Estudio publicado en la revista Earth Science señala que ocho formaciones geológicas en el Reino Unido pueden retener CO₂ industrial durante décadas al transformar el gas en minerales sólidos en el subsuelo.
El Reino Unido podría haber encontrado una alternativa para gestionar las emisiones industriales al identificar rocas volcánicas capaces de almacenar carbono industrial durante décadas. El descubrimiento, publicado en la revista Earth Science, Systems and Society, indica que estas formaciones geológicas pueden retener entre 42 millones y 38 mil millones de toneladas de dióxido de carbono (CO₂). El método implica capturar el gas, inyectarlo en el subsuelo y transformarlo en minerales sólidos, reduciendo el riesgo de liberación a la atmósfera, según lo informado por Olhar Digital.
La capacidad estimada llama la atención de los investigadores
Las cifras presentadas en el estudio indican un potencial significativo. En el escenario intermedio, ocho formaciones geológicas evaluadas podrían absorber el equivalente a unos 45 años de las emisiones industriales del país.
El cálculo tiene en cuenta datos de 2017, cuando el Reino Unido registró aproximadamente 72 millones de toneladas de CO₂ provenientes de la industria.
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Entre las áreas analizadas, algunas destacan por los volúmenes estimados:
- Antrim Lava Group (Irlanda del Norte): cerca de 1,4 mil millones de toneladas, pudiendo alcanzar los 17 mil millones
- Noroeste de Inglaterra: aproximadamente 700 millones de toneladas
- Oeste de Escocia: cerca de 600 millones de toneladas
Estos resultados refuerzan el potencial distribuido por el territorio.
¿Dónde están las formaciones?
Las regiones con mayor capacidad de almacenamiento están ubicadas en diferentes áreas del país.
Los investigadores señalan tres zonas principales con condiciones favorables:
- Irlanda del Norte
- Noroeste de Inglaterra
- Oeste de Escocia
En estos lugares, capas gruesas de rocas volcánicas están posicionadas a profundidades adecuadas para almacenar y reaccionar con el carbono. Además, algunas de estas formaciones presentan una gran extensión continua, lo que aumenta el volumen disponible para uso a gran escala.
El funcionamiento de la técnica depende de una secuencia de etapas. Inicialmente, el dióxido de carbono es capturado a partir de fuentes industriales. Luego, se disuelve en agua y se inyecta en el subsuelo. Al recorrer fisuras y poros de las rocas, el fluido entra en contacto con minerales ricos en hierro y magnesio.
Este contacto desencadena la mineralización, proceso que transforma el CO₂ en compuestos sólidos, como carbonatos. Esta conversión hace que el almacenamiento sea más seguro, ya que reduce drásticamente la posibilidad de que el gas regrese a la atmósfera.

Tipos de rocas favorecen el almacenamiento
La eficiencia del método está directamente ligada a la composición de las rocas. En el Reino Unido, los investigadores identificaron formaciones con características ideales para este tipo de reacción.
Entre los principales tipos se encuentran:
- Rocas máficas, que poseen altos niveles de hierro y magnesio
- Rocas ultramáficas, aún más ricas en estos elementos
Estas propiedades químicas facilitan la formación de minerales estables, fundamentales para mantener el carbono atrapado en el subsuelo.
Rocas volcánicas del Reino Unido como una alternativa climática
El descubrimiento surge como una posible solución complementaria para enfrentar las emisiones industriales. Esto es especialmente relevante para sectores como el cemento, el acero y los productos químicos, que enfrentan mayores dificultades para reducir completamente sus emisiones.
Según los investigadores, el almacenamiento geológico no sustituye otras medidas de reducción, pero puede ayudar a lidiar con el carbono que aún necesita ser controlado. Si la aplicación práctica confirma los resultados, el país podrá asumir un papel relevante como reservorio natural de carbono.
Aún deben evaluarse las limitaciones
A pesar del potencial identificado, los científicos resaltan que los datos son teóricos. Con el tiempo, las reacciones químicas pueden alterar la estructura de las rocas, reduciendo el espacio disponible para el almacenamiento.
Además, no todo el volumen identificado puede ser utilizado en la práctica, ya que parte de las formaciones puede no ser accesible.
Otros factores también deben ser considerados:
- Viabilidad económica
- Regulación
- Aceptación pública
- Condiciones técnicas de explotación
Las pruebas de campo son los próximos pasos
Antes de cualquier implementación, será necesario realizar estudios más detallados en las áreas identificadas. Estas pruebas incluyen perforaciones, análisis del flujo de fluidos y mapeo de las fracturas subterráneas.
Estas etapas indicarán si el dióxido de carbono puede circular y reaccionar de forma eficiente dentro de las rocas, además de definir qué áreas son realmente utilizables.
Fuente: Olhar Digital

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