Con Tanques, Fertirrigación y Capacitación Indígena, Comunidad Crea Alternativa a la Pesca Contaminada y Fortalece Dignidad, Autonomía Alimentaria y Permanencia en el Territorio Yanomami para las Futuras Generaciones del Pueblo Local
Los peces siempre han formado parte de la identidad de Sikamabiu. El propio nombre de la comunidad, que significa “río de los mandis” en la lengua Ninam, lleva la relación ancestral entre el pueblo y las aguas del Río Mucajaí, en el Sur de Roraima, dentro de la Tierra Indígena Yanomami.
Pero este vínculo se interrumpió cuando el avance de la minería ilegal contaminó el río con mercurio, alejó a los peces y convirtió la pesca en una práctica arriesgada.
A pesar de la retirada de los invasores, el proceso de recuperación del río ocurre lentamente. Mientras la naturaleza busca recomponerse, los habitantes encontraron un nuevo camino para garantizar alimento seguro: la cría de peces en tanques.
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La iniciativa representa una experiencia inédita dentro del territorio Yanomami y surge como respuesta directa a la pérdida de una de las principales fuentes de proteína de la región.
Piscicultura Como Alternativa de Supervivencia
El incentivo a la cría de peces forma parte de un proyecto del gobierno federal, lanzado oficialmente el lunes (2), pero en funcionamiento desde noviembre del año pasado.
La acción es desarrollada por los propios indígenas e integra un sistema que reúne piscicultura, irrigación de parcelas y cría de gallinas. La expectativa de la acción es expandir el modelo a otras siete comunidades hasta finales de 2026.
El objetivo central es reforzar la seguridad alimentaria en un territorio que vive desde hace tres años en situación de emergencia, consecuencia directa de la contaminación de los ríos por la minería ilegal, la reducción de la pesca y la dificultad de acceso a alimentos.
En la unidad instalada en Sikamabiu, se construyeron 10 tanques de piscicultura y dos estanques, con excavación de 440 m².
Juntos, albergan más de 8 mil alevines de tambaquí, especie ampliamente consumida en la Amazonía, aunque no endémica de la Tierra Yanomami.
La estructura sustituye, en la práctica, la pesca en el río contaminado y garantiza una fuente de proteína considerada segura.
El portal g1 acompañó el lanzamiento del proyecto en la región. Según los técnicos involucrados, el consumo de peces del Río Mucajaí sigue desaconsejado, ya que el mercurio, sustancia altamente tóxica para el ser humano, permanece presente en los sedimentos.
Comunidad y Formación Técnica
Sikamabiu está ubicada en la región del Bajo Mucajaí y reúne alrededor de 400 personas, distribuidas en aproximadamente 30 familias, la mayoría del pueblo Xiriana, subgrupo de los Yanomami.
En total, 34 indígenas fueron capacitados para actuar en todas las etapas de la piscicultura, desde la construcción de los tanques hasta el manejo diario de los peces.
“Cuando íbamos a pescar y cortábamos los peces, notábamos que la carne de ellos estaba dura, mala, de mal sabor, sucia, y pensamos: ¿qué vamos a hacer ahora? ¿Dónde vamos a buscar alimentos? Este proyecto ayuda mucho”, relató la liderazgo femenina Luísa Xirixana.
El proyecto se realiza en colaboración con la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), responsable de las orientaciones técnicas, y con el Instituto Federal de Roraima (IFRR), que actúa en la capacitación.
La iniciativa recibió una inversión de R$ 1,8 millones del Ministerio del Desarrollo y Asistencia Social, Familia y Combate al Hambre (MDS).
El lanzamiento contó con la presencia del ministro Wellington Dias, de la presidenta de la Fundación Nacional de los Pueblos Indígenas (Funai), Joênia Wapichana, del gobernador de Roraima, Antonio Denarium (PP), además de otras autoridades.
“Estos tanques son una respuesta directa a la falta de peces en el río. El mercurio baja con el agua, y quienes están río abajo sufren más. Hoy, el pescado del río no es confiable”, explicó la investigadora de Embrapa Roraima, Rosemary Veilaça, bióloga especializada en agroecología e inclusión.
Según ella, los tambaquis deberían alcanzar el tamaño ideal para junio, asegurando alimento para los próximos meses.
Piscicultura: Producir para Alimentar, No para Vender
Para los líderes locales, la piscicultura es una estrategia de supervivencia y permanencia en el territorio.
El tuxaua Carlos Nailson Xirixana explicó que, aunque la comunidad no ha sido directamente afectada por la minería, los impactos en el Bajo Mucajaí han afectado a todos los indígenas de la región.
“La minería no fue aquí, pero el efecto vino por el río. Los peces casi murieron todos. Veíamos peces flotando. Por eso pedimos estos tanques. El pescado del río ya no daba más seguridad”, afirmó.
Él también dejó claro que la producción no tiene fines comerciales. “Estos peces de los tanques no son para vender. Es para alimentar a nuestra gente. Aquí hay muchas personas. Queremos producir para la comunidad.”
Fertirrigación y Autonomía Alimentaria
El agua utilizada en los tanques pasa por pruebas y, posteriormente, se reaprovecha en la irrigación de las parcelas donde se cultivan yuca, papa y arroz. El sistema, conocido como fertirrigación, integra irrigación y fertilización, dispensando fertilizantes químicos.
“Aquí no hablamos solo de seguridad alimentaria, sino de ciudadanía alimentaria. Es un sistema en el que una producción sostiene a la otra y garantiza autonomía para el pueblo”, destacó Rosemary Veilaça.
El proyecto era una demanda antigua de la región, según Gerson da Silva Xirixana, presidente de la asociación Texoli, que representa a los indígenas de la localidad.
“Mucha gente no creyó. Decían que no iba a funcionar. Hoy vemos crecer el pescado y las plantas. Es muy bueno.”
Los tanques fueron construidos con geomembrana, una manta sintética impermeable, elegida por ser más liviana, duradera y adecuada a las condiciones de acceso, que ocurren principalmente por ríos, aeronaves o a pie en la selva.
Para mantener el sistema en funcionamiento, el IFRR capacitou a los 34 indígenas en técnicas como alimentación, control del agua y período de cosecha.
“La propuesta es que tengan autonomía completa para llevar a cabo este proyecto, sin depender de la presencia constante de técnicos. El conocimiento queda en la comunidad”, explicó el director general del campus Amajari del IFRR, Rodrigo Luiz Barros.
Dignidad, Territorio y Futuro
Durante la inauguración de la unidad demostrativa, autoridades federales afirmaron que producir alimentos dentro del propio territorio reduce la dependencia de acciones de emergencia y contribuye a enfrentar los impactos de la minería ilegal.
La presidenta de la Funai, Joênia Wapichana, destacó que iniciativas como esta representan un paso en la reparación de los daños.
“No basta con combatir la minería ilegal. Es necesario garantizar la gestión del territorio, la recuperación ambiental y el acceso a las políticas públicas. Estos proyectos muestran que es posible reconstruir la dignidad de los pueblos indígenas después de tanta violencia.”
A pesar de los avances, los líderes locales refuerzan que la permanencia en el territorio depende directamente del acceso a alimento seguro.
“El río ya no es como antes. Si no aprendemos a producir aquí, no podremos seguir viviendo aquí”, puntualizó el tuxaua Carlos.
La Tierra Indígena Yanomami está ubicada en los estados de Amazonas y Roraima, posee casi 10 millones de hectáreas y alberga a más de 31 mil indígenas, distribuidos en 370 comunidades.
El pueblo Yanomami se divide en seis subgrupos lingüísticos de la misma familia: Yanomam, Yanomamɨ, Sanöma, Ninam, Ỹaroamë y Yãnoma.
El territorio permanece en emergencia de salud desde enero de 2023, cuando el gobierno federal inició acciones como el envío de profesionales de salud, distribución de cestas básicas y refuerzo de las fuerzas de seguridad para contener la minería ilegal.
Con información de G1.

E a água dos tanques, vem de onde, se o rio está contaminado?