El país aprovecha el sol y el viento del Kalahari y del Cabo Setentrional para levantar plantas, electrolizadores y un puerto de aguas profundas, como el complejo de Boegoebaai, de Sasol. La meta de convertirse en un gran exportador de hidrógeno verde, sin embargo, es una proyección a largo plazo, apuntando a 2050.
Sudáfrica está invirtiendo miles de millones de dólares para transformar el desierto del Kalahari en un gran polo de producción de hidrógeno verde. Según Xataka, el país construye plantas solares, parques eólicos, electrolizadores e infraestructura portuaria para fabricar el combustible a gran escala, con el objetivo de convertirse en uno de los principales exportadores del mundo. El movimiento gana destaque al mismo tiempo que Sudáfrica aparece en la apertura de la Copa del Mundo de 2026.
De acuerdo con el reportaje, la transición energética del país está alineada con su Hoja de Ruta del Hidrógeno (Hydrogen Society Roadmap) lanzada inicialmente en 2021 y viene ganando fuerza progresiva en la última década, sirviendo como una alternativa viable para descarbonizar la economía y atraer inversiones internacionales, el país quiere aprovechar algunas de las mejores condiciones de sol y viento del planeta para ocupar áreas casi deshabitadas con energía limpia. La meta es abastecer mercados internacionales, sobre todo en Europa y Asia, y disputar un espacio relevante en el comercio global de hidrógeno verde. Es, sin embargo, una ambición a largo plazo, con proyectos aún en construcción y en fase de planificación.
El desierto del Kalahari se convierte en polo de hidrógeno verde

El desierto del Kalahari reúne una combinación rara, mucho sol, vientos favorables durante buena parte del año y grandes áreas libres para instalar infraestructura. Según el material, lo que durante décadas fue visto solo como una región árida y poco explorada ahora está en el centro de una estrategia multimillonaria de Sudáfrica para capturar una parte del mercado global de hidrógeno verde. La proximidad de rutas marítimas completa el cuadro.
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Esta suma de factores transformó el norte de Sudáfrica en uno de los lugares más prometedores del mundo para producir energía renovable a gran escala. De acuerdo con el reportaje, es allí donde están surgiendo proyectos multimillonarios enfocados en el hidrógeno verde y el amoníaco verde, sustancias vistas como importantes para reducir la dependencia mundial de combustibles fósiles. Por ahora, sin embargo, buena parte de esta estructura aún está en fase de implementación.
Boegoebaai, de Sasol, y el nuevo puerto de aguas profundas
Entre los proyectos más ambiciosos está el complejo de Boegoebaai, liderado por la petroquímica Sasol, de Sudáfrica. Según el material, la iniciativa prevé la instalación de decenas de gigavatios en generación solar y eólica, además de una enorme estructura de electrólisis para producir derivados de hidrógeno destinados principalmente a la exportación. El proyecto incluye también la construcción de un nuevo puerto de aguas profundas para exportar la producción a otros continentes.
El complejo de Sasol no está solo. De acuerdo con el reportaje, otras regiones del Cabo Septentrional también reciben inversiones en infraestructura energética para alimentar futuras plantas de combustibles verdes, formando un corredor industrial enfocado en la economía del hidrógeno verde. Cabe recordar que se trata de emprendimientos en desarrollo, con buena parte de la producción aún proyectada para los próximos años.
Platino y la apuesta para impulsar la economía
La apuesta de Sudáfrica va más allá de generar energía limpia. Según el material, el gobierno del país ve la industria del hidrógeno verde como una oportunidad para impulsar la economía nacional, atraer inversión extranjera y crear una nueva cadena industrial basada en tecnología. Un diferencial está en las reservas de metales del grupo del platino, insumo esencial para fabricar los electrolizadores que producen el combustible.
Esto permite que Sudáfrica participe no solo en la generación del hidrógeno verde, sino también en la fabricación de componentes estratégicos de la cadena. De acuerdo con el reportaje, el combustible también es visto como una pieza importante para reducir la dependencia del carbón, que aún ocupa un papel central en la matriz energética del país.
Sectores difíciles de descarbonizar, como la siderurgia, la industria química, los fertilizantes y el transporte pesado, están entre los principales candidatos a usar el nuevo combustible en los próximos años.
Las proyecciones y lo que aún es ambición
Las estimaciones más alentadoras colocan a Sudáfrica como una futura potencia del hidrógeno verde. Según el material, las proyecciones más optimistas indican que el país podría producir millones de toneladas del combustible por año hasta 2050, abasteciendo principalmente mercados de Europa y Asia. Son cifras significativas, pero que dependen de un horizonte de décadas.
Por eso, vale separar la ambición de lo que ya existe. Los megaproyectos del Kalahari aún están en construcción y planificación, y tanto el puesto de gran exportadora como los volúmenes previstos para 2050 son metas y proyecciones optimistas, no resultados garantizados.
El potencial es real, con sol, viento y platino a favor, pero el desenlace dependerá de que los proyectos se materialicen y de que el mercado mundial de hidrógeno verde, aún en formación y de costo elevado, realmente crezca.
Sudáfrica apuesta miles de millones para transformar el desierto del Kalahari en un polo de exportación de hidrógeno verde, uniendo sol, viento y reservas de platino a su favor. Por ahora, es un plan ambicioso y a largo plazo, con obras en marcha y proyecciones que apuntan a 2050, cuyo éxito dependerá de la ejecución y de la demanda mundial por el combustible. Si la estrategia resulta exitosa, el país árido puede convertirse en una pieza relevante de la transición energética global.
¿Y tú, crees que Sudáfrica logrará consolidarse como una de las grandes exportadoras de hidrógeno verde? Comenta qué opinas de este plan e intercambia ideas con otros lectores sobre el futuro de los combustibles verdes.

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