Rastros blancos en el cielo están formados por cristales de hielo, resultado de la condensación del vapor de las turbinas a grandes altitudes
Parece humo, pero no lo es. Los rastros blancos dejados por aviones en el cielo están formados por la condensación del vapor de agua, como pequeñas nubes artificiales. El fenómeno tiene nombre técnico: estela de condensación. En inglés, se llama «contrails».
Estas estelas generalmente aparecen cuando el avión vuela por encima de 8.000 metros, donde las temperaturas pueden llegar a -50ºC. En ese ambiente helado, ocurre un contraste térmico intenso con los gases calientes que salen de las turbinas, que superan los 300ºC.
Cómo se forma el rastro que parece humo
Al salir de las turbinas, los gases calientes entran en contacto con el aire extremadamente frío de la altitud. Este encuentro provoca la rápida condensación del vapor de agua, que se convierte en pequeñas gotas.
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Poco después, estas gotas se congelan y se transforman en cristales de hielo. El resultado es el rastro blanco que vemos atravesando el cielo.
La apariencia del rastro puede variar. En días más fríos y húmedos, tiende a ser mayor y durar más tiempo. En atmósferas más secas, la estela desaparece rápidamente.
Además del hielo, estos rastros también pueden contener residuos de la combustión de combustible, como hollín y dióxido de azufre.
Registros históricos
Las primeras observaciones de este fenómeno ocurrieron poco después de la Primera Guerra Mundial. En 1919, durante un vuelo en Múnich, Alemania, se registró un rastro de condensación cuando la aeronave alcanzó más de 9.200 metros de altitud. A partir de ahí, las estelas se volvieron comunes a medida que los aviones comenzaron a volar más alto.
Aunque parecen humo contaminante, los rastros están formados principalmente por agua en estado sólido, en forma de cristales de hielo.
Con información de UOL.

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