En 2012, las calles de Los Ángeles fueron bloqueadas y 400 árboles talados para que el transbordador espacial Endeavour recorriera 19 km hasta el California Science Center, en una operación histórica que detuvo barrios enteros.
En octubre de 2012, Los Ángeles vivió una de las operaciones logísticas más impresionantes y complejas de su historia: el transporte del transbordador espacial Endeavour por las calles de la ciudad. Lo que parecía un simple cambio de dirección se transformó en un espectáculo urbano que detuvo barrios enteros, exigió el bloqueo de vías, la retirada de semáforos y, de manera polémica, el corte de 400 árboles a lo largo de la ruta.
El Endeavour, que había terminado sus misiones tras 25 vuelos y 123 millones de millas recorridas, debía ser llevado del Aeropuerto Internacional de Los Ángeles (LAX) hasta el California Science Center, donde sería exhibido permanentemente. El problema: un vehículo de 37 metros de largo, 24 metros de envergadura y 75 toneladas debía cruzar 19 kilómetros de calles urbanas.
Una ciudad parada para el transporte del transbordador espacial
La operación, que duró tres días, involucró a cientos de ingenieros, policías, equipos de tránsito y voluntarios.
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Para que pasara el Endeavour, calles fueron bloqueadas y decenas de barrios enfrentaron un verdadero “apagón” logístico: semáforos fueron temporalmente removidos, líneas de energía suspendidas, postes realocados y señales de tránsito retiradas.
Más de 400 árboles fueron talados a lo largo del camino — una decisión que generó protestas de residentes y ambientalistas, pero que se consideró necesaria para evitar daños al transbordador espacial y permitir el paso seguro por calles estrechas. Como contrapartida, la ciudad prometió plantar más de mil nuevos árboles en reemplazo.
El trayecto de 19 km: desafío milimétrico por las calles de Los Ángeles
Mover el Endeavour exigió más que solo fuerza bruta. La nave fue colocada en un sistema de transporte sobre ruedas motorizadas — una plataforma autónoma que permitía movimientos precisos, con giros de hasta 90 grados.
El desplazamiento fue extremadamente lento: en algunos momentos, el transbordador espacial avanzaba solo 3 metros por hora, especialmente al cruzar intersecciones estrechas o desviar de estructuras históricas. La operación se convirtió en un evento, con miles de residentes saliendo a las calles para seguir cada paso.
Impacto en los barrios y reacciones de la población
Los residentes de Los Ángeles vivieron una mezcla de fascinación y frustración. Por un lado, ver al Endeavour pasando por calles residenciales fue descrito como un momento “histórico y emocionante”.
Por otro lado, hubo críticas al corte de árboles y a los inconvenientes causados: calles cerradas, tráfico desviado e incluso falta de energía en algunos puntos durante la retirada de cables y postes.
A pesar de las protestas, el paso del Endeavour se transformó en una especie de celebración colectiva. Niños, familias y turistas se reunieron a lo largo del recorrido para tomar fotos y registrar la escena inusual: un transbordador espacial deslizándose lentamente entre casas, tiendas y edificios históricos.
La llegada al California Science Center
Después de 68 horas, el Endeavour finalmente llegó a su destino en el California Science Center, donde se convirtió en una de las atracciones más visitadas del museo. La operación fue considerada un éxito por la NASA y las autoridades locales, que destacaron la complejidad de la misión urbana.
Para muchos, aquel transporte fue el “último vuelo” del Endeavour — no más en el espacio, sino por las calles de una de las ciudades más icónicas del mundo.
El corte de los 400 árboles sigue siendo un punto sensible, pero la promesa de reforestación a mayor escala terminó aliviando parte de las críticas. Hoy, el trayecto del Endeavour es recordado como un logro de ingeniería y logística y una demostración del esfuerzo colectivo para preservar un pedazo crucial de la historia espacial.
La operación también mostró cuánto aún despierta fascinación el transbordador espacial: incluso retirado, el Endeavour logró detener una metrópoli para completar su última misión, cruzando 19 km en un espectáculo único de planificación, fuerza y emoción.


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