Planta tóxica conocida como hierba gigante ya ocupa jardines y parques en el centro de Alemania; voluntarios alertan que cortar no resuelve y las semillas pueden durar años
La planta tóxica que se ha estado propagando por Turingia, en el centro de Alemania, se ha convertido en motivo de alerta en jardines y parques: es invasora, resistente y puede llegar a hasta cuatro metros de altura. Residentes y voluntarios afirman que los intentos de control están fracasando porque arrancar no es suficiente, las raíces brotan de nuevo y las semillas permanecen viables durante años.
Además del impacto ambiental, la planta tóxica también preocupa por el riesgo directo a las personas. Se describe como fototóxica y puede causar urticaria, decoloración y ampollas similares a quemaduras en la piel, lo que refuerza las solicitudes para liberar el uso de glifosato en la erradicación.
Qué es la hierba gigante y por qué se ha convertido en un problema
La hierba gigante, identificada como Heracleum mantegazzianum y también llamada planta de Hércules, es nativa del Cáucaso y de regiones de Asia Central. Se propaga con facilidad, se adapta a diferentes terrenos y climas y es tratada como especie invasora en varios países.
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En España, la posesión, transporte, tráfico y comercio de esta especie están prohibidos desde 2013, por la amenaza a la flora y a los ecosistemas locales.
Cómo se ha propagado la planta tóxica en Turingia
En el distrito de Saale-Orla-Kreis, en Turingia, la explicación más citada es que la especie habría llegado cuando un residente llevó un ejemplar del Parque Lobenstein para decorar su jardín, hace más de 20 años. Después, una inundación en el río habría acelerado el avance, propagando la planta y desplazando la vegetación nativa.
Un residente local, Reiner Hartmann, describe el escenario como un desastre y decidió actuar, reuniendo voluntarios y estructurando una asociación para coordinar esfuerzos y concentrar recursos.
Por qué arrancar y cortar no resuelven
Los voluntarios dicen que el trabajo manual es pesado y solo funciona en plantas más jóvenes y aisladas. Cortar tampoco es suficiente, porque las raíces que quedan escondidas en el suelo pueden brotar de nuevo más tarde.
Otro obstáculo es la persistencia de las semillas: logran mantener la capacidad de germinar durante un largo período, incluso por años, lo que crea un ciclo de reaparecimiento incluso cuando parte del problema parece controlada.
Riesgo para las personas y amenaza a los ecosistemas
Además de invadir áreas verdes y desplazar especies locales, la planta tóxica también se señala como peligrosa para los humanos. La combinación de fototoxicidad y contacto puede generar reacciones en la piel, incluyendo urticaria, manchas y ampollas.
En la visión de los residentes involucrados en la lucha, la discusión no es solo estética o de mantenimiento urbano. Es una disputa para proteger la flora nativa y reducir riesgos en lugares públicos, como parques y márgenes de senderos.
Por qué los residentes piden el regreso del glifosato
El argumento central de los voluntarios es que, para eliminar grandes poblaciones, sería necesario el uso de glifosato. Aseguran que no hay otra manera de controlar la hierba gigante a gran escala, ya que el control manual no es suficiente y la especie reaparece.
Hartmann defiende que es necesario evaluar qué es más importante: si la hierba gigante amenaza la flora nativa y lo invade todo, entonces el uso de glifosato debería permitirse para evitar una catástrofe.
En su opinión, liberar glifosato para erradicar esta planta tóxica es la mejor salida, o la solución debería ser otra?

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