Bárcena de Bureba quedó abandonada desde los años 70 por falta de electricidad y oportunidades, pero ahora una pareja holandesa intenta reconstruir la aldea con energía solar, huertos comunitarios y vida sostenible
Bárcena de Bureba, una pequeña ciudad de la provincia de Burgos, en Castilla y León, en España, comienza a dejar atrás décadas de abandono tras ser comprada en gran parte por una pareja holandesa por 350 mil euros, cerca de 2 millones de reales. La propuesta es reconstruir alrededor de 60 casas de piedra en ruinas y crear una ecoaldea autosuficiente basada en energía solar, agricultura regenerativa y vida comunitaria.
Aldea de Bárcena de Bureba fue abandonada en los años 70
La aldea española quedó décadas cubierta por maleza, con caminos intransitables, casas deterioradas y tierras sin uso.
El abandono ocurrió en los años 70, asociado a la falta de electricidad y de oportunidades para mantener residentes en el lugar.
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Más de medio siglo después, Maaike Geurts y Tibor Strausz decidieron apostar por el territorio como base para un proyecto de vida comunitaria.
La iniciativa fue hecha pública en 2024, tras años de búsqueda de un lugar adecuado para desarrollar un modelo alternativo de convivencia.
La pareja encontró en Bárcena de Bureba un área distante de casa, pero con un precio considerado viable para el tamaño del proyecto. La compra incluyó gran parte de la ciudad, con alrededor de 60 inmuebles de piedra en ruinas.

Ecoaldea autosuficiente apuesta por energía solar
Uno de los primeros desafíos fue garantizar servicios básicos para hacer el área habitable. Para ello, los responsables instalaron una red eléctrica local alimentada por paneles solares y baterías almacenadas en un contenedor reciclado.
A medida responde justamente a uno de los problemas históricos de la villa: la falta de electricidad. Ahora, el intento de reconstrucción utiliza tecnologías sostenibles para viabilizar la permanencia de residentes y colaboradores.
En entrevista con El Periódico, Maaike Geurts afirmó que el avance del proyecto superó las expectativas. Ella dijo que la pareja está sorprendida con la repercusión y que todo ha ocurrido mejor de lo que esperaban.

Arroyo, huertas y bosque comestible forman parte del plan
Además de la energía, el proyecto prevé el uso del arroyo que atraviesa la región para crear sistemas de riego y lagunas de almacenamiento. La estructura debe abastecer futuras huertas comunitarias y apoyar cultivos regenerativos.
Otro punto previsto es la creación de un bosque comestible. La idea es que el espacio funcione como fuente de alimento, herramienta de conservación ambiental y área de producción sostenible.
Estas medidas forman parte del intento de transformar Bárcena de Bureba en una comunidad rural con menor dependencia de servicios externos, más conectada a la naturaleza y organizada en torno a la sostenibilidad.
Proyecto quiere atraer familias y colaboradores
Los creadores de la ecovilla esperan recibir al menos seis familias de los Países Bajos. La convocatoria también fue abierta a personas de otros países interesadas en vivir en la villa y ayudar en la reconstrucción.
La propuesta es formar una comunidad multicultural, reunida por valores ligados a la sostenibilidad, al cuidado ambiental y a la vida colectiva.
En los últimos meses, los organizadores también comenzaron a promover encuentros culturales, festivales de poesía y actividades artísticas.
La comunidad comparte avances y recibe consultas por la cuenta @barcenadebureba en Instagram.
Entre los mensajes recibidos, hay interesados en contribuir con conocimientos técnicos, como electricidad y tecnología de construcción, además de personas dispuestas a desarrollar proyectos artísticos.
Este artículo fue elaborado con base en información de El Periódico y de la cuenta @barcenadebureba en Instagram, con datos, números y declaraciones preservados conforme al material consultado.


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