La producción porcina en Minas Gerais ocupa una posición estratégica en la economía brasileña. El sector no solo abastece el mercado interno, sino que también sostiene exportaciones a decenas de países. Garantizar la sanidad de los rebaños, por lo tanto, es esencial para mantener la confianza de los consumidores, proteger a los productores y reforzar la presencia de Minas Gerais en el escenario internacional
La carne de cerdo de Minas Gerais recibió otra garantía de seguridad tras la conclusión del cuarto ciclo del Plan Integrado de Vigilancia de Enfermedades en Cerdos (PIVDS).
El programa, coordinado por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (Mapa) y ejecutado en el estado por el Instituto Mineiro de Agropecuaria (IMA), reúne acciones de monitoreo de los rebaños, evaluación de las condiciones sanitarias de las granjas e incentivo a las buenas prácticas de producción.
El trabajo refuerza el estatus sanitario de Minas Gerais como zona libre de Peste Porcina Clásica (PPC).
-
Produtor recibe noticia y tuvo que sacrificar casi todo el rebaño, se recuperó con la ayuda de una indemnización y ahora volvió a producir 450 litros de leche por día en SC.
-
Cáscaras de huevos de codorniz revelan un «código secreto» detrás de sus manchas y colores únicos
-
Canistel: la fruta tropical dorada con sabor a dulce de leche que despierta interés de investigadores y productores en Brasil
-
Agricultores brasileños desarrollan una herramienta metálica con ruedas para facilitar la cosecha de yuca sin maquinaria pesada en pequeñas fincas.
Este reconocimiento ya había sido otorgado a nivel nacional por el Mapa en 2001 y, en 2016, por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA).
Resultados del ciclo más reciente
De acuerdo con Junia Mafra, coordinadora estatal del Programa Nacional de Sanidad Porcina (PNSS), las acciones involucraron 171 municipios mineiros.
Participaron 111 fiscales agropecuarios y médicos veterinarios vinculados a las 21 coordinaciones regionales del IMA.
Se inspeccionaron más de 120 mil cerdos, se recopilaron 1.500 muestras serológicas y casi 3 mil muestras de reproductores en granjas certificadas.
Todas las análisis confirmaron la ausencia de enfermedades de notificación obligatoria, como PPC, Peste Porcina Africana (PPA) y Síndrome Reproductiva y Respiratoria de los Cerdos (PRRS).
Un caso llamó la atención: una única muestra reaccionó en las pruebas iniciales.
Sin embargo, el análisis complementario realizado por el Laboratorio Federal de Defensa Agropecuaria, en Pedro Leopoldo, descartó cualquier riesgo y confirmó resultado negativo para PPC.
Garantía para productores y consumidores
La actuación constante del IMA va más allá de la salud animal.
Asegura que los consumidores tengan acceso a carne de cerdo de calidad y libre de riesgos.
Además, mantiene la confianza en la producción minera, evita pérdidas económicas y fortalece la cadena productiva.
Por lo tanto, al asegurar la condición de zona libre de enfermedades, Minas Gerais preserva no solo la sanidad de los animales, sino también la competitividad en el mercado interno y externo.
Seguridad en las granjas
El plan involucró diferentes perfiles de producción.
Las inspecciones abarcaron granjas tecnificadas, como Unidades Productoras de Lechones (UPL) y sistemas de ciclo completo, que utilizan avances en genética, nutrición y bioseguridad.
Al mismo tiempo, se fiscalizaron sistemas menos estructurados, como granjas de comercio local y criaderos de subsistencia.
En total, 587.663 cerdos pasaron por inspección clínica y 536.344 fueron incluidos en recolecciones serológicas.
Otro aspecto destacado fue el monitoreo de las Granjas de Reproductores Porcinos Certificados (GRSC). En ellas, se recopilaron 2.930 muestras en 87.721 reproductores, reforzando la seguridad genética de la cadena.
Importancia económica y exportaciones
Según la Secretaría de Estado de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento (Seapa), Minas Gerais tiene el cuarto mayor rebaño porcino de Brasil, con más de 5 millones de cabezas.
Además, en 2023, el estado exportó carne de cerdo a 31 países, moviendo casi US$ 50 millones. Este resultado muestra cómo el mantenimiento de programas de vigilancia sanitaria es esencial para la economía.
