Proyecto multimillonario en Texas apuesta por la desalinización del agua del Golfo de México para reforzar el suministro en una región afectada por sequía, reservorios en niveles bajos y aumento de la demanda urbana e industrial, mientras los expertos siguen los desafíos ambientales y energéticos de la operación.
Una empresa conjunta formada por US Desalination LLC y IDE Technologies pretende instalar en South Padre Island, en el sur de Texas, una megaplanta de desalinización con capacidad para producir hasta 50 millones de galones de agua potable por día a partir del agua extraída del Golfo de México.
Bautizado como RGV-Desal, el emprendimiento surge en medio de la creciente presión sobre el suministro en el Valle del Río Grande, región que enfrenta sequía persistente, aumento poblacional acelerado y reducción continua en los niveles de los reservorios responsables del suministro de agua.
Estimado en cerca de US$ 1 mil millones, el proyecto deberá ser financiado por la iniciativa privada, aunque el título pueda sugerir participación directa del gobierno de los Estados Unidos en el aporte financiero, algo que aún no ha sido oficialmente confirmado por las empresas involucradas.
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Este punto corrige una posible interpretación del título, ya que no hay confirmación de que el gobierno de los Estados Unidos haya destinado directamente recursos públicos al emprendimiento.
Crisis hídrica presiona el suministro en el sur de Texas
Históricamente dependiente del sistema asociado al Río Grande, el Valle del Río Grande pasó a convivir con oscilaciones cada vez más severas en el suministro debido a los períodos prolongados de sequía registrados en los últimos años.
Datos del Water Data for Texas muestran que los reservorios de la región operaban en niveles bajos a lo largo de 2026, ampliando la preocupación local por la seguridad hídrica.
Mientras la sequía reduce la disponibilidad hídrica, el avance de la demanda urbana e industrial intensifica la presión sobre el sistema, llevando a especialistas y empresas del sector a defender la desalinización como alternativa complementaria a las políticas de conservación y reúso.
En este escenario, la desalinización aparece como alternativa complementaria, y no como sustitución inmediata de políticas de conservación, reúso y gestión de cuencas.
Cómo debe funcionar la megaplanta de desalinización
Para transformar agua salada en potable, la unidad prevista en South Padre Island utilizará ósmosis inversa, tecnología que somete el agua del mar a alta presión para atravesar membranas capaces de retener sales y parte significativa de las impurezas.
Después de este proceso, el agua aún necesita pasar por ajustes de calidad antes de ser distribuida para consumo humano.
Según las empresas involucradas, la planta fue planeada para atender el Valle del Río Grande y podrá abastecer concesionarias públicas, municipios y usuarios industriales.
La propuesta aún depende de licencias, contratos y etapas técnicas antes del inicio efectivo de las operaciones.
Alto consumo de energía está entre los principales desafíos
Aunque es considerada una alternativa estratégica para regiones con escasez hídrica, la desalinización de agua de mar exige gran cantidad de energía eléctrica, principalmente porque la ósmosis inversa opera con presión elevada durante todo el proceso de filtración.
Los responsables del proyecto afirman que pretenden utilizar sistemas de recuperación energética para reducir costos operativos y mejorar la eficiencia de la planta a lo largo del tiempo.
La viabilidad económica, sin embargo, dependerá de datos técnicos públicos y del avance de los análisis regulatorios.
Además de la cuestión energética, especialistas señalan preocupación con la gestión de la salmuera, residuo concentrado generado tras la retirada de la sal del agua marina, ya que el desecho inadecuado puede alterar la salinidad y afectar ecosistemas costeros.
Organismos y estudios ambientales señalan que descargas inadecuadas pueden alterar la salinidad local y afectar organismos marinos, mientras que los sistemas de captación también requieren cuidados para reducir impactos sobre larvas y pequeños animales.
Licenciamiento ambiental será decisivo para avance del proyecto
Antes de salir del papel, proyectos de desalinización en Texas necesitan pasar por análisis ambientales y procesos de autorización relacionados con la captación de agua marina, desecho de residuos y calidad sanitaria del abastecimiento destinado a la población.
La Comisión de Calidad Ambiental de Texas informa que existen reglas específicas para desalinización y desecho de subproductos en sistemas públicos de agua.
La propuesta de RGV-Desal surge en medio del debate sobre nuevas fuentes de abastecimiento para enfrentar sequías más severas y el crecimiento continuo de la demanda por agua en el estado.
Aunque la planta promete una fuente menos dependiente de lluvia y reservorios, el avance del proyecto aún dependerá del licenciamiento ambiental, del costo final del agua producida y de la comprobación de seguridad operacional y ecológica.

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