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Un navegante navega solo desde Panamá hasta Cuba llevando poco más de US$ 7 mil en alimentos, medicinas y leche en polvo para bebés, pasa horas en la aduana de Santiago de Cuba y entrega todo a Cáritas, vinculada a la Iglesia Católica, para distribuirlo a la población.

Publicado el 19/06/2026 a las 00:13
Actualizado el 19/06/2026 a las 00:14
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Según el propio relato del navegante, pasó horas en la aduana, tuvo el barco y los drones inspeccionados y trabajó con las organizaciones Give to Cuba y Cuban Adventure. La carga, equivalente a cerca de media tonelada, incluye frijoles, atún enlatado, medicamentos básicos y leche en polvo para bebés.

Un navegante navegó solo desde Panamá hasta Cuba llevando poco más de US$ 7 mil en alimentos, medicamentos y leche en polvo, pasó horas en la aduana en Santiago de Cuba y entregó todo a Cáritas, brazo de caridad de la Iglesia Católica, para distribuir a la población. La historia es narrada por el canal
Sampson Boat Co
, divulgado el 16 de junio, que documentó la travesía y la entrega de los suministros humanitarios en el este de la isla.

La operación involucró más de una organización hasta que la ayuda llegó a las manos correctas. De acuerdo con el relato del navegante, se articuló con la institución benéfica Give to Cuba, con sede en Estados Unidos, y con la empresa australiana de turismo Cuban Adventure, pero los suministros fueron físicamente destinados a Cáritas, ligada a la Iglesia Católica en Cuba y reconocida como organización independiente tanto por autoridades estadounidenses como cubanas. La carga, equivalente a cerca de media tonelada, fue descrita por él como una gota en el océano, capaz de hacer una pequeña diferencia para un pequeño grupo de personas.

La travesía de Panamá a Cuba con media tonelada de suministros

Velejador navega sozinho do Panamá até Cuba levando pouco mais de US$ 7 mil em alimentos
Navegante navega solo desde Panamá hasta Cuba llevando poco más de US$ 7 mil en alimentos

El punto de partida del viaje fue Panamá, desde donde el navegante cruzó el mar hasta la entrada de Santiago de Cuba. Según su relato, el barco llevaba cerca de media tonelada de suministros, por un valor de poco más de US$ 7 mil, en artículos básicos de alimentación y salud.

Velejador navega sozinho do Panamá até Cuba levando pouco mais de US$ 7 mil em alimentos
Navegante navega solo desde Panamá hasta Cuba llevando poco más de US$ 7 mil en alimentos

La lista de donaciones reunía productos de primera necesidad. Según el navegante, la carga incluía bastante frijol seco y garbanzo, atún y pollo enlatados, cepillos y pasta de dientes, toallitas húmedas, absorbentes, medicamentos básicos como multivitamínicos infantiles, paracetamol y jarabe para la tos, curitas y leche en polvo para bebés. Él enfatiza que se trata de una contribución pequeña ante la magnitud del problema.

Las horas en la aduana cubana

La llegada a Cuba estuvo lejos de ser rápida. El navegante cuenta que pasó horas en la aduana y en inmigración, respondiendo a muchas preguntas sobre quiénes eran y qué hacían, mientras los agentes inspeccionaban el barco y todos los suministros de ayuda.

La inspección fue minuciosa, pero terminó sin impedimentos. Según su relato, las autoridades también examinaron los equipos de comunicación y los drones, sin encontrar problemas, y pasó la noche en el lugar antes de trabajar todo el día siguiente para obtener el permiso de descargar. El navegante observa que no tuvo autorización para filmar a los agentes y que la aduana revisó cada ítem colocado en las furgonetas, comparando todo con la lista que había presentado.

La entrega a Cáritas y a la Iglesia Católica

La logística de la donación pasó por una articulación entre diferentes grupos. Para organizar la entrega, el navegante afirma haber trabajado con la institución estadounidense Give to Cuba y con la empresa australiana de turismo Cuban Adventure, que mantiene personas distribuidas por el país para ayudar a distribuir la ayuda.

El destino final de los suministros, sin embargo, fue la estructura de la Iglesia Católica. Los ítems fueron físicamente destinados a Cáritas, descrita por el navegante como una organización de base, presente en medio del pueblo cubano, y reconocida como independiente por autoridades estadounidenses y cubanas. Según su relato, representantes de la entidad acompañaron la carga y prometieron enviar fotos y videos cuando la ayuda sea distribuida a quienes más la necesitan.

Las preocupaciones legales y las directrices de EE.UU.

La misión también levantó dudas sobre la legalidad de la operación. El navegante reconoce que algunas personas temieron que la iniciativa contraviniera las directrices de los Estados Unidos, pero él sostiene que ese no es el caso y que, en su entendimiento, las reglas estadounidenses son claras al permitir la donación de ayuda al pueblo cubano.

Él dice haber compartido esas mismas preocupaciones antes de zarpar. Por eso, cuenta que hizo bastante planificación e investigación y conversó con personas experimentadas antes de comenzar, definiendo el viaje como un esfuerzo para mantener todo dentro de la ley. Vale registrar que esa es la evaluación del propio navegante sobre las reglas, y no una decisión oficial sobre el tema.

El retrato de Cuba: salarios bajos y crisis de energía

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Además de la entrega, el navegante comparte las impresiones que tuvo al conversar con los residentes, resaltando que la mayoría prefirió no ser grabada. Según él, un salario mensual común en la isla está entre US$ 6 y US$ 10, llegando tal vez a US$ 20 para un profesional muy calificado, como un médico.

El escenario descrito por él es de carestía y falta de energía. El navegante relata que los precios se dispararon, con la comida costando hoy más o menos lo mismo que en los Estados Unidos o en Europa, y la gasolina disponible casi solo en el mercado negro, a cerca de US$ 20 por litro. Como resultado, de acuerdo con su relato, muchas personas cocinan con carbón, la electricidad dura solo una o dos horas al día y la situación es de gran dificultad, aunque los residentes siguen arreglándoselas.

La travesía del navegante, que salió solo de Panamá con cerca de media tonelada de suministros y los entregó a Cáritas en Santiago de Cuba, es, en sus palabras, una gota en el océano, pero una gota simbólica, llevando ayuda por mar a un lugar donde la mayor parte del apoyo llega desde fuera, por La Habana.

El relato del navegante también dibuja un retrato de las dificultades en Cuba, de salarios mensuales de pocos dólares a una crisis de combustible que empuja a las familias a cocinar con carbón y a vivir con una o dos horas de electricidad al día. Con la entrega concluida, afirmó que pretendía seguir viaje, teniendo a las Bahamas como probable próxima parada.

¿Y tú, qué opinas de la misión del navegante de llevar ayuda a Cuba en barco? ¿Crees que iniciativas individuales como esta hacen la diferencia ante crisis humanitarias? Comenta tu opinión e intercambia ideas con otros lectores, con respeto a las diferentes visiones.

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Maria Heloisa Barbosa Borges

Hablo sobre construcción, minería, minas brasileñas, petróleo y grandes proyectos ferroviarios y de ingeniería civil. Diariamente escribo sobre curiosidades del mercado brasileño.

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