El director general brasileño de Itaipu, Enio Verri, afirma en Paraná que la tarifa será menor en 2027 tras la revisión entre Brasil y Paraguay, con promesa de energía más barata para los consumidores
El centro de la discusión sobre Itaipu pasó a ser la declaración de Enio Verri, director general brasileño de Itaipu. En medio de la negociación entre Brasil y Paraguay, afirmó que la planta debe llegar a 2027 con la menor tarifa del país.
La declaración coloca la revisión tarifaria en otro nivel. Lo que estaba restringido a una negociación entre los dos lados de la binacional ahora tiene un impacto directo en la factura de la luz y en el costo de la energía para millones de brasileños.
Enio Verri coloca la tarifa en el centro de la disputa
Al comentar sobre la negociación en curso, el director general brasileño de Itaipu dijo que la expectativa es anunciar hasta diciembre de 2026 la tarifa del año siguiente o incluso de los próximos años, dependiendo del formato final del acuerdo.
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Más de 80 millones de kilómetros de cables necesitan ser reemplazados para 2040: la transición energética no depende solo de paneles y coches eléctricos, sino de una carrera colosal por cobre, aluminio, transformadores y reciclaje de cables antiguos.
La afirmación más contundente vino a continuación. Para Verri, una cosa ya está definida en el rumbo de la negociación: a partir de 2027, Itaipu debe operar con la menor tarifa del país.

La declaración del director refuerza la promesa de energía más barata
La declaración tiene un efecto práctico inmediato en el debate público. Cuando el director general brasileño de Itaipu asocia la revisión del acuerdo a la caída de la tarifa, el enfoque sale de la mesa diplomática y pasa al bolsillo del consumidor.
Este punto ayuda a explicar por qué la declaración ganó relevancia. No se trata solo de un cambio interno en la planta, sino de una promesa de energía más barata para familias, trabajadores y sectores productivos.
La tarifa actual aún funciona con un aporte de US$ 285 millones
Entre 2024 y 2026, el costo unitario de los servicios de electricidad de Itaipu se definió en US$ 19,28 por kilovatio por mes. Aun así, la tarifa comercializada en el lado brasileño se mantuvo en US$ 17,66, sostenida por un aporte extra de US$ 285 millones.
Según Agência Brasil, esta estructura es válida hasta finales de diciembre, cuando Brasil y Paraguay deberán concluir la nueva modelación. Es en este punto donde la declaración de Verri se conecta directamente con lo que se cobrará en los próximos años.
Brasil quiere reducir precio y Paraguay intenta elevar ingresos
La revisión del Anexo C expone intereses diferentes entre los dos países. Brasil busca bajar el precio de la energía para el mercado interno, mientras que Paraguay intenta aumentar los ingresos obtenidos con su parte de la generación.
Como el país vecino no consume toda su cuota de 50%, crece el interés en valorizar ese excedente. Una de las posibilidades en análisis es permitir la venta de esta energía en el mercado libre brasileño.
Peso de Itaipu amplía alcance de la declaración

Itaipu no ocupa un papel secundario en el sistema eléctrico. La planta opera con 20 unidades generadoras de 700 megavatios cada una, sumando 14 mil megavatios de potencia instalada.
Hoy, responde por cerca del 8% de la demanda del mercado brasileño y por 78% del mercado paraguayo. Por eso, cuando el director general brasileño de la planta habla de tarifa menor, el efecto potencial supera el discurso y alcanza toda la región.
Modernización hasta 2035 acompaña nuevo momento de la planta
La hidroeléctrica también pasa por un proceso de actualización tecnológica iniciado en mayo de 2022. El plan prevé 14 años de ejecución y cerca de 900 millones de dólares en inversiones.
Los cambios afectan sistemas electrónicos, computacionales, centro de control, subestación y áreas de almacenamiento. Al mismo tiempo, la empresa aún estudia formas de ampliar la generación con ganancia de productividad y eventual instalación de nuevas turbinas.
La declaración de Enio Verri, como director general brasileño de Itaipu, reposiciona la discusión sobre la planta en torno a un punto simple y directo: el precio de la energía. La promesa de tarifa menor en 2027 se convirtió en el eje principal de la negociación.
Si esta proyección se confirma, Itaipu entra en un nuevo ciclo con impacto directo sobre consumo, transferencia y competitividad. Esto presiona a la región y cambia la lectura estratégica de América Latina.

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