Cómo el sistema de Wavepiston transforma olas en electricidad y agua desalada
Según PLOCAN, la empresa danesa Wavepiston concluyó en junio de 2024 la instalación de su sistema de conversión de energía de las olas a escala real en la Plataforma Oceánica de Canarias, frente a Gran Canaria. La implementación comenzó en febrero de 2024 con el primer colector y avanzó a lo largo de cuatro meses hasta que el sistema completo quedó operativo.
El dispositivo tiene 200 metros de longitud y está formado por 24 colectores de energía con 8 metros de ancho cada uno, extendidos entre dos boyas ancladas en el fondo del mar. Cuando las olas pasan, el sistema transforma ese movimiento en presión hidráulica, que puede ser utilizada para generar electricidad o producir agua desalada mediante ósmosis inversa.
Energía de las olas aún es rara porque el océano destruye casi todo lo que se instala
La energía de las olas es una de las fuentes renovables más atractivas del planeta porque es abundante, predecible en términos estacionales y disponible de forma continua. El problema es que el océano impone corrosión, fatiga mecánica y cargas extremas que hacen inviables muchos proyectos cuando salen del laboratorio y entran en mar abierto.
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A lo largo de las últimas décadas, decenas de empresas han probado tecnologías similares, pero muchas fracasaron cuando necesitaron operar a escala real. El caso más conocido fue el de la británica Pelamis Wave Power, que instaló unidades en Portugal en 2008 y terminó quebrando en 2014 después de repetidos fallos estructurales y operacionales.
Wavepiston pasó por 14 años de desarrollo entre el concepto inicial probado en 2010, modelos reducidos, pruebas intermedias en el Mar del Norte y la instalación a escala real en 2024.
Durante ese período, enfrentó colisión con embarcación de pesca, ruptura de cable por fatiga y sucesivos rediseños, hasta llegar a la versión actual montada en Gran Canaria.
Cómo el sistema de Wavepiston transforma olas en electricidad y agua desalinizada
El principio de Wavepiston es más simple que el de muchos competidores. La estructura principal funciona como una larga línea flotante de 200 metros, con 24 placas colectoras sujetas perpendicularmente. Cuando las olas pasan, cada placa sube y baja en secuencia, accionando pistones internos que comprimen agua de mar dentro de un tubo de presión central.
El agua presurizada recorre este sistema hasta un conducto en el fondo del mar, que lleva la presión hasta la PLOCAN en tierra. Allí, dos contenedores realizan la conversión.
Uno de ellos usa la presión para accionar una turbina convencional y generar energía eléctrica. El otro envía esa misma presión directamente a un sistema de ósmosis inversa, produciendo agua potable desalinizada.

La ventaja técnica es importante. En sistemas convencionales de desalinización, la electricidad primero se genera y luego se reconvierte en presión.
En la solución de Wavepiston, la presión creada por las olas ya se usa directamente, reduciendo pérdidas de conversión y reforzando el atractivo de la tecnología para lugares con poca agua y energía cara.
Gran Canaria se convirtió en laboratorio ideal para energía de las olas y desalinización
La elección de Gran Canaria no ocurrió por casualidad. El archipiélago combina un régimen de olas consistente, fuerte dependencia de la desalinización y alto costo de electricidad. Este conjunto transforma a las Canarias en un mercado natural para tecnologías que entregan al mismo tiempo energía y agua.
La isla depende de la ósmosis inversa para más del 60% del suministro de agua potable, porque la precipitación es limitada y los acuíferos superficiales no son suficientes para atender a la población y el turismo.
El problema es que la desalinización consume mucha electricidad, y en las islas este costo es más alto porque gran parte de la generación depende de combustible importado.
El mar al largo de Gran Canaria también ayuda. Las olas suelen variar entre 1 y 3 metros durante buena parte del año, con un régimen moderado y consistente.
Esto reduce el riesgo de destrucción inmediata del equipo, pero aún ofrece energía suficiente para demostrar la viabilidad del sistema en operación continua.
Modelo de negocio de Wavepiston apunta a islas, comunidades costeras y lugares dependientes de diésel
La mayor parte de las tecnologías de energía de las olas intentó competir directamente con eólica offshore y solar en mercados eléctricos de gran escala. Wavepiston adoptó otra lógica. En lugar de vender solo electricidad, la empresa posiciona su solución como una plataforma integrada de energía más agua, dirigida a islas, comunidades costeras remotas y estructuras offshore.
Este cambio altera la cuenta económica. En lugares como Gran Canaria, el costo real no es solo el de generar 1 kWh, sino también el de desalinizar 1 metro cúbico de agua. Cuando los dos servicios se suman y se comparan con el uso de diésel, la propuesta financiera de la tecnología se vuelve más competitiva.
El CEO Michael Henriksen resumió esta estrategia al señalar como mercado las poblaciones que viven en islas del Atlántico y del Pacífico dependientes de diésel para energía y de desalinización cara para agua.
La modularidad del sistema también pesa. Cada colector adicional amplía la capacidad eléctrica y la producción de agua, permitiendo escalar la instalación sin rediseñar toda la tecnología.
Lo que las pruebas en Gran Canaria necesitan demostrar para que la energía de las olas se convierta en negocio
El sistema instalado en 2024 en Gran Canaria aún es un demostrador a escala real, no un producto comercial consolidado.
Wavepiston necesita demostrar tres puntos que derribaron muchos proyectos anteriores: supervivencia a tormentas, disponibilidad operativa por largos períodos y costo competitivo por kWh y por metro cúbico de agua desalada.
Esto significa demostrar que los colectores, pistones, sellos, tuberías y conexiones submarinas pueden operar durante meses sin fallas graves. También significa demostrar que el sistema no solo funciona, sino que funciona con números que tengan sentido económico sin depender para siempre de subsidios públicos.
Si las pruebas entregan datos robustos de supervivencia, disponibilidad y costo, el siguiente paso será la primera instalación comercial, probablemente en una isla atlántica con alto gasto en diésel y fuerte dependencia de la desalinización.
En otras palabras, Gran Canaria puede convertirse en la prueba que decida si la energía de las olas finalmente sale de la etapa experimental y entra en el mercado real.


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