La técnica con ferrofluido usa aceite vegetal, polvo de óxido y magnetismo para retirar microplásticos del agua en pruebas de laboratorio, apuntando al punto más importante de la contaminación: impedir que partículas invisibles avancen por ríos, estaciones de tratamiento y lleguen a los océanos.
Mientras el mundo intenta impedir plástico en los océanos, un joven irlandés de 18 años usó una combinación simple en apariencia: aceite, óxido e imán.
La idea fue creada por Fionn Ferreira, de Irlanda, para retirar microplásticos del agua en pruebas de laboratorio. La información sobre el caso fue publicada por World Economic Forum, organización internacional de cooperación público privada.
El proyecto ganó el Google Science Fair 2019 y llamó la atención porque no intenta limpiar todo el océano después de la contaminación. El enfoque es solucionar el problema antes, cuando las partículas aún están en el agua y pueden ser capturadas.
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El peligro está en las partículas de plástico que casi nadie puede ver
Los microplásticos son pedazos muy pequeños de plástico. Pueden ser más pequeños que un grano de arena y, por eso, pasan desapercibidos en el agua.
Este tipo de contaminación es difícil de combatir porque no aparece como una botella flotando o una bolsa atrapada en la orilla. Muchas veces, el agua parece limpia, pero lleva partículas demasiado pequeñas para ser percibidas a simple vista.

El riesgo aumenta cuando esas partículas siguen por ríos y llegan al mar. En el camino, pueden ser ingeridas por animales acuáticos y entrar en la cadena alimentaria.
La mezcla de aceite vegetal y óxido creó un líquido que reacciona al imán
Fionn Ferreira trabajó con aceite vegetal y polvo de óxido para crear un ferrofluido. El nombre parece complicado, pero la idea es simple.
El ferrofluido es un líquido que reacciona al magnetismo. En otras palabras, puede ser atraído por un imán porque lleva partículas magnéticas.
En la prueba, este líquido entraba en contacto con el agua contaminada por microplásticos. La mezcla se unía a las partículas de plástico y luego podía ser extraída con la ayuda de un imán.
El imán atrae el óxido, y el plástico va junto
El punto central de la técnica está en la unión entre el ferrofluido y los microplásticos. Cuando la mezcla atrapa las partículas de plástico, el imán pasa a funcionar como una forma de extracción.
El imán no atrae el plástico por sí solo. Atrae la parte magnética de la mezcla, formada con el polvo de óxido. Como el plástico quedó unido al líquido magnético, termina siendo removido junto.
Este funcionamiento ayuda a entender por qué el experimento llamó la atención. La solución no depende de ver cada partícula, una por una. Utiliza el comportamiento del material para capturar lo que está disperso en el agua.
Las pruebas involucraron 10 tipos de plástico y más de 1.000 mediciones
La técnica fue probada con 10 tipos de plástico, incluyendo PET, PVA y fibras de una lavadora. Esto mostró que el experimento no se limitó a un único material.

Se realizaron más de 1.000 pruebas y el resultado alcanzó un 87% de éxito en la eliminación de partículas plásticas de menos de 2 mm de diámetro.
World Economic Forum, organización internacional de cooperación público-privada, detalló que también se llevaron a cabo más de 200 extracciones separadas. El proyecto buscaba alcanzar al menos un 85% de reducción en la cantidad de plástico.
La propuesta tiene más sentido en estaciones de tratamiento que en mar abierto
El caso no debe entenderse como una promesa de limpiar océanos enteros. El mar abierto tiene un tamaño enorme, movimiento constante y condiciones mucho más difíciles que una prueba controlada.
La aplicación más realista está antes de la llegada al océano. Esto incluye estaciones de tratamiento de agua y alcantarillado, donde las partículas podrían ser capturadas antes de seguir hacia ríos y mares.
Este punto es importante para evitar una lectura errónea de la invención. La técnica muestra un camino posible, pero aún no representa una solución industrial lista para resolver toda la contaminación plástica del planeta.
El experimento muestra cómo materiales simples pueden abrir nuevas respuestas ambientales
El trabajo de Fionn Ferreira ganó fuerza porque parte de materiales comunes y de bajo entendimiento técnico para el público: aceite vegetal, óxido y imán.
Aun así, la lógica detrás del proceso conversa con un problema global. Los microplásticos son difíciles de retirar porque son pequeños, dispersos y casi invisibles.
Al transformar esta contaminación en algo que puede ser atraído por magnetismo, el experimento abrió una forma diferente de pensar el tratamiento del agua.
La técnica aún necesita de nuevas etapas antes de cualquier uso a gran escala. El resultado más importante está en mostrar que combatir microplásticos puede ser más eficiente antes de que lleguen al mar.
La historia del joven irlandés también muestra cómo la ciencia aplicada no necesita comenzar con equipos incomprensibles para el lector. A veces, una pregunta bien hecha sobre agua, plástico y magnetismo ya cambia el camino de la investigación.
Si fuera posible capturar microplásticos antes de que lleguen a los ríos y océanos, ¿crees que las estaciones de tratamiento deberían probar soluciones como esta primero? Comenta y comparte con quienes siguen la innovación ambiental.

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