China desplegó un escuadrón de 15 robots con inteligencia artificial en puntos centrales de Hangzhou durante el feriado del Día del Trabajo, con unidades adicionales en Kashgar (Xinjiang) y Ordos (Mongolia Interior), totalizando 18 máquinas en tres ciudades. Según la agencia estatal Xinhua, los robots gestionan el tráfico de peatones y vehículos, identifican infracciones con visión por computadora, interactúan por voz con un modelo de lenguaje y operan en jornadas de 8 a 9 horas antes de necesitar ser recargados. Hangzhou fue elegida como escaparate por ser sede de Alibaba, DeepSeek y otros centros de IA.
China desplegó robots con inteligencia artificial para fiscalizar el tráfico en tres ciudades durante el feriado del Día del Trabajador, y el resultado es un escenario que parece sacado de ciencia ficción pero es una fase piloto con una escala modesta. Fueron 15 unidades en Hangzhou, capital de la provincia de Zhejiang, dos en Ordos (Mongolia Interior) y al menos una en Kashgar (Xinjiang), totalizando 18 máquinas que operan en intersecciones concurridas asistiendo a policías humanos en la gestión del tráfico, según un reportaje de la agencia estatal Xinhua publicado el 3 de mayo.
Las capacidades técnicas impresionan, incluso a escala reducida. Los robots poseen un modelo de lenguaje para interacción por voz con peatones y conductores, algoritmos de visión por computadora que identifican infracciones como motonetas cruzando líneas de parada y conductores sin casco, sincronización con semáforos a escala de milisegundos y un repertorio de ocho gestos estandarizados de tráfico. Las máquinas monitorean 24 horas al día cuando están en sistema de rotación, pero cada unidad opera jornadas de 8 a 9 horas antes de necesitar ser recargada.
¿Qué hacen los robots en las calles de Hangzhou?

Los 15 robots fueron posicionados en intersecciones concurridas y en la zona turística del Lago del Oeste de Hangzhou, una de las regiones más visitadas de China durante el feriado. Las máquinas gestionan el tráfico de peatones y vehículos no motorizados, ofrecen orientaciones a turistas por voz y asisten a policías humanos en la fiscalización, modelo que las autoridades locales describen como «colaboración humano-máquina».
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Chen Sanchuan, policía de tráfico de Hangzhou, declaró a Xinhua que la introducción del escuadrón alivió significativamente la carga de trabajo de los policías humanos durante el pico de movimiento del feriado. En la práctica, los robots asumen tareas repetitivas como dirigir a los peatones en los cruces y fiscalizar infracciones de baja complejidad, liberando a los agentes para situaciones que requieren juicio humano, como accidentes, conflictos entre conductores o emergencias.
Kashgar y Ordos: las otras dos ciudades del programa piloto
El despliegue no se limitó a Hangzhou. En Kashgar, en el extremo oeste de China en la región de Xinjiang, al menos un robot uniformado fue posicionado en una intersección concurrida con cámara de alta definición en la cabeza. En Ordos, en Mongolia Interior, dos unidades operan desde el 1 de mayo en tareas de dirección de tráfico, educación para la seguridad vial y patrullas inteligentes.
Wu Qingyun, policía de Ordos, declaró a Xinhua que el despliegue liberó personal humano y abrió el camino para una gestión urbana más refinada. Es importante contextualizar que Xinjiang, donde se encuentra Kashgar, ha sido foco de informes internacionales de organizaciones como Human Rights Watch y Amnesty International sobre el uso de tecnologías de vigilancia a gran escala, cuestionamientos que el gobierno chino rechaza. El uso de robots con IA en la región añade una capa al debate.
¿Por qué Hangzhou fue elegida como escaparate?
Hangzhou no es una ciudad cualquiera en China: es la capital tecnológica del país fuera de Pekín y Shenzhen. La ciudad es sede de Alibaba, de Ant Group, de DeepSeek, de NetEase, de DeepRobotics y de Unitree Robotics, una concentración de empresas de IA y robótica que convierte a Hangzhou en el laboratorio natural para cualquier despliegue de tecnología avanzada que el gobierno chino quiera convertir en escaparate.
La elección es simbólica y estratégica. Hangzhou tiene más de 12 millones de habitantes e infraestructura digital que permite integrar los robots a sistemas de semáforos inteligentes, cámaras de monitoreo y bases de datos de tráfico en tiempo real. El ecosistema tecnológico local proporciona los componentes, el talento y la infraestructura que hacen viable el piloto, y el éxito allí sirve como argumento para la expansión a otras ciudades chinas.
La escala real: 18 robots no sustituyen a los policías
Es fundamental dimensionar el despliegue de forma honesta. Dieciocho robots distribuidos en tres ciudades, siendo una de ellas con más de 12 millones de habitantes, son un piloto experimental, no una revolución en la vigilancia policial. China tiene alrededor de 2 millones de policías, y 18 máquinas representan una fracción estadísticamente irrelevante del efectivo.
Lo que el caso demuestra es la dirección, no la escala. China ha estado desplegando robots en funciones de vigilancia y seguridad desde 2017, cuando el «AnBot» fue instalado en aeropuertos, y la escalada en los últimos años indica que el gobierno planea ampliar progresivamente el uso de IA física en la gobernanza urbana. Jiang Lei, descrita por Xinhua como investigadora de un centro nacional de robótica, evaluó que el despliegue «marca un momento decisivo» y prevé que más sectores adoptarán la automatización.
El debate global sobre la vigilancia automatizada
El entusiasmo de Xinhua con los robots policías no encuentra un eco unánime en el debate internacional. Organizaciones de derechos digitales en todo el mundo, incluidas brasileñas como InternetLab y Data Privacy Brasil, han alertado sobre los riesgos de la vigilancia automatizada: sesgo algorítmico en sistemas de visión computacional que puede discriminar a minorías, ausencia de un mecanismo claro de rendición de cuentas cuando un robot comete un error, y el potencial de vigilancia masiva disfrazada de gestión de tráfico.
La cuestión no es si los robots pueden fiscalizar el tráfico, porque técnicamente pueden. La cuestión es quién supervisa las máquinas, cómo se almacenan y utilizan los datos capturados, y qué sucede cuando el sistema falla. En un país donde el debate público sobre la vigilancia estatal es limitado, estas preguntas quedan sin respuesta, y el modelo chino de «gobernanza urbana con IA» avanza sin el contrapeso de un escrutinio independiente que existe en las democracias.
¿Aceptarías ser fiscalizado por un robot en el tráfico de tu ciudad o crees que la vigilancia automatizada es una amenaza a la privacidad? Cuéntanos en los comentarios qué piensas sobre que China use inteligencia artificial en la vigilancia policial y si crees que este modelo puede llegar a Brasil.

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