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Un canadiense que ya vivió en Sri Lanka, India y Portugal eligió la pequeña Timbó, en el interior de Santa Catarina, para criar a sus tres hijos, atraído por la seguridad y el clima, en un relato sincero sobre las ventajas y también los límites de la vida de extranjero en el sur de Brasil.

Escrito por Bruno Teles
Publicado el 04/06/2026 a las 22:40
Actualizado el 04/06/2026 a las 22:41
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Ele explica que, apesar de ter considerado Portugal, o custo de vida mais baixo no Brasil e a possibilidade de uma vida mais tranquila e segura em uma cidade menor pesaram na decisão final. Além disso, a presença de familiares da esposa em Timbó foi um fator importante.

Porém, Saravan ressalta que a adaptação não foi fácil. Ele menciona desafios como a burocracia, a diferença cultural e a saudade de amigos e familiares no Canadá. No entanto, destaca que a experiência tem sido enriquecedora para toda a família, especialmente para os filhos, que desfrutam de uma infância mais livre e próxima à natureza.

Em relação ao futuro, Saravan e sua família já consideram novas mudanças, mas ele afirma que a experiência em Timbó foi valiosa e que eles sempre terão um carinho especial pela cidade e pelas pessoas que conheceram lá.

Timbó, en el Vale Europeu catarinense, entró en la ruta por recomendación de amigos durante la pandemia, quienes la describieron como una ciudad pequeña, organizada y muy orientada a la familia, con todo lo necesario para el día a día.

La ciudad pequeña que pocos extranjeros conocen

Timbó no es un destino obvio para quienes vienen de fuera del país. 

Conocida como la Perla del Valle, la ciudad de cerca de 45 mil habitantes se encuentra en el Vale do Itajaí, en Santa Catarina, y ya fue elegida la mejor ciudad pequeña de Brasil para vivir, en la categoría de municipios con hasta 50 mil habitantes, en un estudio de la revista IstoÉ con la agencia Austin Rating, destacándose por seguridad, educación y gestión pública.

Para Saravan, es precisamente esta escala la que hace la vida agradable.

Describe Timbó como una ciudad muy organizada, con el centro en el medio y los barrios alrededor, de modo que llevar y recoger a los hijos lleva pocos minutos en coche, a veces incluso se puede ir a pie.

La región concentra otras ciudades conocidas por la calidad de vida, como Blumenau, Pomerode y Jaraguá do Sul, además de Joinville, frecuentemente recordadas en rankings nacionales de mejores lugares para vivir.

Seguridad: lo que más pesó en la elección

Este fue, según él, uno de los puntos decisivos. 

Saravan, que vivió tanto en el Nordeste como en el Sur de Brasil, se asegura de diferenciar las regiones, afirmando que Santa Catarina se asemeja a ciudades como Toronto en términos de seguridad, muy diferente de la imagen de violencia asociada a grandes centros como Río de Janeiro y São Paulo, que suelen dominar los titulares vistos en el exterior.

Ilustra la tranquilidad contando que su hijo, de 12 años, anda en bicicleta solo por la ciudad, algo que le da seguridad como padre.

Por otro lado, no romantiza todo el país: relata tener conocimiento de casos de violencia contra turistas en áreas concurridas de grandes ciudades y refuerza que Brasil es enorme, del tamaño de toda Europa Occidental, con realidades muy distintas entre una región y otra.

Para él, generalizar el país a partir de las noticias de los grandes centros es un error común.

Costo de vida y la advertencia que mucha gente olvida

Video de YouTube

Aquí el relato adquiere un tono especialmente honesto e importante. 

Saravan afirma que vivir en Santa Catarina es aproximadamente un 50% más barato que en Toronto, pero hace una advertencia fundamental: esto solo es cierto para quienes ganan en moneda fuerte, como el dólar o por trabajo remoto, porque, para quienes dependen de un salario local, tener una vida cómoda sería mucho más difícil, e incluso peor en algunos aspectos.

Entre los ejemplos que cita, con valores de su experiencia personal, están el alquiler que pagaba, alrededor de 2 mil a 2,5 mil reales por mes, la escuela de los hijos, cerca de 1.300 reales mensuales, y comidas en restaurantes por kilo en el rango de 35 a 50 reales.

Él se dice impresionado con el precio de la carne, observando que cortes como la picanha pueden costar mucho menos que en Canadá, y bromea que comer de forma saludable en Brasil llega a ser más barato que una comida de comida rápida, lo que considera una gran ventaja para la familia.

La sorpresa con la salud pública

Uno de los aspectos que más le sorprendieron fue la atención de salud. 

Según Saravan, en Timbó el hospital público funciona muy bien, al punto de que su esposa se sometió a una cesárea en la red pública, con toda la estructura y equipo del hospital, pagando solo al cirujano de forma particular, y de que él mismo fue atendido en unos diez minutos al sufrir una quemadura en un accidente con la parrilla, sin la larga espera que enfrentaría en Canadá.

Él compara el servicio con el de Canadá, diciendo que la calidad fue similar, pero sin las varias horas de espera típicas de una sala de emergencias canadiense.

Una vez más, sin embargo, evita generalizar: recuerda que, cuando vivió en Natal, en el Nordeste, la experiencia fue diferente, y que allí consideraba necesario tener un seguro de salud privado.

La lección que saca es que la calidad de los servicios públicos varía bastante según la región de Brasil, y que su experiencia positiva es específica de esa ciudad.

Los límites de la vida en Brasil, según él

Es en el balance final que el relato se muestra más valioso y equilibrado.

Aunque elogia mucho Timbó, Saravan señala límites concretos, como la oferta restringida de culinaria internacional fuera de lo que se cocina en casa y la dificultad de alquilar casas en el estándar al que estaba acostumbrado en Occidente, ya que, según él, es más fácil comprar que alquilar inmuebles de mejor calidad en la región.

Más que eso, él revela que la familia ya planea el próximo cambio, mirando destinos como Malasia, en la ciudad de Penang, o España, en Valencia.

El motivo no es insatisfacción con la ciudad, sino la búsqueda de escuelas internacionales completas y de entrenamiento deportivo profesional para los hijos, ya que la hija quiere seguir en el tenis y el hijo en el fútbol.

A pesar de eso, él afirma que pretende mantener el terreno que compró en Timbó, sin descartar volver en el futuro.

El consejo de quien ya ha cambiado de país varias veces

Quizás la parte más útil del testimonio sea la advertencia que hace.

Saravan afirma que cerca de un tercio de los extranjeros que se mudan, sean jubilados o familias, termina volviendo al país de origen en un año, y que el principal motivo son las expectativas erróneas, alimentadas por influencers que muestran solo el lado positivo de la vida en el extranjero, porque el algoritmo de las redes premia este tipo de contenido.

Su consejo es mudarse por los motivos correctos, y no para huir de problemas, recordando que la fase de encantamiento inicial, parecida a la de un turista, suele durar pocos meses, y que cuestiones mal resueltas tienden a reaparecer en el nuevo lugar.

También recomienda tener una fuente de ingresos estable, como jubilación o trabajo remoto, en lugar de depender del salario local.

Es una mirada madura de quien, habiendo salido de Sri Lanka aún joven por causa de la guerra, aprendió la diferencia entre migrar por supervivencia y migrar por elección.

El relato del canadiense que eligió Timbó para criar a sus hijos es valioso justamente por no caer en el cliché del paraíso tropical.

Reconoce las muchas cualidades del sur de Brasil, como seguridad, clima, costo accesible para quien tiene ingresos en moneda fuerte y una salud pública que lo sorprendió, pero también expone límites reales y los cuidados que cualquier persona debería tener antes de cambiar de país.

Más que una propaganda o una crítica, es el testimonio honesto de quien ha vivido en varios rincones del mundo y encontró, al menos por un tiempo, un hogar tranquilo en el interior catarinense.

¿Y tú, qué opinas de la elección de este canadiense por una ciudad pequeña del interior de Santa Catarina? ¿Conoces extranjeros que se mudaron al sur de Brasil? Deja tu comentario, comparte tu opinión sobre la calidad de vida en el interior y ayuda a divulgar el artículo para quienes se interesan por estas historias de quienes cruzan el mundo en busca de un buen lugar para vivir.

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Bruno Teles

Hablo sobre tecnología, innovación, petróleo y gas. Actualizo diariamente sobre oportunidades en el mercado brasileño. Con más de 7.000 artículos publicados en los sitios web CPG, Naval Porto Estaleiro, Mineração Brasil y Obras Construção Civil. ¿Sugerencias de temas? Envíalas a brunotelesredator@gmail.com

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