Más de 200 ingenieros alertan que las ciudades costeras fueron diseñadas para un nivel del mar ya superado, elevando el riesgo y el costo de inundaciones.
En 2026, un estudio publicado en la revista Nature el 4 de marzo por Katharina Seeger y Philip S. J. Minderhoud reveló una falla metodológica que puede alterar la lectura global sobre riesgo costero: gran parte de las evaluaciones de inundación usa referencias de nivel del mar basadas en modelos geoides, y no mediciones reales del nivel medio del mar junto a la costa. Según los autores, esta diferencia hace que muchas áreas costeras parezcan menos vulnerables de lo que realmente son en los mapas técnicos utilizados en planificación urbana, adaptación climática y protección contra inundaciones.
La investigación señala que el 90% de las evaluaciones de riesgo analizadas asumieron el nivel del mar costero a partir de modelos, mientras que más del 99% de los estudios evaluados trataron de forma inadecuada la relación entre elevación del terreno y nivel del mar. En la práctica, los autores estiman que, en un escenario hipotético de 1 metro de elevación relativa del nivel del mar, entre 77 millones y 132 millones de personas más podrían quedar por debajo del nivel del mar en comparación con estimaciones basadas en los métodos anteriores.
En la práctica, esto significa que millones de personas están expuestas a riesgos que no aparecen en los mapas oficiales de planificación urbana.
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Los sistemas urbanos fueron dimensionados para un océano que ya ha cambiado
Gran parte de la infraestructura costera global fue diseñada a lo largo del siglo XX, utilizando datos históricos de mareas, lluvias y eventos extremos.
Esto incluye sistemas como:
- drenaje pluvial
- barreras contra inundaciones
- redes subterráneas de alcantarillado
- canales de drenaje
Estos sistemas fueron dimensionados para manejar escenarios que ya han sido superados.
El aumento del nivel del mar altera directamente el punto de partida de estos sistemas, reduciendo su capacidad de respuesta incluso sin cambios en la intensidad de las lluvias.
La combinación entre un nivel del mar más alto y lluvias intensas aumenta la frecuencia de inundaciones
El problema no está solo en el océano, sino en la interacción entre diferentes factores. En ciudades costeras, el drenaje depende de la diferencia de nivel entre el suelo urbano y el mar. Cuando el nivel del mar sube, esta diferencia disminuye, dificultando el drenaje del agua.
Al mismo tiempo, los eventos de lluvia intensa se han vuelto más frecuentes en diversas regiones. El resultado es que eventos que antes se consideraban raros ahora ocurren con mayor frecuencia, presionando sistemas que ya operan al límite.
Las megaciudades de Asia y América Latina están entre las más vulnerables
Las ciudades densamente pobladas y con crecimiento acelerado concentran los mayores riesgos. Entre los ejemplos citados por ingenieros y estudios técnicos están metrópolis como:
- Bangkok
- Ho Chi Minh
- Mumbai
- Yakarta
Estas ciudades tienen una infraestructura extensa construida a lo largo de décadas, muchas veces sin una actualización completa de los parámetros de diseño.
La combinación entre densidad poblacional, urbanización intensa e infraestructura envejecida amplifica significativamente el impacto de los cambios en el nivel del mar.
Los costos de adaptación pueden ser hasta 7 veces mayores que la planificación original
Uno de los puntos más críticos del estudio está en el costo de adaptación. Readecuar sistemas de drenaje, reforzar barreras y actualizar redes subterráneas dentro de ciudades ya consolidadas es mucho más caro que diseñar correctamente desde el principio.
Las estimaciones indican que:
- las intervenciones pueden costar entre 3 y 7 veces más
- las obras exigen excavación en áreas densamente ocupadas
- las redes existentes necesitan ser parcialmente desmontadas
El problema deja de ser solo técnico y pasa a ser económico, con impactos directos en los presupuestos públicos.
La infraestructura subterránea se convierte en uno de los puntos más críticos
Gran parte de la vulnerabilidad está bajo la superficie. Las redes de alcantarillado, las galerías pluviales y los sistemas de drenaje están diseñados con inclinaciones específicas para garantizar el flujo del agua.
Con el aumento del nivel del mar, estas inclinaciones dejan de ser suficientes, creando puntos de acumulación y retorno de agua.

Este tipo de fallo puede provocar inundaciones incluso sin eventos extremos, solo por la incapacidad del sistema para evacuar el volumen recibido.
Subsidios históricos y datos antiguos contribuyen a la subestimación del riesgo
Otro factor identificado por los investigadores es el uso de datos históricos como referencia. Muchos sistemas urbanos fueron diseñados basándose en series de datos que no reflejan las condiciones actuales.
Además, los modelos antiguos no consideraban con precisión factores como:
- subsidencia del suelo
- elevación acumulada del nivel del mar
- cambios en el régimen de lluvias
Este desfase de información crea una falsa sensación de seguridad en áreas que ya son más vulnerables de lo que se imagina.
La adaptación exige una revisión completa de la planificación urbana
Ante este escenario, la adaptación no puede hacerse solo con ajustes puntuales. Los especialistas señalan que será necesario:
- revaluar parámetros de proyecto
- actualizar mapas de riesgo
- rediseñar sistemas de drenaje
- integrar la planificación urbana con datos actualizados
Este proceso implica no solo ingeniería, sino también decisiones políticas y económicas. La adaptación se convierte en un desafío sistémico, que exige coordinación entre diferentes áreas.
El crecimiento urbano continuo amplía el desafío en las próximas décadas
La expansión de las ciudades costeras continúa, a menudo en áreas ya vulnerables. Las nuevas construcciones aumentan la carga sobre los sistemas existentes y amplían la demanda de infraestructura.
Sin una actualización de los criterios de proyecto, el riesgo tiende a crecer de forma acumulativa. El problema no está solo en el pasado, sino en la forma en que las ciudades continúan siendo planificadas.
Con millones de personas viviendo en áreas de riesgo subestimado, sistemas urbanos diseñados para un nivel del mar que ya ha sido superado y costos de adaptación cada vez más elevados, el desafío se vuelve evidente.
La infraestructura que sustenta grandes ciudades puede estar operando fuera de los parámetros para los que fue construida.
La pregunta que permanece es directa: ¿lograrán las ciudades adaptarse a tiempo o seguirán enfrentando inundaciones cada vez más frecuentes y costosas de contener?

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