibidos anteriormente.

En particular, el análisis de los pequeños frutos y sus microimpresiones internas reveló características de la anatomía interna, incluyendo las etapas iniciales del desarrollo de las semillas, algo raramente preservado en fósiles de plantas.

Estos avances ayudaron a entender mejor la estructura y complejidad de esta planta extinta, que, a su vez, proporcionó pistas valiosas sobre la adaptación y evolución de los organismos en el pasado. Aunque los investigadores aún no pueden categorizar el Othniophyton elongatum dentro de un grupo taxonómico conocido, están más cerca de entender el comportamiento y la ecología de esta planta.

La estudiante de posgrado y paleoartista Ashley Hamersma creó esta reconstrucción de Othniophyton elongatum como habría aparecido cuando estaba viva, completa con hojas, flores, frutos, semillas y estambres tenazmente persistentes. Crédito: Ilustración de Manchester et al., 2024

El impacto de los descubrimientos para la paleobotánica

El estudio de Othniophyton elongatum y sus características inesperadas abre una discusión más amplia sobre la complejidad y diversidad de las plantas del pasado.

Según Julian Correa-Narvaez, autor principal del estudio, esta investigación es importante porque ofrece una pequeña pista sobre la evolución de las plantas y cómo se estaban adaptando a diferentes ambientes.

Aunque las respuestas aún no están completas, la investigación puede cambiar la forma en que entendemos la historia de las plantas.

Además, la Formación Green River, donde se encontraron los fósiles, ya es conocida por sus descubrimientos sorprendentes.

En otras ocasiones, investigadores se encontraron con fósiles que desafiaron las clasificaciones existentes, lo que llevó al descubrimiento de grupos extintos enteros.

Manchester destaca que el libro publicado en 1969 sobre estos fósiles ya contenía muchos misterios sin resolver, y el estudio actual trajo nuevas cuestiones a la luz.

La importancia del estudio continuo

A medida que la tecnología continúa evolucionando, nuevas herramientas de análisis digital y microscopía permiten a los investigadores explorar los fósiles con más precisión.

El acceso a bases de datos digitales, como iDigBio, también facilita el estudio de especímenes y la colaboración entre diferentes instituciones de investigación. Esto permite que científicos de todo el mundo compartan sus hallazgos y sigan profundizando nuestro entendimiento sobre la historia natural de la Tierra.

La planta Othniophyton elongatum sigue siendo un enigma, pero la investigación sobre ella es un reflejo de la constante evolución de la paleobotánica.

Con el tiempo, otros descubrimientos podrán ayudar a llenar los vacíos dejados por estas plantas extintas, proporcionando una visión más clara sobre la biodiversidad que existió hace millones de años.

Por ahora, el estudio de esta “planta alienígena” es un ejemplo más de cómo el pasado aún guarda secretos que desafían el conocimiento humano.

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Fabio Lucas Carvalho

Jornalista especializado em uma ampla variedade de temas, como carros, tecnologia, política, indústria naval, geopolítica, energia renovável e economia. Atuo desde 2015 com publicações de destaque em grandes portais de notícias. Minha formação em Gestão em Tecnologia da Informação pela Faculdade de Petrolina (Facape) agrega uma perspectiva técnica única às minhas análises e reportagens. Com mais de 10 mil artigos publicados em veículos de renome, busco sempre trazer informações detalhadas e percepções relevantes para o leitor.

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