Gigante de los mares que nadie ve: con tecnología militar y robots de excavación, este barco ya ha comenzado a mapear y enterrar la nueva columna vertebral de internet global
A primera vista, parece solo un barco navegando por la costa del Atlántico. Pero detrás de su estructura se esconde uno de los sistemas tecnológicos más avanzados del planeta. Su nombre es Monna Lisa y, junto a su hermano Leonardo Da Vinci, es el barco de cables más grande y sofisticado jamás construido. Diseñado para instalar miles de kilómetros de cables submarinos en profundidades extremas, este coloso es una pieza fundamental – e invisible – de la infraestructura que mantiene al mundo conectado.
Detrás de la navegación global, del comercio digital y de las videollamadas en tiempo real, existe una red física de cables ópticos que serpentean por los fondos oceánicos. Más del 95% del tráfico mundial de internet no pasa por satélites, sino por estas arterias submarinas. Y es exactamente ahí donde entra el papel del Monna Lisa.
Un Gigante Construido Para Una Misión Invisible
El Monna Lisa es una joya de la ingeniería naval especializada. Su construcción comenzó en 2022 en los astilleros de Vard Tulcea, en Rumanía, por encargo de la compañía italiana Prysmian Group, líder mundial en sistemas de cables. El barco costó más de 250 millones de euros y comenzó sus operaciones en 2024, justo cuando los proyectos de cableado transatlántico entre Europa y América del Norte se intensificaron.
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Con 171 metros de longitud y 34 metros de ancho, este barco impresiona no solo por su tamaño, sino también por su capacidad operacional. Puede transportar al mismo tiempo dos bobinas gigantes de cables: una de 7.000 toneladas y otra de 10.000 toneladas, listas para ser lanzadas en rutas oceánicas que superan los 6.000 kilómetros.
Según el sitio web oficial de Prysmian, el barco cuenta con infraestructura para albergar hasta 120 tripulantes durante misiones prolongadas de hasta 90 días ininterrumpidos en alta mar. Y aunque no está diseñado para velocidad, puede alcanzar hasta 16 nudos cuando navega sin carga pesada.
Tecnología de Precisión en El Fondo Del Océano
El trabajo del Monna Lisa va mucho más allá de simplemente soltar cable al mar. El proceso de instalación exige precisión quirúrgica. Para ello, el barco está equipado con un sistema de posicionamiento dinámico DP3, el más avanzado disponible actualmente en la industria naval. Este sistema usa una combinación de sensores GPS, radares, giroscopios y propulsores automáticos para mantener el barco exactamente en el lugar, con una precisión de apenas centímetros, incluso en mar abierto y bajo condiciones adversas.
Esta estabilidad es crucial: cualquier desplazamiento accidental puede comprometer el cable durante su instalación, poniendo en riesgo años de planificación y millones de euros en inversión. Para reforzar la posición en maniobras delicadas, el Monna Lisa utiliza un sistema de anclaje de ocho puntos, fijándose directamente al lecho marino en aguas poco profundas.
Cavando Trincheras a 3.000 Metros de Profundidad
La innovación del Monna Lisa se extiende mucho más allá de la superficie. A diferencia de las prácticas antiguas — cuando los cables eran simplemente depositados sobre el fondo del mar —, el patrón actual exige que sean enterrados para protección, evitando daños causados por anclas, redes de pesca o corrientes submarinas.
Para ello, el barco usa un sistema llamado Hydroplow, una especie de arado submarino que cava una trinchera de 2 a 3 metros de profundidad, dependiendo del tipo de suelo. A medida que el barco avanza, el cable es depositado en la zanja, que se cierra naturalmente con el propio flujo de la tierra, protegiéndolo.
Cuando el suelo es más rocoso o irregular, entran en acción robots submarinos autónomos, que excavan con precisión en áreas donde el Hydroplow no es eficiente. Estos sistemas alternativos permiten que el barco opere incluso en terrenos geológicos complejos.

Una Misión Que Va Más Allá De La Tecnología
La expansión de las redes de cables submarinos no solo tiene implicaciones técnicas — también involucra aspectos geopolíticos y estratégicos. En un mundo cada vez más polarizado, estos cables se han convertido en infraestructura crítica para la soberanía digital de los países. Algunos proyectos intercontinentales, como el Grace Hopper, de Google, o el 2Africa, de Meta, ya han causado disputas diplomáticas por cuenta del acceso y vigilancia de datos.
El Monna Lisa está en el centro de esta carrera silenciosa por el control de las arterias digitales del siglo XXI. Su primer gran proyecto fue la instalación de un cable entre Santander (España) y la costa este de Estados Unidos, operación iniciada en abril de 2024 y aún en curso. Según datos de Submarine Cable Map, esta nueva ruta va a reducir significativamente la latencia de datos entre los dos continentes, además de servir como vía de respaldo para cables más antiguos que se acercan al fin de su vida útil.
Una Flota Para Dominar Los Mares Digitales
Prysmian tiene planes aún más ambiciosos. Además del Monna Lisa y del Leonardo Da Vinci — ambos ya en operación —, la empresa anunció la construcción de un tercer barco aún más moderno, con previsión de entrega para 2027. Se trata de una estrategia a largo plazo que busca consolidar a Europa como protagonista global en la infraestructura digital submarina.
Mientras tanto, en China, ya se está montando un barco similar que tendrá 215 metros de longitud, pero que solo debería entrar en operación en 2026. La competencia por estos barcos especializados es intensa: hay pocos astilleros en el mundo capaces de fabricarlos — y aún menos operadores con experiencia para comandarlos con seguridad.


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