El Senado deroga la exigencia de visa para turistas de EE. UU., Canadá y Australia, contrariando al gobierno. La decisión, que aún será votada en la Cámara, puede impactar el turismo y la economía de Brasil. Diplomáticos alertan sobre riesgos diplomáticos y financieros. ¿Los turistas continuarán entrando sin burocracia o se restablecerá el veto?
Decisión del Senado contradice recomendación del gobierno y mantiene exención para turistas extranjeros.
El Senado Federal aprobó, este miércoles (19), un proyecto que revoca la decisión del gobierno de restablecer la exigencia de visa para turistas de los Estados Unidos, Canadá y Australia.
La medida aún necesita ser analizada por la Cámara de Diputados antes de entrar en vigor. Si se aprueba, la exención permanecerá, permitiendo que ciudadanos de esos países continúen entrando a Brasil sin necesidad del documento, como ocurre desde 2019.
-
O contracheque que parecia impossível: servidora de São José recebe R$ 7,94 após greve legal, enquanto descuentos de la Prefeitura afectan a más de mil servidores y se convierten en objetivo de cobro en la Cámara.
-
Com apenas R$ 50 en el bolsillo y un sueño, el tocantinense Willian Gomes, de 26 años, salió de Tocantins y ya ha pedaleado más de 4 mil kilómetros en bicicleta rumbo a Ushuaia, en el extremo sur de Argentina, sin aceptar un solo aventón en ocho meses.
-
La laguna rosa de Torrevieja aparece en una imagen de la NASA como si fuera una estructura artificial, pero impresiona a los científicos por ocultar un proceso natural formado por sal y vida microscópica.
-
Cidade en India transforma basura en moneda: 1 kg de botellas y envases plásticos se convierte en comida completa en «café de basura» que ya ha retirado 23 toneladas de las calles y se ha convertido en arma contra el hambre, la contaminación y los vertederos.
La decisión contradice la posición del Ministerio de Relaciones Exteriores, que defiende la exigencia de la visa como una medida de reciprocidad. Actualmente, los brasileños necesitan visa para ingresar a esos tres países, lo que justifica la reactivación de la exigencia en la visión del gobierno.
¿Qué está en juego?
El decreto firmado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) preveía que, a partir del 10 de abril de 2025, los turistas de esos países volvieran a necesitar visa para entrar a Brasil.
No obstante, la mayoría de los senadores consideró que la medida podría afectar negativamente al turismo y perjudicar la economía. Los parlamentarios argumentan que la exención facilita la entrada de visitantes extranjeros, aumentando el flujo de turistas y fortaleciendo sectores como hotelería, comercio y servicios.
Si la decisión del Senado es mantenida por la Cámara y sancionada, la exigencia de la visa no será restablecida, y los turistas continuarán viajando a Brasil sin esta burocracia.
La posición del gobierno y de la diplomacia
Asesores del Itamaraty enviaron una nota al Senado defendiendo la reactivación de la visa. Según el documento, la política de reciprocidad debe ser mantenida para garantizar tratamiento equitativo a los brasileños que viajan a los Estados Unidos, Canadá y Australia.
Además, el Ministerio de Relaciones Exteriores alega que la suspensión de la exigencia de visas en 2019 no trajo un aumento significativo de turistas de esos países.
En 2019, año en que el gobierno Bolsonaro aprobó la exención, ciudadanos de EE. UU., Canadá, Australia y Japón representaban el 8,8% de los visitantes extranjeros en Brasil.
En 2024, este número cayó al 8,4%, según datos de la Policía Federal.
Otro punto de preocupación del gobierno es el impacto financiero de la revocación de la exigencia. Desde el anuncio del decreto, casi 98 mil solicitudes de visa ya han sido realizadas, y más de 62 mil documentos emitidos.
Si el proyecto del Senado es aprobado por la Cámara, los turistas que pagaron por la visa pueden recurrir a la Justicia para solicitar reembolso, lo que generaría costos para el Estado brasileño.
El argumento del Senado: impacto en el turismo y la economía
Los senadores favorables a la exención sostienen que la reactivación de la visa crearía barreras para el turismo internacional, dificultando la atracción de visitantes extranjeros.
En 2024, Brasil recibió 6,7 millones de turistas internacionales, un aumento del 14,6% en relación al año anterior.
El número de turistas provenientes de EE. UU., Canadá y Australia creció un 8% en 2023, alcanzando 728 mil visitantes.
El senador Carlos Portinho (PL-RJ), autor del proyecto, criticó la decisión del gobierno Lula y afirmó que el restablecimiento de la visa es un retroceso para el turismo brasileño.
«El presidente excede su poder al revocar la exención de visas. Esto crea más burocracia para el turismo y perjudica a estados y municipios que dependen de esta actividad», declaró Portinho.
Otro argumento planteado por los parlamentarios es que la tasa cobrada por la emisión de las visas (alrededor de US$ 80 o R$ 400) no entra en el Presupuesto General de la Unión, sino en el presupuesto del Itamaraty.
Esto significa que el valor recaudado con la emisión de los documentos no beneficia directamente a la economía del país, lo que debilita la justificación del gobierno para restablecer la exigencia.
Divergencias en el plenario
A pesar del apoyo de la mayoría, senadores aliados al gobierno se manifestaron en contra de la exención.
Randolfe Rodrigues (PT-AP), líder del gobierno en el Congreso, criticó la propuesta, afirmando que renunciar a la reciprocidad perjudica la posición diplomática de Brasil.
Jaques Wagner (PT-BA) citó que Japón ya retiró la exigencia de visa para brasileños y argumentó que la tasa de US$ 87 cobrada por EE. UU. para una visa válida por 10 años no es un impedimento para quienes viajan internacionalmente.
Fabiano Contarato (PT-ES) llamó a la exención un «complejo de perro callejero», recordando que muchos brasileños enfrentan dificultades e incluso humillaciones para conseguir la visa americana.
Alessandro Vieira (MDB-SE) criticó el proyecto, alegando que la decisión sobre visas es una prerrogativa del Ejecutivo y que el Senado estaría excediendo sus funciones.
El proyecto sigue ahora a la Cámara de Diputados, donde será votado. Si se aprueba, la exención se mantendrá, permitiendo que ciudadanos de EE. UU., Canadá y Australia continúen viajando a Brasil sin visa.
Si los diputados rechazan el proyecto, la exigencia de visas volverá a ser válida a partir del 10 de abril de 2025.
Además, la decisión puede ser cuestionada en la Justicia, ya que la política de visas es tradicionalmente una atribución del gobierno federal.
Independientemente del desenlace, el debate revela una disputa entre intereses económicos y principios diplomáticos, que puede influir en el futuro de la política migratoria brasileña.

¡Sé la primera persona en reaccionar!