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Una simple empalme de cable puede costar R$ 500 mil en la obra subterránea de alta tensión que promete cambiar el juego de la energía en Brasil y desafiar los límites de la ingeniería eléctrica nacional.

Escrito por Noel Budeguer
Publicado el 18/05/2026 a las 20:56
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Cable subterráneo de 500 kV de Taesa exige sala limpia, pruebas extremas y empalmes de R$ 500 mil en un proyecto que desafía la ingeniería eléctrica y puede abrir camino para nuevas obras subterráneas en Brasil hoy

Una obra casi invisible dentro de una subestación en el interior de São Paulo puso a la ingeniería eléctrica brasileña frente a un desafío raro: instalar cables subterráneos capaces de operar en una de las clases más altas de tensión del sistema nacional. El detalle que más llama la atención es el costo de una pieza específica: un único empalme puede llegar a R$ 500 mil.

El proyecto involucra a Taesa, Prysmian y WEG en la Subestación de Assis, donde se implantará una estructura subterránea inédita para reforzar la transmisión de energía. Según Prysmian, la solución fue desarrollada para atender a la necesidad de Taesa en conexiones de alta tensión dentro de la propia subestación.

Detrás del número millonario, existe una operación que exige precisión extrema, ambiente controlado, equipos especiales y una logística que no permite error. No se trata solo de enterrar cables: se trata de instalar una infraestructura sensible, cara y estratégica para el Sistema Interconectado Nacional.

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Por qué la solución necesitó ir bajo tierra

Cable de 500 kV en pruebas de Prysmian: según la empresa, el empalme de cables puede costar R$ 500 mil en redes de 500 kV (Foto: Divulgación/Prysmian)

La subestación ya recibe diversas líneas de transmisión, lo que haría una nueva conexión aérea difícil desde el punto de vista técnico y ambiental. Una instalación convencional requeriría más espacio, podría demandar nuevo terreno y aún crearía obstáculos para futuras expansiones.

La alternativa subterránea surgió precisamente para sortear este límite físico. Con los cables pasando por debajo, la estructura gana flexibilidad, evita interferencias con redes existentes y reduce la necesidad de nuevas intervenciones en áreas sensibles.

Aunque con cerca de 2 km de extensión, el proyecto se considera complejo. El desafío no está solo en el tamaño del tramo, sino en la cantidad de terminales, conexiones y procedimientos exigidos para operar con seguridad en una clase tan elevada de tensión.

El detalle de R$ 500 mil que revela el tamaño del desafío

En sistemas de este porte, un empalme no es un simple punto de conexión entre dos cables. Necesita mantener el aislamiento eléctrico, soportar altísima tensión y garantizar que no exista falla interna capaz de comprometer la operación.

Es por eso que el valor puede impresionar. Un empalme de cables en redes de esta categoría puede costar R$ 500 mil, según Daniel Azevedo, director Comercial de Prysmian. El número muestra cómo cada componente se transforma en una pieza crítica de la obra.

Este costo también ayuda a explicar por qué Brasil tardó en avanzar en este tipo de solución. La tecnología requiere proveedores especializados, mano de obra capacitada y una cadena de pruebas capaz de demostrar que todo está listo antes de la energización.

Por fuera, parece solo una pieza negra conectando cables; por dentro, es un componente crítico capaz de soportar una de las mayores clases de tensión del sistema eléctrico.

La instalación necesita una “sala limpia”

Otro punto que hace que la obra sea inusual es la exigencia de un ambiente controlado durante el montaje. En tramos críticos, la instalación debe realizarse en una especie de “sala limpia”, con un alto nivel de rigor para evitar contaminaciones.

La preocupación parece exagerada, pero no lo es. En cables de altísima tensión, partículas de polvo o fallas mínimas en el proceso pueden afectar el aislamiento y aumentar el riesgo de problemas futuros.

Por eso, el montaje depende de técnicos especializados, accesorios caros y procedimientos similares a los de un laboratorio. Es una obra pesada, pero ejecutada con precisión casi quirúrgica.

Prysmian trajo tecnología y pruebas para viabilizar la operación

Prysmian asumió un contrato llave en mano con Taesa, siendo responsable desde la fabricación de los cables hasta la instalación, asistencia técnica, capacitación de mano de obra y pruebas finales de la infraestructura.

Parte del cable se está finalizando en China, mientras que los profesionales involucrados en el proyecto recibieron capacitación adicional en Livorno, Italia. La empresa también apoyó la ingeniería de Taesa en la definición del diseño de la subestación y en el dimensionamiento de la estructura.

Otro punto importante fue la llegada de equipos para pruebas de puesta en servicio. Con dos reactores resonantes, el fabricante puede realizar ensayos que pueden alcanzar 800 kV, etapa esencial para validar la seguridad del sistema antes de la operación.

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El refuerzo también involucra transformadores gigantes

La red subterránea está ligada a la instalación de un banco de transformadores de 500 MVA, equipo fundamental para ampliar la capacidad de la subestación. WEG será responsable del suministro de los tres autotransformadores del proyecto.

Cada unidad pesa cerca de 300 toneladas y está siendo fabricada en Betim, Minas Gerais, a aproximadamente 800 km de Assis. El transporte hasta la subestación requerirá una operación logística especializada.

Cuando estén listos, los equipos añadirán 1,5 GVA de capacidad de transformación al sistema eléctrico. También tendrán un papel en la adaptación de una línea de transmisión de 440 kV a 525 kV, alineando la estructura al estándar predominante en el país.

Una obra corta, cara y estratégica

El tramo subterráneo puede parecer pequeño cuando se compara con los miles de kilómetros de líneas de transmisión existentes en Brasil. Pero su importancia radica en la tecnología aplicada y en la barrera que puede ser superada.

Si la operación tiene éxito, el modelo puede abrir camino para otras soluciones subterráneas en lugares donde las líneas aéreas son inviables, como subestaciones congestionadas, áreas urbanas o regiones ambientalmente delicadas.

Al final, lo que hace que esta obra sea tan llamativa no es solo el hecho de ser inédita. Es la combinación de cables subterráneos de altísima tensión, empalmes millonarios, ambiente controlado y una ingeniería que necesita funcionar sin espacio para improvisación.

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Noel Budeguer

Soy periodista argentino radicado en Río de Janeiro, con foco en energía y geopolítica, además de tecnología y asuntos militares. Produzco análisis y reportajes con lenguaje accesible, datos, contexto y visión estratégica sobre los movimientos que impactan a Brasil y al mundo. 📩 Contacto: noelbudeguer@gmail.com

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