Descubrimiento en Renaico, en la región de La Araucanía, confirma que antiguos parientes del capibara habitaron el territorio chileno durante el Plioceno.
Un descubrimiento paleontológico llamó la atención en Chile al revelar que antiguos parientes del capibara vivieron en el país hace unos 4,5 millones de años. El hallazgo sorprende porque, actualmente, Chile es el único país de América Latina donde el capibara no ocurre naturalmente.
Según un estudio publicado en el Journal of South American Earth Sciences, los fósiles fueron encontrados en el municipio de Renaico, en la región de La Araucanía, durante excavaciones relacionadas con la construcción de un parque eólico.
La investigación confirmó la presencia de restos fosilizados asociados al género extinto Phugatherium, un antiguo roedor relacionado con los capibaras. Con esto, el registro de este grupo se amplió hacia el lado oeste de la Cordillera de los Andes.
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Además de reforzar la importancia científica del descubrimiento, el hallazgo también ayuda a reconstruir cómo era el paisaje de la región chilena millones de años atrás, cuando áreas húmedas y ambientes abiertos marcaban el territorio.
Conozca el descubrimiento de los fósiles de capibaras en Chile
El capibara, conocido científicamente como Hydrochoerus hydrochaeris, es considerado el mayor y más pesado roedor vivo del planeta. Hoy, el animal habita gran parte de América del Sur, siempre asociado a regiones húmedas, ríos, lagunas y áreas tropicales.
Sin embargo, a pesar de esta amplia distribución en el continente, la especie no vive naturalmente en Chile. Por eso, el descubrimiento de fósiles ligados a antiguos parientes del capibara ganó destaque entre investigadores.
El material fue encontrado en Renaico, en la región de La Araucanía, en el centro-sur del país. El área integra la llamada Depresión Central chilena, una franja importante para comprender la formación del paisaje local.
Durante los trabajos de excavación, realizados por la consultoría paleontológica Therium, el equipo identificó restos fosilizados que llamaron la atención por el formato anatómico.
Entre los materiales encontrados están un molar, incisivos, fragmentos de fémur y parte de la pelvis. Estos elementos fueron fundamentales para asociar el hallazgo al género Phugatherium.
Según Karina Buldrini, autora principal del estudio, el formato del diente indicaba la presencia de un roedor de gran tamaño. En una entrevista con la emisora chilena T13, explicó que los capibaras actuales son los mayores roedores vivos, pero que otros roedores gigantes existieron en el pasado.

Capibaras gigantes eran mucho más grandes que las actuales
El descubrimiento también reavivó el interés por antiguos roedores sudamericanos de gran tamaño. A diferencia de las capibaras actuales, estos animales prehistóricos podían alcanzar dimensiones mucho mayores.
En un artículo publicado en 2025 en The Conversation, la profesora Christiane Denys, del Museo Nacional de Historia Natural de Francia, explicó que estas llamadas “capibaras gigantes” podían medir hasta dos metros de longitud.
Además, podían pesar alrededor de 300 kilos, tamaño similar al de un tapir. Este tamaño muestra cómo los antiguos parientes de la capibara ocupaban un espacio ecológico diferente del animal conocido hoy.
Para los investigadores, los fósiles representan la primera prueba anatómica de la presencia de capibaras en Chile. El estudio también señala que se trata del primer registro neogénico de mamíferos continentales en la Depresión Central chilena.
Esta información es relevante porque amplía el conocimiento sobre la distribución de los grandes roedores prehistóricos en América del Sur. Al mismo tiempo, ayuda a entender cómo estos animales superaron barreras geográficas importantes, como la Cordillera de los Andes.
Cómo los fósiles ayudan a entender el antiguo paisaje de La Araucanía
Además de confirmar la presencia de antiguos parientes de la capibara en Chile, los fósiles también ofrecen pistas sobre el ambiente de la región hace millones de años.
Como la capibara actual es un animal herbívoro y semiacuático, su presencia suele estar asociada a áreas húmedas. Por eso, el hallazgo en Renaico indica que el lugar puede haber tenido condiciones ambientales muy diferentes de las actuales.
Los investigadores también identificaron restos de un litopterno, otro herbívoro extinto. Esta combinación refuerza la idea de que la región albergaba una fauna diversa y adaptada a diferentes tipos de hábitat.
Según los autores del estudio, Renaico probablemente presentaba un paisaje heterogéneo, es decir, el territorio combinaba áreas inundadas con ambientes abiertos.
Así, el escenario antiguo era muy diferente del paisaje actual, marcado por áreas agrícolas y por la presencia de parques eólicos. El descubrimiento, por lo tanto, transforma una obra de infraestructura en una ventana al pasado remoto de América del Sur.
Con los fósiles de Phugatherium, Chile pasa a integrar el mapa histórico de los grandes roedores ligados a las capibaras. El descubrimiento muestra que, aunque el animal ya no viva en el país, sus antiguos parientes ya ocuparon el territorio chileno hace millones de años.

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