La Tierra alberga hoy sobre Brasil una de las áreas más intrigantes de su campo magnético, pero un nuevo estudio indica que esta anomalía no surgió donde está ahora: habría comenzado en el Océano Índico alrededor del año 1100, atravesado África y migrado lentamente hasta América del Sur, repitiendo un camino que ya ha aparecido en otros momentos de los últimos dos mil años.
La Tierra tiene sobre Brasil y el Atlántico Sur una región de campo magnético más débil conocida como Anomalía Magnética del Atlántico Sur, y una investigación publicada en la PNAS indica que el fenómeno comenzó en el Océano Índico hace unos 900 años, migró hacia el oeste, cruzó África y acabó instalándose sobre América del Sur. El trabajo refuerza que la anomalía actual no es un evento aislado, sino parte de un comportamiento recurrente del campo geomagnético.
Según el portal Olhar Digital, el detalle que hace el descubrimiento aún más curioso es que este “agujero” en el escudo magnético de la Tierra podría estar repitiendo una ruta antigua. El nuevo modelo señala que una anomalía similar ya había recorrido prácticamente el mismo camino entre los años 1 y 850 d.C., sugiriendo que el núcleo del planeta y la región debajo de África han estado reproduciendo patrones magnéticos en escalas de tiempo muy largas.
El detalle más fuerte está en el trayecto de casi un milenio hasta llegar a Brasil

El punto más impresionante del estudio es la reconstrucción del desplazamiento de la anomalía a lo largo de los siglos. En lugar de surgir directamente sobre el Atlántico Sur, habría nacido en el Océano Índico, alrededor del siglo XII, y seguido lentamente hacia el oeste hasta alcanzar América del Sur, donde hoy se manifiesta con más fuerza sobre Brasil y áreas vecinas.
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Este recorrido ayuda a cambiar la interpretación del fenómeno. La anomalía deja de parecer una deformación local y pasajera y pasa a ser entendida como parte de una dinámica profunda de la Tierra, ligada al funcionamiento del núcleo externo líquido y a las interacciones entre este núcleo y el manto debajo de África.
Lo curioso es que la Tierra podría estar repitiendo un camino muy antiguo
El nuevo trabajo no solo señala un origen distante. Sugiere repetición. Según los autores, una anomalía magnética similar ya había seguido una trayectoria parecida muchos siglos antes de la actual, entre el año 1 y 850 d.C., lo que refuerza la hipótesis de un comportamiento cíclico en el campo geomagnético.
Es este punto el que transforma el descubrimiento en algo más grande que una simple actualización sobre el campo magnético. Si la Tierra realmente repite este tipo de ruta a lo largo del tiempo, lo que hoy parece una debilidad regional adquiere valor como pista sobre procesos internos del planeta que se han estado reorganizando durante milenios.
Cerámica antigua ayudó a contar la historia escondida en el campo magnético

Para reconstruir esta trayectoria, los científicos recurrieron a un tipo de archivo poco intuitivo, pero valioso: materiales arqueológicos quemados. El estudio presenta 41 determinaciones de arqueointensidad obtenidas por el método Thellier–Thellier en muestras del centro de América del Sur a lo largo de los últimos dos mil años, utilizando el hecho de que los minerales magnéticos en cerámica calentada registran la intensidad del campo de la época en que fueron quemados.
En la práctica, esto permitió llenar lagunas históricas y construir un modelo más robusto para seguir cómo el debilitamiento magnético se ha desplazado en el tiempo. Esta combinación entre arqueología y geofísica es precisamente lo que sustenta la tesis de que la anomalía actual de la Tierra forma parte de una secuencia antigua, y no de una ruptura inédita.
Por qué este «escudo débil» es tan importante para los satélites y las misiones espaciales
Aunque la anomalía no tiene efectos visibles en la vida cotidiana de quienes están en la superficie, es tomada muy en serio por las agencias espaciales. La NASA explica que, sobre América del Sur y el Atlántico Sur, el campo magnético más débil permite que las partículas energéticas se acerquen más a la superficie de lo normal, aumentando el riesgo de fallas en satélites e instrumentos en órbita baja.
La ESA también destaca que la región se ha vuelto particularmente importante para la seguridad espacial, porque los satélites que cruzan esta franja enfrentan dosis mayores de radiación, lo que puede causar mal funcionamiento, daños en el hardware e incluso interrupciones. Es por eso que el comportamiento de la Tierra en esta área ha sido monitoreado de forma continua por misiones como Swarm.
Qué cambia esto en la lectura sobre el futuro del campo magnético de la Tierra
El descubrimiento ayuda a contener una interpretación alarmista que suele aparecer siempre que la anomalía vuelve a las noticias. El estudio indica recurrencia y repetición de patrones, no una señal directa de que una inversión de los polos magnéticos esté a punto de ocurrir. La propia NASA afirma que, hoy, la anomalía no produce impactos visibles en la vida diaria en la superficie de la Tierra, aunque sigue siendo relevante para las tecnologías en órbita.
Al mismo tiempo, los datos más recientes muestran que la región sigue cambiando. La NASA ya había registrado expansión hacia el oeste y debilitamiento, y la ESA informó en 2025 que la anomalía creció desde 2014 en un área casi equivalente a la mitad de Europa continental, además de presentar un debilitamiento más rápido hacia África.
Qué falta aún por confirmar sobre este antiguo trayecto repetido por la anomalía
Incluso con el avance del nuevo modelo, todavía hay preguntas abiertas. Los científicos necesitan entender con más precisión cómo las estructuras profundas debajo de África controlan este comportamiento y por qué ciertas rutas de debilitamiento reaparecen a lo largo de los siglos. También será necesario seguir si la anomalía continuará desplazándose, si mantendrá el patrón actual o si se reorganizará de otra forma.
Es precisamente ahí donde Brasil adquiere relevancia estratégica. Al estar en el centro del área afectada, el país ocupa una posición importante para monitorear los cambios del campo magnético de la Tierra y ayudar a prever sus efectos sobre satélites, misiones espaciales e infraestructura tecnológica más sensible a la radiación.
Al final, lo que el nuevo estudio muestra es que la anomalía sobre Brasil no es solo un debilitamiento extraño que se cierne sobre América del Sur. Puede ser la repetición lenta de una ruta que la Tierra ya recorrió antes, comenzando en el Océano Índico, atravesando África y terminando nuevamente sobre este lado del planeta. Y es precisamente esta mezcla de memoria geológica, movimiento profundo y riesgo tecnológico lo que hace de este «agujero» magnético uno de los fenómenos más fascinantes en curso en el escudo de la Tierra.

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